Seguiré soñando y esperando...

    Muchas veces cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, lo imaginamos, lo soñamos y hasta llegamos a creer que, pronto, eso que tanto anhelamos será una realidad.

    Unos días, algunas situaciones y actitudes nos llevan a pensar que falta poco para que todo eso que nos hace feliz en nuestros sueños, se convierta en nuestra verdad, pero otros días, las mismas personas con actitudes distintas y situaciones diferentes, nos dicen que jamás podremos alcanzar lo que deseamos.

    A pesar de la decepción y de la tristeza por ver que todo aquello por lo que luchamos, nunca nos pertenecerá, creo que la capacidad de soñar y poder ver nacer cada día una ilusión y mantener viva las esperanzas, constituyen los estímulos por excelencia para seguir adelante. Cuando perdemos la capacidad de soñar, se apaga dentro de nosotros la luz de la alegría, nos volvemos tristes y nada ni nadie  puede hacernos sonreír.

    No me importa confesar que bajo mi almohada guardo las más bellas ilusiones, que tengo muchos sueños, pero uno en especial, ese en el que están presentes las personas que más amo. Sé que hay cosas muy difíciles, pero no imposibles y mientras tenga fuerzas y sienta que aquellos que forman parte del futuro de mis sueños, corresponden a mis sentimientos, seguiré deseando con todo mi corazón construir aquello que de solo pensarlo me hace la persona más feliz del mundo. Al cerrar mis ojos me veo viviendo una vida sencilla, junto a las personas que amo, en una casa rodeada de flores, con hierba muy verde.

    Allí no existen más domingos de soledad y silencio. Puedo decir que los sueños y las ilusiones son los que me han permitido sonreír cuando las adversidades son más fuertes. En los momentos más difíciles, imaginar que no estoy sola, sentir que cuento con el apoyo, las palabras de aliento y la compañía de quienes amo me ha ayudado a levantarme y a no desmayar, ha constituido el empuje para seguir adelante. Aunque parezca una práctica inocente, soñar con lo que anhelamos, sin dejar de luchar por alcanzarlo, le da sentido a la vida. Por eso, mientras viva, seguiré soñando y mientras tenga una ilusión en mi corazón, con fe, seguiré esperando... l

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