Los dirigentes en postemporada

En la postemporada, de cualquier deporte, todo se magnifica. No existe ese visado especial que se concede en la etapa regular ante ciertas fallas que cuestan partidos.

La etapa de la verdad, donde muchos equipos se van a sus casas hasta la venidera campaña y solo uno sobrevive, permite conocer al dedillo de qué están hechos los integrantes de los conjuntos, especialmente sus dirigentes.

La serie de Yanquis y Cleveland, que esta noche se define en un quinto y decisivo partido que pocos vieron venir, es una prueba inequívoca de la afirmación realizada en el introito. Muchos, y me incluyo, entienden que la escuadra del Bronx ha dominado la serie.

Cleveland lució bien en el primer partido, que ganó 4-0 el pasado jueves en su casa, el escenario del encuentro de hoy que presenta a CC Sabathia por los 27 veces campeones de las Grandes Ligas frente a Corey Kluber por la tribu.

Después del choque inicial, los Yanquis han llevado la voz cantante, excepto en el segundo duelo que ganaban 8-3 en el sexto episodio con dos outs y, como dice la canción, “todo se derrumbó”. Esa derrota va a la cuenta del dirigente Joe Girardi.
Girardi, el eterno amante del plan de juego, lució como un novato sin preparación alguna y miles, quizás millones, tienen hoy el dolor de cabeza provocado por la siguiente teoría: de no haber sido por esa debacle, los Yanquis ya hubiesen eliminado a los Indios.

Terry Francona, de su lado, el capataz de Cleveland, tuvo la brillante idea de colocar a Kluber, probablemente el mejor lanzador del negocio en la recta final de la contienda regular, en el segundo encuentro de la serie, en el que fue castigado, pero en la línea para trabajar, con su descanso normal, en un eventual quinto partido que al final se dará.

Hay que ser honestos, a Francona se le dan ciertas cosas que a otros de sus colegas ni en sueño. Es un ganador que se ha tomado unos riesgos que se salen de la norma y por eso hoy tiene un pie en el Salón de la Fama.

Girardi vs. Francona. Será otro capítulo interesante de la batalla que se libará esta noche y en la que no hay mañana.