Mis vivencias sobre la Revolución Cubana

    Compartir

    Comandante Jesús Montané (2)

    En julio de 1952 Montané comienza a trabajar en la Compañía Cubana Frigidaire Eléctrica, S. A., donde ocupa el cargo de Jefe de Compras. En esa Empresa laboraba Boris Luis Santa Coloma, quien además, era un combativo dirigente sindical. A finales de ese año Boris Luis demanda a los administradores de la Frigidaire por estar beneficiándose con manejos ilícitos y éstos fueron expulsados por los accionistas. No obstante, la nueva administración instó a Montané a que cesanteara a Boris Luis, a lo que se opuso. Ambos ya pertenecían al incipiente movimiento de la Generación del Centenario y analizaron esa situación con Abel, Haydeé, Melba y otros compañeros, adoptándose la decisión de que Montané debía renunciar y así lo hizo.

    Como miembro de la dirección del movimiento revolucionario en gestación Montané realiza un sinnúmero de actividades, toma parte en la “Marcha de las Antorchas” el 28 de enero de 1953, tareas de propaganda, trasiego de armas, labores proselitistas y organizativas. Desde esa época actúa como Financiero del Movimiento y dona sus ahorros personales de cinco años ascendentes a 4,500.00 pesos, para la compra de armas y demás requerimientos de la organización.

    Fue una etapa de constantes acciones, arriesgadas misiones, tareas y secreta preparación para el combate. Montané tomó parte en los ejercicios militares que se realizaban en distintas fincas de La Habana, Pinar del Río y en la sede de la FEU en la Universidad de La Habana. Fue necesario trabajar en la clandestinidad y férrea compartimentación entre las células para burlar la persecución de la tiranía, tal fue así que siendo Montané miembro de la Dirección Nacional del Movimiento, no conoció hasta llegar a la Granjita Siboney que iban a atacar los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayazo.

    El miércoles 22 de julio, Fidel visitó en compañía de Montané a Raúl Gómez García en Santos Suárez, ocasión en la que le encargó redactar esa noche el Manifiesto del Moncada a la Nación. Desde enero y hasta julio de 1953 Montané se desempeñó como Segundo Jefe de Contabilidad de la droguería Bauer & Black, S.A (fábrica de curitas), y el 24 de julio solicitó vacaciones para no levantar sospechas. En la casa de Abel Santamaría, Montané recogió a Gabriel Gil, a los hermanos José Wilfredo y Horacio Matheu, Manuel Saíz y Ernesto González, los primeros cuatro de la célula de Lawton y el último de la célula de Calabazar. De 25 y O se dirigieron a la casa de Montané en Santos Suárez y continuaron viaje. Casi de noche llegaron a Colón, donde pudieron comer algo y con escasas paradas prosiguieron avanzando hasta la entrada de Camagüey; ahí realizaron una breve parada y al amanecer llegaron al Hotel Rex en Santiago de Cuba.

    Al llegar a la Granjita de Siboney recibe gran emoción al ver allí a las compañeras Haydeé Santamaría, Melba Hernández y conocidos compañeros del Movimiento revolucionario. De allí sale como voluntario, integrando la Escuadra de Vanguardia para asaltar la Posta No. 3 del Cuartel Moncada. Viajó en un Mercury de 1950 conducido por Pedro Marrero. También integraban la Escuadra los combatientes José Luis Tasende, Carmelo Noa, Flores Betancourt, Ramiro Valdés, Pepe Suárez y como Jefe de la Operación Renato Guitart, todos dirigidos por Fidel, que iba en otro auto.

    Lograron neutralizar a los centinelas y desarmarlos. Montané llevaba una Carabina 22 y ahí se apodera de un fusil Springfield y penetra en el interior de la fortaleza militar.

    Cuando se pierde el factor sorpresa y fracasa la acción militar, tras un violento tiroteo, son acribillados por las ráfagas de una Ametralladora 50, los combatientes Renato Guitart, Pedro Marrero, Carmelo Noa y Flores Betancourt, cuando intentaban bajar del piso superior.

    En horas del mediodía se reagrupan en la Granjita de Siboney una columna de 20 hombres, con Fidel al frente y comienzan a escalar las estribaciones de la Gran Piedra, con el propósito de proseguir la lucha armada.

    A Montané le resultó muy difícil reconocer que la acción había devenido en un revés. Más tarde, al saber que Fidel había sobrevivido, le devolvió el ánimo, la confianza en la continuidad de la lucha y en la victoria.

    Tres días después, por su estado físico y el de otros combatientes, incluso algunos heridos, Fidel les ordena bajar a Santiago de Cuba y procurar salir de la ciudad. En la carretera de Siboney, por la imprudencia de una mujer que los señaló a un motociclista del ejército de la tiranía, son detenidos y conducidos a la azotea del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de Santiago de Cuba.

    En el SIM fueron vejados y amenazados, para que declararan que el ataque al Moncada había sido financiado y dirigido por Carlos Prío, propósito que no lograron. Durante aquellas horas terribles, donde incluso hubo un intento de fusilamiento, Montané les propuso a Raúl Castro y a otros combatientes allí presos, cantar el Himno Nacional antes de recibir las descargas homicidas.

    Con posterioridad son trasladados al Vivac de Santiago de Cuba, pues ya habían asesinado a más de 70 compañeros suyos y ello tenía gran repercusión.
    Después son conducidos a la prisión de Boniato, donde Montané mantiene una actitud combativa, hasta la celebración del juicio, en el que fue condenado a 10 años de prisión por el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba, como ejecutor de un delito contra los Poderes del Estado (Causa N°37 de 1953).

    Como hombre normal, con virtudes y defectos, abrazó la causa independentista y sin concesiones de principios, marchó a la vanguardia, en renovador aprendizaje que solo la muerte podía interrumpir.

    El nombre de Jesús Montané Oropesa quedó inscripto en la Historia me Absolverá, devenido en documento programático de los fundamentos políticos, sociales, éticos y económicos de la Revolución, en aquellos tiempos, cuando parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario.

    El 13 de octubre de 1953 fue trasladado, junto a otros 26 compañeros de cautiverio, al Reclusorio Nacional para Hombres en Isla de Pinos, lugar donde prosiguió la lucha en muy difíciles condiciones. La prisión fue una verdadera escuela para la vida. Organizaron la Academia Ideológica “Abel Santamaría”, donde se recibían e impartían varias asignaturas, se leían una variada diversidad de libros, incluso textos de Carlos Marx. Allí tomó parte en la huelga de hambre en la Navidad de 1953 y cantó el Himno del 26 de Julio, ante la presencia del dictador, cuando este visitó el penal para inaugurar una planta eléctrica.

    Estando preso Montané fue reclamado en seis ocasiones por el Juzgado Correccional de la Sección Quinta de La Habana, entre febrero y marzo del 55, en la causa N°12868 de 1953, por actividades ilícitas de propaganda revolucionaria. Las autoridades del penal lo condujeron en la última ocasión a la capital, el 4 de marzo de 1955 y asistió al juicio, donde resultó absuelto.
    Regresó el 27 del mismo mes a la prisión de la Isla de Pinos. Allá tampoco desaprovechó el tiempo, su avidez por la lectura, sin distinción de géneros y autores fue una característica que lo distinguía y que favoreció su vasta cultura.

    El 15 de mayo de 1955 es excarcelado, junto a los demás moncadistas, gracias al movimiento popular a favor de la amnistía. La casa de sus padres en Isla de Pinos, fue el Cuartel General de los familiares de los combatientes presos durante 22 meses.

    Días después quedó constituido oficialmente el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en la reunión de la Calle Factoría N°62. Montané es ratificado para formar parte de la Dirección Nacional, integrando el Comité Civil y continuando como Financiero del Movimiento, lo que sería ratificado poco después en la reunión de Jovellar N°107, donde se distribuyeron responsabilidades y asignaron nuevas misiones. Durante unos tres meses trabaja directamente con Fidel en tareas del movimiento revolucionario, esencialmente de carácter organizativo, de propaganda y vinculadas a la prensa.

    En agosto de 1955 parte al exilio en México y se reúne con Fidel, Raúl y otros compañeros. Allá conoce a Ernesto Che Guevara y continúa las labores organizativas, financieras y toma parte en los entrenamientos militares y las prácticas de tiro en el rancho Santa Rosa y en Los Gomitos para la futura expedición.

    En mayo de 1956 regresa a Cuba para recaudar fondos y es detenido a su llegada al aeropuerto. Fue puesto en libertad 48 horas más tarde por falta de pruebas y se mantiene en la clandestinidad para cumplir la tarea asignada, durante algunos meses.

    El 10 de agosto de 1956 sale de Cuba por el Aeropuerto de Santiago de Cuba, rumbo a Puerto Príncipe, Haití, de allí pasó a Miami y el 13 de agosto llegó nuevamente a México, se incorpora a los preparativos de la expedición como oficial del Estado Mayor y en la noche del 25 de noviembre, comandados por Fidel, salen del puerto de Tuxpan en la expedición del Yate Granma, para cumplir el juramento de Fidel de regresar en 1956, con la tiranía descabezada a los pies.

    Desembarcan en Las Coloradas a las 6:00 a.m. del 2 de diciembre de 1956 y tres días después toma parte en el bautismo de fuego en Alegría de Pío, siendo dispersados y fue a dar, junto a varios combatientes, a la casa de un campesino en la cercanía de Cabo Cruz, en busca de agua y alimentos donde es capturado por tropas de la Marina de la tiranía. Es trasladado en barco de guerra a Santiago de Cuba y remitido al Cuartel Moncada, donde fue insultado y amenazado nuevamente.
    Continuará la semana próxima

    Mantente informado

    Recibe en tu correo actualizaciones diarias
    de las noticias mas importantes de la actualidad.

    Compartir
    Noticia anteriorFuentes AP: Sefolosha a Hawks y Kaman a Blazers
    Noticia siguienteUna lesión sacó del partido de anoche a Edwin Encarnación