El Caribe

Discurso

Como en el 2013, Medina sigue apostando por su política social

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En su rendición, el mandatario se sinceró con quienes no se identifican con los avances que mencionó

Danilo Medina habló dos horas y 15 minutos en la rendición de cuentas.
Danilo Medina habló dos horas y 15 minutos en la rendición de cuentas. (Edward Roustand)

En su última rendición de cuentas de su mandato 2012-2016, el presidente Danilo Medina obviamente mencionó sus avances –esta vez de sus cuatro años-, pero apostó más a darse por enterado de que para muchos, sus palabras de logros y cifras son un sinsentido. Y precisamente para ellos, envió un mensaje: él no está satisfecho.

“Sabemos, por supuesto, que para alguien que todavía sigue siendo pobre, que aún está cogiendo lucha, esa cifra -950 mil personas que salieron de la pobreza-parece vacía. Y me identifico con ellos, porque aún no estoy satisfecho, aún hay muchas más personas a las que vamos a ayudar”, señaló el mandatario, que dentro de 75 día se somete por segunda vez a la voluntad popular para lograr su segundo mandato presidencial.

Durante la reunión conjunta de las cámaras legislativas, Medina abarcó en su alocución de casi dos horas prácticamente todos los temas. Y se mostró esta vez, al igual que en su primera rendición en el 2013, como un creyente y propulsor de políticas sociales.

Una comparación sencilla de los dos discursos del inicio y fin de su Gobierno nos lleva a la conclusión de que las claves de su Gobierno, desde su punto de vista, han sido la inversión en la gente. Las prioridades del 2013 del presidente estaban centradas en la lucha contra la pobreza e impulsar la agricultura, las mipymes y, además, encarar la seguridad ciudadana. Y el pasado sábado, Medina mencionó los resultados de cuatro años de iniciativas en estos ejes.
De hecho, entre los instantes que generaron más aplausos fue cuando Medina se refirió a iniciativas de carácter social. El mandatario tuvo tres momentos que lograron desprender a parte de los asistentes de sus asientos. El primero fue cuando se refirió a sus visitas sorpresa: “… Si alguien afirma que estas visitas no tienen importancia, es porque esa persona no conoce la realidad del pueblo dominicano”. Sobre ello mencionó que las 129 visitas sorpresas que ha hecho han generado 657 proyectos, o igual, más de 16,376 millones de pesos en inversiones que han generado más de 100,000 empleos directos.

Otro momento de extensos aplausos fue cuando agradeció la labor de la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández para llevar los programas sociales. “Por todo esto, quisiera agradecer el trabajo incansable de la vicepresidenta… que nos ha apoyado para que esos programas sociales se manejen con responsabilidad y de acuerdo a los estándares de transparencia que son nuestra seña de identidad”, dijo. De los logros asumidos en materia social está la integración, según el mandatario, de toda la población identificada en el mapa de pobreza del país al Seguro Nacional de Salud –Senasa-.

“Aún queda mucho más”

Ya al final de su alocución, Medina habló a los que no creen en sus avances y que día a día viven las carencias intrínsecas de República Dominicana, que dijo saberlas de primera mano.

“Yo sé que hemos avanzado mucho pero que aún queda mucho más. Sé que decir 400 mil puestos de empleo, es decirle muy poco a un joven que está sin trabajo. Sé que decir 65,000 nuevas viviendas, es decirle muy poco, a una familia que vive en una casita con el piso de tierra. Sé que hablar de nuevos hospitales construidos no significa nada para el que espera en una sala de emergencia…”.

A todos eso dijo, que el dolor le da más fuerza para continuar su lucha. “No hay tiempo para el pesimismo, no hay tiempo para las excusas. Somos la generación que puede transformar todo esto. Ya lo estamos haciendo. Somos la generación que puede construir una República Dominicana para todos. Créanlo, porque es verdad”.

Tema eléctrico queda pendiente

Aunque en el 2013 Medina mencionó que uno de sus objetivos al final del periodo presidencial era dar “por resuelto y de forma definitiva” la problemática de la electricidad, con la inversión de US$4,000 millones. Y el pasado sábado, cuatro años después, desplegó sus iniciativas para concluir que “con todas estas medidas, el siguiente Gobierno, comenzará, por tanto, con el problema eléctrico prácticamente solucionado”.

Mitos que Medina rompió en 4 años

A lo largo de su discurso, Danilo Medina dio a entender que sus políticas habían acabado con varios mitos: que el crédito es solo para los que ya tienen dinero, que una educación y servicios médicos de calidad también está destinado solo a los pudientes, y que en el campo no había futuro. Y como ejemplo a esos mitos rotos habló de sus logros, como que el país es de los pocos que produce más del 80 % de los alimentos que consume y que Banca Solidaria ha prestado en estos 4 años más de RD$10 mil millones a 227 mil 310 pequeños y microempresarios. Esta vez, el presidente ya se muestra como un político más confiado, a pesar de sus tradicionales errores de dicción, entre ellos las faltas de s y haber dicho “sol profundo” en lugar de “sur profundo”.

Los momentos cumbres que tuvo el presidente

En promedio, a Medina le aplaudieron en más de 50 ocasiones –algunos aplausos como premio a sus palabras, otros sin muchos sentidos- y en tres ocasiones  los asistentes se desprendieron de su asiento: cuando se refirió a las visitas sorpresas, cuando rememoró a Piky Lora y la lucha Bahía de las Águilas y al final de su discurso, después de mencionar el nombre de Juan Bosch. Medina terminó en medio de aplausos y con una Asamblea de pie. El momento emotivo de la rendición Medina lo logró al rememorar la entrega de Piky Lora por defender Bahía de las Águilas y al señalar a sus tres hijas presentes, que entonces se recogían las lágrimas del rostro. De Laura Acosta y la jueza Alba Luisa Beard Marcos le reconoció su entrega por liberar esos terrenos.

Asuntos que ocurrieron durante el discurso

Los asistentes a la rendición de cuentas, entre funcionarios, legisladores, diplomáticos e invitados especiales, desde antes de las 9:00 de la mañana llegaban al salón de la Asamblea Nacional. Los asistentes se saludaban, caminaban y charlaban en un ambiente de desorden y no fue hasta las 9:54 que la presidenta de la Asamblea, Cristina Lizardo, dio una orden de atención. Ya en medio del discurso del presidente a los asistentes se les vio reír uno con otro, bostezar y punchar el celular. Uno de los que bostezó fue el presidente de la Suprema, Mariano Germán, quien ocupaba un puesto en la mesa principal. También se escuchó del ala izquierda un murmullo que alteró ese espacio.


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