Democracia acomodaticia y falaz

Los sectores enfrentados en Venezuela han logrado avanzar significativamente en las negociaciones llevadas adelante en la República Dominicana para tratar de resolver la crisis política, social y económica en la nación bolivariana.Tienen programado continuar las conversaciones el próximo 15 de este mes de diciembre, y las perspectivas son muy auspiciosas, aunque no se puede dar nada por descontado.

De lo que se trata es de que las partes cedan con el propósito de resolver la crisis sin la intervención de actores no invitados, algunos de los cuales han pretendido imponer una solución mediante la aplicación de su fuerza, si bien pretenden hacerles creer a los idiotas que respetan la autodeterminación de los países cuando todos sabemos que su descaro no tiene límites.

Las presiones para que el Gobierno de Nicolás Maduro se entregara han sido terribles, injustas y muchas veces hasta conspirativas, y si no lo han logrado ha sido por la determinación del chavismo de defender la soberanía de Venezuela.

A Venezuela se la ha presionado fuertemente para que permita “el ejercicio de la democracia”, sin caer en la cuenta de que en ningún otro país de América Latina se han celebrado tantas elecciones, desde comicios para alcaldes hasta referendos revocatorios, pasando, obviamente, por varios presidenciales.

La llamada “comunidad internacional”—un eufemismo que pone de manifiesto la capacidad de hipocresía de quienes dirigen el mundo en la actual coyuntura—, considera que los venezolanos deben disfrutar de mayores niveles de democracia, lo cual es correcto.

Sin embargo, esa misma comunidad ha visto pasar como algo normal el golpe a la democracia que acaban de dar el Gobierno de Honduras y su presidente reeleccionista, cuya primera manifestación fue lograr que la Corte Constitucional interpretara la Carta Magna en forma acomodada a los intereses de Juan Orlando Hernández y le habilitara, en un país donde la reelección está prohibida.

El siguiente paso fue robarse las elecciones del 26 de noviembre mediante la manipulación de resultados por el Tribunal Electoral, una instancia manejada a la carta por el corrupto Partido Nacional, acostumbrado al fraude.

Es abismal la distancia que media en la postura de países y organizaciones frente a la situación de Venezuela y la que adoptan en Honduras, nación esta que, producto del robo y el saqueo a que ha sido sometida durante toda su historia por grupos de poder y la mafia política, acumula índices de pobreza y marginalidad similares a las más pobres del mundo.

Conforme el ranking global que mide los niveles de inseguridad, Honduras es el país más peligroso del planeta por sus niveles de violencia, todo lo cual es alimentado por quienes han robado el sudor de los hondureños.