“Mi deseo era ser médico, pero terminé siendo periodista”

    Mundito, como le llaman de cariño sus amigos y seres queridos a Rafael Edmundo Espinal, ha estado involucrado en el mundo de la comunicación y la música por más de 50 años, oficios que le han hecho merecedor de un sinnúmero de galardones y reconocimientos.

    Durante nuestra visita a su residencia, Espinal abordó múltiples aspectos de su vida. Desde su niñez estuvo vinculado a la política, experiencia que lo llevó a tener que emigrar del país junto a su familia por diferencias con el régimen dictatorial de Rafael Leonidas Trujillo Molina. Además, nos comentó sobre las vicisitudes que tuvo que pasar durante los días anteriores y durante la Revolución de Abril de 1965.

    También nos habló de su primer trabajo como comunicador en un medio en los Estados Unidos.

    1. Fui un niño travieso
    Yo no salía de un problema, era tan travieso, que una vez, a los cinco o seis años, me cogió con mover varias veces un portón que se abría con un esprín, pero a mí me dio con abrirlo al revés. Yo era muy fuerte y resulta que el esprín se soltó y me abrió la cabeza justamente en la frente. Mi mamá me amarró la cabeza y me llevó al hospital del Central Romana, donde habían muy buenos médicos. Después me caí de un mulo, yo iba montado en el animal echando bueyes y el mulo me tumbó y comenzó a darme patadas y me rompió un brazo, esas fueron una de las tantas travesuras.

    2. Mis padres
    Mi papá, Gastón Espinal, era un hombre tranquilo, era el encargado de contabilidad del Central Romana, y mi mamá se llamaba Alba Hernández. Eran los mejores padres del mundo. Mi mamá se encargaba de los quehaceres domésticos, era una mujer muy recta, pero muy cariñosa. Con todo lo inquieto que fui de niño, mis padres no acostumbraban a pegarme. Yo solamente recuerdo una vez que me dieron y ya yo tenía 17 años. Se me ocurrió echarle un “San Antonio” a mi madre, ella en ese momento tenía un suape en la mano y me bateó con el palo. Aún recuerdo ese episodio y me zumba la oreja.

    3. Viví en San Juan
    Mi padre salió del Central Romana y vinimos para la capital. Pero, qué pasa? Mi mamá era antitrujillista, rabiosa, ella fue una de las mujeres que hizo piquete frente a la Fortaleza Ozama para que soltaran unos presos que se oponían al régimen. Entonces mis padres tuvieron la oportunidad y compraron una fábrica de mantequilla en San Juan de la Maguana. Allá solo duramos un año, porque resulta que al gobernador de esa época le gustó la fábrica y como mis padres eran antitrujillistas la cogió para él.

    4. Ceremonia de vudú
    Estando en San Juan, en la fábrica, yo hacía unos quesitos pequeños y a cada haitiano, por la mañana, le daba uno y eso para ellos significaba mucho. Entonces un día me agarraron y me llevaron a un sitio e hicieron una ceremonia de vudú. Yo era un muchacho, tenía como 11 años, y no me dio miedo. Recuerdo como ahora a un haitiano que me cargó y me pasó a una muchacha delgada que me cargó como una pluma y se metió en unas brasas y ahí comenzó a bailar. Según ellos, eso fue un bautismo, y parece que es verdad porque yo estuve en la Revolución y me picaron cerca los tiros, y del grupo de los pocos que salió con vida fui yo.

    5. Situación difícil
    Salimos de San Juan y vinimos para la capital. En esa época se nos puso la situación muy difícil, a mi papá  no le daban trabajo en ninguna parte, y mi mamá por la goma en contra de Trujillo. Entonces, Juan Tomás Díaz le dijo a papá que sacara a mamá del país, porque la iban a meter presa y mi papá le contestó: “¿ y cómo la saco si no tengo posibilidad? No le van a dar el pasaporte” . Entonces Juan Tomás le consiguió el documento a mi mamá, a mi hermano Manny y a mi hermanita. A papá y a mí no nos dejaron salir, pudimos salir al año siguiente. Llegamos a la ciudad de Nueva York, ya yo tenía 14 años. Allá continué con mis estudios.

    6. Militancia en el PRD
    Desde que mi madre llegó a Nueva York se hizo militante del Partido Revolucionario Dominicano. Cuando llegamos, nosotros nos inscribimos en el partido y comenzamos a combatir el régimen. Siempre me acuerdo del frío que pasamos haciéndole piquetes al consulado dominicano. Era una época sumamente difícil porque, incluso, en los Estados Unidos las manos de Trujillo llegaban, allí habían muchos trujillistas que le informaban y que eran pagados por el régimen.

    7. Mis estudios y primer trabajo
    Mi deseo era estudiar Medicina, pero terminé estudiando periodismo porque en Nueva York uno llevaba una vida muy agitada. Mis padres trabajaban y yo trabajaba en un estudio de fotografía, trabajaba de día, hasta las seis de la tarde, y estudiaba de noche. Terminé mis estudios y comencé a trabajar en la emisora HWUM y el periódico La Prensa de Nueva York, que era del mismo dueño. Después, esa misma compañía creó una agencia de noticias que se llamaba Esana. Para ese entonces, en mayo, matan a Trujillo, eso fue un alboroto para nosotros, y en agosto ya estábamos aquí en el país. Recuerdo que estaban los calieses acabando, pero yo vengo como periodista extranjero, me envió la emisora y el periódico y tenía acceso a medios que otros periodistas no tenían.

    8. Anécdota
    Pasó el tiempo, y alrededor de casi un año las cosas se fueron normalizando en el país y el periódico me mandó a buscar. No habían noticias, pero yo me las ingeniaba para buscarlas y les decía a mis amigos del 14 de Junio y del PRD: “miren no hay noticia por ningún lado, ni líos por ningún sitio, yo estoy en la situación de tener que irme, arréglenme mi situación”, y entonces, ellos agarraban y rompían 10 ó 15 vitrinas en el Conde, yo iba y retrataba y mandaba todas mis noticias, en las que decía que la situación estaba difícil en el país, y los periodistas de las principales agencias extranjeras que estaban aquí, me decían, ¿pero cómo es que tú consigues tantas noticias y nosotros llegamos siempre tarde? jajajajaja... ¿Pero qué pasa? se me agotaron los recursos, ya no se podía seguir en eso.

    9. Mi esposa Milagros
    Es lo más grande que me ha mandado Dios. Sólo una mujer excepcional aguanta lo que ella está aguantando conmigo. Tenemos una relación de más de tres décadas. Es una excelente esposa, una mujer trabajadora, se faja a trabajar. No le gusta la televisión y para acompañarme se sienta conmigo a hacer el programa. Es un ser incansable, a ella la amo con todo mi corazón.

    10. La muerte de mi hermano Manny
    Manny era un ser excepcional e inteligente, amaba la política, pero la política decente. Falleció en un accidente en la avenida Italia, aunque siempre usaba el cinturón, ese día no lo tenía. A mí me parece que era tratando de aguantar a sus hijos que iban detrás. Yo llegaba a las tres o cuatro de la mañana de vagabundear de la calle y lo encontraba leyendo un libro, porque su vida fue esa, nunca estuvo en la calle parrandeando. Era el niño lindo de Juan Bosch, y Leonel Fernández en la toma de posesión de su primer gobierno, dejó una silla vacía y durante el discurso dijo: Ahí debería estar sentado Manny”. Murió de una forma tan pendeja... hace dos décadas de su muerte y la sentí más que la muerte de mi mamá y mi papá. El día que supe de su muerte ha sido el día más terrible de mi vida.

    Mis primeras composiciones

    “Después que dejé la política me compré una guitarra y me puse a componer canciones. Mis primeras composiciones fueron “Aguinaldo del 69” y “Navidad del 69”. Yo los tiré un sábado pensando que iban a sonar sábado y domingo, pero Balaguer me lo prohibió por decreto. Después saqué otra: “Dictadura con apoyo popular” y una poesía de Peña Gómez, y seguí componiendo. Una vez estaba en un lugar y había un muchacho cantando y me le acerqué y le dije: ven acá mi hijo, ¿tú quieres grabar un disco? Me dijo que sí, y me grabó seis canciones. Ese joven era Fausto rey. Un día Jiménez Maxwell me dijo: “te tengo un muchachito que te traje de Hato Mayor y necesito que tú me le escribas algo”. Entonces le escribí a Anthony Ríos “Viejo amigo” y “Nada”, le escribí a Johnny Ventura “Salsa para tu lechón” y todos sus discos de Navidad”.

    Solicité trabajo en el periódico elCaribe

    “Decidí quedarme en el país, me quedé en el PRD, donde me hicieron jefe de Seguridad. En ese entonces, me desempeñaba como corresponsal de HWUM y del periódico La Prensa y de la agencia Esana, me pagaban un sueldo de 200 dólares semanales.

    Un día, como quería radicarme aquí,  voy al periódico elCaribe, donde Germán Emilio Ornes Coiscou y le digo en qué trabajo, y él me dice: “ yo te conozco” y seguimos hablando, y me pregunta ¿y qué tú quieres? Le contesto que quiero quedarme aquí y continuar con mi profesión de periodista.

    Yo veo que él se ríe y me pregunta que cuánto yo gano, le dije que 200 dólares semanales y me contestó: “pues mira, aquí el que más gana, cobra 75 pesos mensuales”.

    El caso es que me olvidé de eso y preferí seguir en la política”.

    Decisión
    “El día del golpe de Estado a Bosch, le dije a Ángel Miolán: “compañero, ¿qué vamos hacer?” y me contestó: “Nada Mundito, ya no hay nada que hacer”.

    Hasta en EE.UU
    “Era una época sumamente difícil porque, incluso, allá las manos de Trujillo llegaban. Allí habían muchos trujillistas que le informaban”.

    Protagonismo
    “En este país hay más héroes que en la segunda Guerra Mundial, yo veo que aquí están mencionando una serie de individuos que se han hecho héroes sin serlo”.

    Convicción
    “A mí en particular la política no me gusta, no la asimilo, hay mucha hipocresía y vagabundería. A mí me gustaban mis rebuses”

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