Forjadores de Nagua, de Ynocencio Mercedes Eduardo

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Nos llega el primer tomo de la obra Forjadores del Desarrollo de Nagua, del profesor Ynocencio Mercedes Eduardo, con perfiles autobiográficos de personalidades que han tenido una participación determinante en la historia de la nordestana provincia María Trinidad Sánchez. Probablemente al lector acucioso le llame la atención que en esta primera entrega se resalten militares, funcionarios estatales y gubernamentales, religiosos, legisladores, jueces, fiscales, médicos, comunicadores y otras figuras públicas, sin que aparezcan quienes más brillo han dado a esa región, que son sus músicos típicos, muy especialmente el fenecido Tatico Henríquez y Bartolo Alvarado, mejor conocido como El Cieguito de Nagua.

Mercedes Eduardo parece motivado a dar respuesta a la inquietud que sobrecoge a muchos ciudadanos cuando recorren las calles de las ciudades bautizadas con nombres de personas que pocos conocen o recuerdan, porque partieron de este mundo y no forman parte de los debates presentes. Refiere que “se trata de alguien que en su vida productiva contribuyó en la etapa que le tocó vivir” al desarrollo de su comunidad, en roles diversos como “agricultor, comerciante, obrero, educador, hacendado, profesional, religioso, político, funcionario o servidor público”.
Define su libro como “una fuente de la que la generación presente y también la venidera pueden recoger las informaciones y contestarse asimismo las interrogantes que de seguro se harán acerca del nombre que lleva el sector, calle o comarca en que vive”.

Fuera bueno conocer la opinión del investigador Rafael Chaljub Mejía, un nagüero orgulloso de su provincia, también ausente del primer tomo, al notar que en Forjadores del Desarrollo de Nagua no aparece ninguno de sus exponentes del merengue típico. El autor reconoce que encontró dificultades en la fase investigativa de la publicación, en ocasiones por “la falta de interés de los familiares en dar las informaciones sobre los actores de este libro, estén vivos o fallecidos”, por lo que “personas cuyos datos debieron aparecer en este libro y no están”.

Esperamos el tomo II, con Tatico Henríquez y El Cieguito de Nagua.

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