Donde hay amor, no falta nada

    En estos días veo la gente muy preocupada pensando con quién o con quiénes pasarán las fiestas navideñas. Ahora la prioridad es saber lo que llevarán a la mesa para compartir con sus seres queridos la tan esperada Noche de Paz.

    Las calles son un caos, que aunque uno se lamente mil veces por verse atrapado en un tapón, y se desespere porque a pesar de salir con horas de anticipación no puede llegar a tiempo a ningún lugar, sigue siendo una de las temporadas más bellas, pues a pesar de todo eso, es bueno ver cómo la gente olvida los problemas de todo el año para entregarse a las celebraciones.

    Un poco más de dinero extra es un motivo para salir a comprar esas cosas que con los gastos de cada mes, se hace imposible poder adquirir. Por eso, tanta gente en las tiendas; por lo mismo, tantos carros en las calles. De todo esto, lo mejor es el renovado entusiasmo de las personas, la alegría de poder compartir con la familia y los amigos, que muchas veces están lejos y aprovechan estas fiestas para volver a casa. La reunión familiar debe ser la esencia principal de la Navidad, celebrar el nacimiento de Jesús, al estilo de los cristianos, o simplemente disfrutar el asueto de los días feriados y no laborables, hacer cosas en la casa, que por lo general no tenemos tiempo en otras épocas.

    Un gasto excesivo en una noche, por llevar a la mesa una enorme cantidad de comida que, aun pensando en el famoso “calentao”, del día siguiente, es mucho más de lo que necesitan cuatro familia para satisfacer su apetito de una noche. Quizás esta sea una de las navidades en que disfrute de la menor compañía, pero estoy segura que en mi mesa y en mi casa sobrará lo más importante para mí y las personitas con las que compartiré, no más de lo que podamos comer y brindarle a alguna persona que decida acompañarnos. Nos sobrará el amor. Muchas personas se preocupan por no poder poner abundantes alimentos en su mesa, comprarse una ropa nueva, dejar bajo el árbol de Navidad los regalos que, en sus cartas, sus hijos le pidieron a Santa Claus y a los reyes Magos. Sin embargo, ignoran que lo más importante, lo que realmente cuenta y que muy probablemente lo tienen constantemente en sus vidas es el amor, y en donde hay amor verdadero no falta nada.

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