“El teatro dominicano vive hoy un gran auge”

Uribe expresa que, 52 años después, Calíope se mantiene vigente, gracias a los esfuerzos de cada uno de sus miembros.

Recientemente el Ministerio de Cultura y la Dirección General de Bellas Artes le rindieron homenaje al maestro Servio Uribe, dedicándole el VI Festival Nacional de Teatro 2019, por sus aportes al rigor y a la disciplina del oficio teatral, en más de cinco décadas que ha dedicado a la enseñanza. Además, por ser el fundador y director de la Agrupación Teatral Calíope y por establecer la expresión corporal como parte esencial del entrenamiento del actor, entre otros numerosos méritos, los cuales “agradezco, porque me he dado cuenta de que con trabajo, seriedad y disciplina se puede ser profeta en su tierra”. Asimismo, dijo que ha recibido reconocimientos en Nueva York, Massachusetts, Puerto Rico, Costa Rica y México, “pero es muy gratificante recibir el reconocimiento en mi propia tierra”. Uribe realizó sus estudios en la Escuela de Teatro de Bellas Artes, y en 1963 viajó a España a estudiar en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, donde obtuvo los títulos de Profesor de Arte Dramático y Literatura, y de licenciado en Arte Dramático.

Maestro de más de una generación de actores y actrices en el país, ¿cómo ha sido su experiencia a lo largo de todos estos años?
Realmente son cinco generaciones de actores y actrices que han pasado por mis manos, en mis 52 años de trabajo como formador, y para mí ha sido una experiencia muy positiva, porque me ha permitido contribuir con la enseñanza y la profesionalización de la mayoría de los actores que hoy componen nuestro acervo teatral, y el hecho de poder continuar enseñando a los jóvenes de hoy, también me llena de mucha satisfacción.

¿Qué le motivó a fundar en 1967 el Teatro Calíope?
A mi regreso de España, se celebraban las fiestas patronales de San Cristóbal, mi pueblo natal, me pidieron que hiciera una presentación. Se me ocurrió hacer poesía al unísono, tipo coro griego, sin movimiento, y por sugerencia del doctor Sócrates Barinas Coiscou, se le puso el nombre de Calíope al grupo, como la diosa de la poesía heroica, musa de la elocuencia en la mitología griega. Luego, cuando cursaba estudios en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en una época en la que eran frecuentes los altercados entre la policía y los estudiantes, provocando la muerte de muchos jóvenes, se nos ocurrió que se hicieran las protestas, a través del arte, y así, en vez de recibir tiros, recibir aplausos, lo que generó un gran entusiasmo, hasta tal punto, que donde se presentaba Calíope se formaba un grupo similar.

Introdujo el país la disciplina de la expresión corporal en 1967, ¿en qué consiste?
A mi regreso de España, me uní al cuerpo de profesores de la Escuela de Teatro de Bellas Artes. Con el tiempo fuimos incorporando todos elementos teatrales, como la música, las luces, el movimiento escénico, hasta convertirnos en una agrupación completamente teatral, e introduje la materia de expresión corporal, la cual nunca se había dado en el país. Hasta hoy, 52 años después se sigue impartiendo, pero ahora con el nombre de Sicofísico, porque los profesores que la imparten mezclan la actuación con la expresión corporal. La expresión corporal es la materia que le permite al actor trasmitir al público las características del personaje que interpreta, a través de las expresiones y actitudes que adoptan con su cuerpo. No importa la edad o la apariencia física, un joven puede convertirse en viejo y un viejo en más joven con la expresión corporal.

¿Qué tipo obras presenta el grupo teatral Calíope?
Aunque hacemos cualquier tipo de teatro universal, nuestro teatro fundamental está basado en los hechos y personajes de la historia dominicana, con el fin de ampliar los conocimientos de los estudiantes y coadyuvar a la educación de nuestro país.

¿Cuáles han sido los montajes más importantes bajo su dirección?
Considero que entre los montajes más importantes que he realizado están “La Sonrisa de Hiroshima”, “Poetas dominicanos en Pedro Mir”, basado principalmente en el poema “Hay un país en el mundo”; “Edipo, rey”, “Patricios inmortales”, “Mujeres indómitas” y “Por la Patria cantando”. La mayoría de los trabajos son piezas que incentivan la dominicanidad.

¿Cómo ha sido su experiencia como instructor de Artes en la Academia Militar de las Fuerzas Armadas, actual Batalla de las Carreras?
Mi experiencia en la academia inició en 1982, cuando se me solicitó convertir en una obra de teatro el poema que habían escrito dos cadetes de cuarto año. La puesta en escena se hizo en presencia del presidente de la República, en ese momento, doctor Salvador Jorge Blanco, quien elogió el trabajo realizado. Es entonces que el teniente general Ramiro Matos González, secretario de estado de las Fuerzas Armadas, pide al Presidente que se me incorpore a esa institución como asimilado para darle clases de arte a los cadetes. Entonces, comencé a formarlos en dicción y declamación coral, trabajamos en la formación de un grupo coral que hizo múltiples presentaciones. 20 años después, por mis años en servicio, se me otorga el rango de Teniente Coronel. Actualmente, sigo dando clases en la Academia Militar, ahora de Dicción y Oratoria, y ostento el rango de General de Brigada en condición de retiro.

¿Cómo ve la dramaturgia en RD?
Mi valoración es muy positiva. Los jóvenes que están haciendo teatro ponen mucha pasión e interés en el trabajo teatral, y el profesorado de la Escuela Nacional de Arte Dramático está comprometido con el engrandecimiento de la educación de estos jóvenes. Para mí, el teatro dominicano vive hoy un gran auge. Además de las grandes salas estatales, se han concebido nuevos escenarios para el teatro, salas independientes, lo que ha generado un gran movimiento teatral, que ayuda mucho a la preparación cultural de nuestro pueblo. Un ejemplo es la Ciudad Colonial, donde están proliferando los espacios para el teatro, como las que ofrecen Guloya, Las Máscaras, Microteatro, entre otros.

¿Cuál sería su mensaje para la juventud dominicana?
Quiero decirles a los jóvenes de hoy que tengan presente que todo lo que se consigue fácil desaparece rápido, y que deben interesarse por capacitarse cada día más, por conocer cabalmente la historia y la incidencia de su país en el mundo. Es importarte que asuman la exaltación de los valores patrios en cualquier lugar del mundo donde se encuentren, y llevar con orgullo el nombre de dominicano.

Satisfacción
Aunque hacemos cualquier tipo de teatro universal, nuestro teatro fundamental está basado en los hechos y personajes de la historia dominicana”.

Consejo
Me siento muy agradecido por el homenaje, porque me he dado cuenta de que con trabajo, seriedad y disciplina se puede ser profeta en su tierra”.

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