¿Cómo quedará la economía al final de la pandemia?

El miércoles el país inició la primera fase de “desescalada” de las restricciones, con la esperanza de no tener que retroceder.
La crisis ha golpeado a diversos sectores, pero determinar con certeza cuál será la magnitud del daño se torna difícil

La pregunta sobre la condición en que estará la economía local una vez se supere la crisis de coronavirus se repite cada día por diversos lugares, por vías distintas. Se le formula a especialistas en economía, a representantes de organizaciones empresariales, a organismos internacionales y a incumbentes de instituciones como el Banco Central, el Ministerio de Hacienda y la Superintendencia de Bancos.

Nadie se atreve, ni puede aún ofrecer una respuesta que adquiera la categoría de “verdad absoluta o irrefutable”, especialmente porque tampoco se conoce con certeza cuándo acabará la pandemia.

Lo que sí se sabe es que hay sectores golpeados (unos más que otros) –como el turismo, construcción, remesas, transporte y almacenamiento- que al caer en terreno frágil tienen un efecto dominó sobre otras ramas de vital importancia para economía local. Una economía de la que se había pronosticado –que crecería un 5% en 2020, cuando se formuló el Presupuesto Nacional.

En el caso del turismo, que en 2019 aportó US$7,600 millones (8% del producto interno bruto –PIB-), la situación del coronavirus, que llevó al cierre de las infraestructuras hoteleras, restaurantes y otros espacios, le ha asestado un segundo golpe, porque esa “industria sin chimenea” viene de atravesar una crisis iniciada desde mayo del año anterior.

Ese revés le produjo pérdidas por alrededor 400 millones de dólares, según calculó el Banco Central, aunque la aritmética empleada por empresarios vinculados al ramo indica que el monto fue mayor. Se teme que si la pandemia se extiende a junio (cosa que ya es un hecho) se pierdan otros US$400 millones.

Un problema en el turismo es que afecta directamente a los hoteles, bares, cruceros, al sector agrícola, excursiones, aeropuertos (incluyendo todos los negocios que operan en éstos), aerolíneas, agencias de alquiler de vehículos, agencias de viajes, casinos y otros. En el año 2019 llegaron al país por la vía aérea 7,126,857 pasajeros. Eso es un promedio de 600 mil por cada mes. En este año en curso apenas se contabilizan enero y febrero, por una cantidad total de 1,236,031 pasajeros. En marzo, la actividad de hoteles, bares y restaurantes cayó 17.9%, construcción -4.0% y transporte y almacenamiento -3.0%, dijo el Banco Central en un informe reciente. A eso habrá que sumar los efectos a partir del mes de abril.

El economista y exsuperintendente de Bancos Haivanjoe NG Cortiñas, en un análisis publicado en el periódico elDinero el 17 de marzo de 2020, sobre el impacto del coronavirus en la economía dominicana, advirtió que aferrarse a las estimaciones originales realizadas sobre lo que será el comportamiento de la actividad económica este año, podría hacer que nos quedemos desfasados.

Y el 27 de marzo, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, dijo que en estos momentos ningún país, ni desarrollado, ni emergente está en condición de hacer perspectiva, ni revisión de perspectiva, incluyendo la de crecimiento, hasta tanto resuelva el problema del COVID-19.

Pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha ofrecido pronósticos que –si bien no sitúan al país como uno que crecerá- tampoco lo hacen ver como el peor en la región latinoamericana y caribeña. La Cepal ha dicho que en un contexto en el que el producto interno bruto caerá -5.3% en América Latina y el Caribe, la República Dominicana tiene una posición relativamente fuerte en relación al resto de países. Le proyecta cero crecimiento (no caerá), cuando en el resto de la región la proyección de crecimiento es negativa. Un elemento que favorece eso que plantea el organismo regional es que en la última década la economía dominicana se expandió casi un 5% en promedio y logró una de las tasas de crecimiento más altos de la región.

El Banco Mundial (BM) también pronostica que República Dominicana tendrá 0% de incremento del PIB en 2020. El dominicano es el último país de Centroamérica y República Dominicana que mostró una mejoría en su saldo fiscal entre 2018 y 2019 (de -2.3 a -1.7). “Eso nos parece que es muy importante y esto ha dado al gobierno espacio para implementar medidas de apoyo y ayuda los trabajadores que quedan sin empleo”, ha indicado la Cepal, citando el programa Quédate en Casa y el Fondo de Asistencia Solidaria al Empleado (FASE).

Las remesas que reciben los dominicanos representan cerca del 7% del producto interno bruto y son importantes para la estabilidad cambiaria (para evitar que el valor del dólar se eleve demasiado sobre el peso). El pasado año las remesas sumaron US$7,087.2 millones y aportaron el 23% de la entrada de divisas. Su procedencia fue fundamentalmente de Estados Unidos y de España.

Entre enero y marzo se habían recibido US$1,703.2 millones. Esa suma representa 497 millones menos que en igual período del pasado año. Pero habría que calcular lo que pasará al contar de marzo en adelante, que es cuando arreció la situación de la pandemia en los países de donde se envía el dinero.

El sector agropecuario se ha visto afectado por dos o más vías en la pandemia de coronavirus. Por un lado tiene cerrada la posibilidad de exportar bienes al mercado internacional y por el otro carece de posibilidades de suplir la demanda de alimentos del sector turístico, ya que hoteles y otros establecimientos están fuera de operación. Esa demanda de alimentos del sector turismo en el año 2019 fue de alrededor de RD$43,000 millones, de acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Agricultura. Lo que la agricultura local suple, por ejemplo, a los polos turísticos, es considerado como una exportación local. El Gobierno ha debido respaldar a diversos renglones del agro, con la compra por ejemplo, de plátano y a la avicultura con la compra de pollos.

Las exportaciones del sector agropecuario en el primer trimestre del 2019 sumaron US$2,600 millones, y eso representó un crecimiento de 5.6%, con relación a igual período de 2018, según estadísticas del Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana. Este año entre enero y marzo esos números se colocaron a la baja y es difícil dar certeza de cuándo se elevarán.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dicho que la pandemia ha debilitado significativamente las perspectivas macroeconómicas dominicanas para 2020 y ha creado necesidades de financiamiento que requieren apoyo adicional.

A finales de abril el FMI aprobó la solicitud de asistencia financiera de emergencia de República Dominicana bajo el instrumento de financiamiento rápido (RFI) por US$650 millones. Ese monto equivale al 100% de la cuota del país, es decir, DEG477.4 millones. El préstamo busca satisfacer las necesidades urgentes de la balanza de pagos derivadas del estallido de la pandemia COVID-19.

Según un comunicado del FMI (dado a conocer el 29 de abril de 2020) para absorber el shock macroeconómico, las autoridades dominicanas están implementando adecuadamente un paquete de medidas fiscales, macroprudenciales y de supervisión junto con la flexibilización monetaria para mantener la actividad económica durante la crisis.

Mientras, luego de una solicitud del Gobierno dominicano, el Banco Mundial otorgó US$150 millones para respaldar los esfuerzos del país en la implementación de medidas de emergencia para contener la propagación del virus y gestionar el impacto de la pandemia.

Investigadores del BID hicieron sumatoria local

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) encargó a los investigadores Joaquín Zentner y Fanny Vargas para realizar el análisis en República Dominicana sobre el impacto del COVID-19 en la economía. Los analistas esperan una reducción de alrededor del 30% de los ingresos por turismo al cierre de 2020, equivalente a un 2.3% del PIB.

“En el mejor de los casos, la pérdida representaría el 0.8% del PIB y en el peor de ellos pudiera llegar a ser equivalente al 6.1% del PIB”, han dicho. Y estimaron -de manera preliminar- que el gasto público aumentaría un 0.7% del PIB por las medidas ante el virus y las elecciones extraordinarias a nivel municipal que se realizaron en marzo. Mientras la Confederación Dominicana de la Pequeña y Medianas Empresas (Codopyme) advirtió que el sector mipyme es uno de los más afectados por la situación del virus, porque agrupa el 99% de las empresas y muchas han estado inertes, salvo los colmados.

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