El Caribe

Opinión

TEMAS SOBRE Haití, República DOMINICANA Y el CARIBE

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La diáspora china en el Caribe. El caso de la República Dominicana 1961-2000. Apuntes

Mu-Kien adriana sang
Historiadora
Las convulsiones políticas que se vivían en el mundo, y particularmente en la China Continental, se reflejaron en la comunidad china de la República Dominicana. Después de la segunda guerra mundial, el mundo estaba dividido en dos mitades, la guerra fría había colocado una invisible cortina de hierro que exacerbó las pasiones. El bloque occidental liderado por los Estados Unidos desarrolló una política armamentista con la justificación de la seguridad mundial. Y el bloque comunista encabezado por la antigua Unión Soviética y China, aliados primeros, rivales después, colocaba al extremo oriental de la cortina en posición de fuerza, pero con profundas fisuras que lo debilitaban. Las rivalidades entre los chinos y los soviéticos se mantuvieron durante todas las décadas en que existió la guerra fría, permitiendo que el bloque occidental se fortaleciera.

Los demás actores, aliados de uno y otro, se enfrentaban duramente intentado hegemonizar su lado de la cortina de hierro. La Unión Soviética pudo sobreponerse gracias al poder dictatorial de Stalin. Pero China no era un poder hegemónico en sí mismo. En su seno se vivían grandes tensiones. El Partido Comunista chino se convirtió en la fuerza política hegemónica en ese gran país; pero no pudo someter a las fuerzas de Chan Kai Shek, quien pudo organizar su bastión en la isla de Formosa. Se iniciaba la larga historia de rivalidades entre las dos chinas. El pueblo chino se había dividido. El comunismo había triunfado en el continente, mientras en la pequeña isla se concentraron los partidarios del Partido Nacionalista, formando la República China de Taiwán. El pequeño territorio se convirtió rápidamente en una gran potencia sustentada en la economía de mercado.

Esta particular guerra fría entre el pueblo chino se reflejó ampliamente en los chinos que migraron a la República Dominicana. La llegada de los chinos al país se hizo de forma escalonada. Fue durante las cuatro primeras décadas del siglo XX, mientras se vivían los conflictos de la guerra chino-japonesa, que se produjo la mayor ola migratoria. Los chinos que vinieron en ese período tenían la particularidad que habían vivido los conflictos políticos e ideológicos de su tierra natal. Las diferencias ideológicas y políticas que en el plano internacional estaban vigentes entre la China Continental versus China de Taiwán, repercutían en la colonia china dominicana. Los partidarios de uno y otro bando se enfrentaban duramente, las acusaciones y contra acusaciones no cesaban.

Un elemento interesante en la participación política de la colonia es que la primera generación se concentraba en su lucha anti-comunista y el apoyo o no a la Embajada de Taiwán. En sentido general, puede afirmarse que los viejos de la colonia se apoyaban en el status quo vigente, no importara el partido que estuviera en el poder. Sin embargo, la segunda generación tuvo participación activa en otros renglones. El discurso de la participación democrática, la lucha en contra de los remanentes del trujillismo, y las ideas de izquierda que se generaron luego del triunfo de la revolución cubana. Otros descendientes de chinos asumieron la posición de enfrentar estas nuevas ideas que nacían en el ambiente. Li Chiao tuvo que salir del precipitadamente del país.

La llegada del nuevo diplomático calmó bastante los ánimos. A partir de ese momento las relaciones entre el Gobierno chino y los diferentes gobiernos dominicanos se hicieron más armoniosas. Se logró también fortalecer el vínculo entre los miembros de la colonia china. El nuevo incumbente de la Embajada de Taiwán comenzó a hacer su labor con menos bríos que su predecesor. Derrocado el Gobierno de Bosch, la Embajada de Taiwán se hizo presente ante los nuevos dueños de la situación. [1]

El 1º de julio de 1966, Joaquín Balaguer tomaba posesión como Presidente Constitucional de la República. Gobernó en ese primer momento por 12 años, iniciando así la era de la dominación conservadora. La necesidad de reconocimiento del Gobierno de China en Taiwán hizo que su dinamismo diplomático se acomodara a cualquier régimen político que naciera en la República Dominicana. Los responsables de la Embajada china trabajaron intensamente para retribuir el apoyo recibido del Gobierno dominicano, por lo que dirigieron su accionar en dos sentidos. En primer lugar una dinámica actividad diplomática con el Gobierno dominicano, que al momento se iniciaba el período de los 12 años de Balaguer. La cooperación técnica fue uno de los principales estandartes. Los ejemplos sobran, como se verá más adelante. Y en segundo lugar, la demostración a la sociedad dominicana de los grandes aportes de la colonia china al país.

Había transcurrido el período de los 12 años. Después de unas elecciones dramáticas y traumáticas, el PRD ascendió al poder con Antonio Guzmán como Presidente de la República. Quien gobernó desde 1978 y 1982. El segundo gobierno del PRD fue gobernado por Salvador Jorge Blanco, que ocupó la presidencia de 1982 a 1986.

El ascenso del PRD al poder no significó en modo alguno una desaceleración de las relaciones. Tal parece que la opción por Taiwán fue más que nada una política de Estado. En el Gobierno de Antonio Guzmán se ratificaron los lazos a través de diferentes acciones diplomáticas, que iban desde el intercambio de técnicos, la ayuda vía becas, el financiamiento de proyectos hasta, por supuesto, el apoyo expreso de ambos gobiernos.

El trabajo en la Estación Experimental de Juma fue destacado, en especial la figura del Doctor Hsieh, que al momento tenía ya 18 años de trabajo ininterrumpidos en el país.
“Gracias a sus recomendaciones y a sus experimentos surgieron las variedades de arroz Juma 57, Juma 58 y Juma 51, consideradas como las de más alta productividad en la América Latina. Y a consecuencia del uso de estas variedades en casi un 60 por ciento de la superficie arrocera el país ha visto aumentar su producción de arroz de 3 a 6 millones de quintales en apenas 10 años.

Sin lugar a dudas, que la labor del Embajador Michael Tung fue muy activa y sobre todo fructífera, inició su misión en la República Dominicana en 1975 y terminó su misión en 1983. Fue activo en destacar las figuras de la colonia. Se le veía por todas partes.
Visitaba a Santiago en una reunión con inversionistas dominicanos y chinos, o estaba en San Francisco de Macorís, reuniéndose con comerciantes y políticos. El Embajador Tung fue sustituido por el Sr. Meng Hsien, quien siguió la misma línea de su antecesor.
Aprovechando el nuevo aniversario de la creación de la República de China Nacionalista, y sobre todo el especial 73 aniversario, el nuevo embajador se hizo presente en las autoridades del momento, quienes ratificaron su decisión de apoyar a Taiwán.

Pero no todo fue color de rosa durante ese período. En los ocho años del PRD, especialmente durante el Gobierno de Antonio Guzmán, el país vivió un boom desconocido de migrantes chinos que solicitaban vivir en la República Dominicana. En la búsqueda de información para este trabajo, se localizaron algunos de los decretos promulgados por el Presidente Guzmán. Si se suman los naturalizados en solo cuatro decretos se obtendrá la suma de 323 extranjeros naturalizados; de los cuales más del 95% eran chinos. La acción gubernamental generó suspicacia en muchos sectores nacionales. Una vez se promulgaron los primeros decretos, la prensa fue crítica con la medida, y sobre todo haciendo referencia de las grandes facilidades que otorgaba el gobierno a esos migrantes, muchos se preguntaban ¿por qué se daban esas facilidades? Se habló de una mafia mixta, de dominicanos y chinos, que estaba traficando con la entrada ilegal de chinos que obtenían la nacionalidad dominicana para seguir hacia los Estados Unidos. La situación siguió varios años después.

El 16 de agosto de 1986 subió nuevamente al poder por sexta vez el Doctor Joaquín Balaguer. Tenía dos períodos consecutivos en la oposición activa. Contaba con 86 años de edad y estaba aquejado de graves dolencias de salud, la principal la ceguera que había comenzado a padecer varios años antes. Su retorno al poder se vio inmerso en circunstancias políticas, económicas y sociales, nacionales e internacionales diferentes.

El fin de la guerra fría trajo consigo muchos cambios. Uno de ellos es la mirada más tolerante del mundo con respecto a la China Continental. La posición de esta nación en las Naciones Unidas, sobre todo su puesto en el Consejo de Seguridad y su nueva política de apertura ante el llamado del capital internacional, le han dado nuevos bríos para acrecentar su agresividad contra Taiwán. Esta situación había reabierto las heridas.

Taiwán, sintiéndose amenazado, decidió iniciar una cruzada en contra del comunismo. El Embajador Kuo Kang, un activo diplomático que vivió largo tiempo en el país, tuvo que lidiar con esta realidad. El objetivo básico de su misión era el mantenimiento de las buenas relaciones con el Estado dominicano, no sólo en términos económicos, sino también políticos.

El 16 de agosto de 1996 comenzó el nuevo cuatrienio. El presidente Leonel Fernández y el PLD se estrenaban en el ejercicio del poder político desde el Poder Ejecutivo. En el cuatrienio del presidente Fernández de manera formal el Gobierno decidió apoyar a Taiwán, pero también abrir otras perspectivas y ámbitos como fue el caso de la formalización de las relaciones con Cuba y la apertura de la oficina comercial de China Continental.

Una de las acciones del nuevo gobierno encabezado por el presidente Fernández fue la apertura con otros países tradicionalmente prohibidos en las gestiones anteriores: Cuba y China Popular. Con el país caribeño se abrieron las relaciones diplomáticas, con la apertura de las embajadas en aquí y en Cuba. El otro caso fue sin lugar a dudas el inicio de “relaciones comerciales oficiales” con el Gobierno de China Popular. Además de la apertura de la oficina comercial de la China Continental, se iniciaron una serie de visitas que impactaron grandemente algunos sectores.

La tensión entre las dos chinas persiste. La gran China continental se apodera del mercado. República Dominicana no está exenta de esa realidad. Los años por venir nos darán la razón.
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[1] Cf. Listín Diario, 9 de octubre de 1964.


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