COVID-19 y asilos, una lucha por la salud de los más vulnerables

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El Conape trabaja de la mano con varias instituciones del Gobierno para garantizar el bienestar de los adultos mayores

A finales del mes pasado, la tristeza golpeó las puertas del Hogar de Ancianos Inmaculada Concepción, en Cotuí. Dos de los envejecientes que residían ahí perdieron la batalla contra el coronavirus.

Hoy día, la incertidumbre todavía ronda ese lugar, ya que dos ancianos, uno de 72 años y otro de 80, ambos con demencia y comorbilidades, permanecen desde hace 27 días internos debido a la enfermedad en el Hospital Inmaculada Concepción, ubicado en ese municipio de Sánchez Ramírez.

“Debido a lo ocurrido, estamos más pendientes que nunca de la salud de los 29 que tenemos aquí. Les brindamos los servicios habituales, pero no les quitamos los ojos de encima, ya que son la población más vulnerable”, manifestó sor Dionicia Antigua Sánchez, directora del Hogar, que hasta el momento ha sido el único en su clase afectado por el virus en el país.

Antigua Sánchez expresó que aunque algunos de los adultos mayores manifestaron preocupación por la situación, “les hicimos saber que su seguridad aquí estaba garantizada. Aún desconocemos cómo pudo entrar el virus aquí. Nos hemos apegado a las medidas de distanciamiento social e higiene religiosamente”.

En momentos en que el virus todavía no circulaba en el país a nivel comunitario, el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape) tomó varias medidas para proteger a los adultos mayores.

Implantó políticas y protocolos de protección en los modelos de asilos que existen en el país: el permanente, donde los adultos mayores viven en el centro, y en el conocido como hogar de día, que da servicios de ocho de la mañana a cuatro de la tarde. Bajo la dirección del Conape también están algunos fundaciones geriátricas.

La institución del Gobierno tiene bajo su responsabilidad 57 fundaciones, 34 centros permanentes, y 37 hogares de día.

A principios de marzo, esta institución prohibió la visita de familiares y la celebración de actividades de índole social en todos sus centros. Han difundido cápsulas de prevención, habilitado unidades especializadas, y establecido el uso permanente de mascarillas médicas.

Esas medidas forman parte de las directrices para prevención y manejo de esta enfermedad en envejecientes que el Ministerio de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han determinado.

De la mano con el Plan Social de la Presidencia, los Comedores Económicos, y otras instituciones, el Conape ha incrementado la distribución de raciones alimenticias así como insumos médicos en diferentes provincias.

El Hogar de Ancianos Sajoma, en San José de las Matas; el Santísima Trinidad, en Moca; el Padre Noel, en Villa Tapia, y el América Esperanza, en San Francisco de Macorís, han sido algunos de los beneficiados recientemente con comida, insumos y medicamentos.

También recibió alimetos el hogar de ancianos San Francisco de Asís, en la ciudad de Santo Domingo.

Miembros de la unidad multidisciplinaria de la institución reparten alrededor de 9,614 raciones alimenticias cocidas y especializadas para adultos mayores así como un promedio de mil raciones crudas en todo el territorio nacional.

Aunque el Conape ordenó el cierre de todos los hogares de día en el país, los administradores de estos espacios siguen apoyando a los mayores en estas circunstancias.

Tal es el caso del Hogar de Día Villa La Mata, en Cotuí. Aunque los ancianos que acogían ahí hoy día están con sus familiares, “diariamente en el centro un personal se encarga de cocinar los alimentos y llevarlos a sus casas, al igual que sus medicamentos”.

Así lo informó la directora de ese centro, Ayalivis Marisol Paulino, quien explicó igualmente que junto a una enfermera realizan visitas domiciliares para el control de la salud de los abuelos.

“A parte de eso reciben mensualmente la ayuda económica al envejeciente, con la cual ellos pueden comprar sus utensilios personales. El Conape está pendiente de sus adultos mayores”, sostuvo Paulino.

Asimismo, el Conape instruyó a los centros a ofrecer charlas explicando las medidas de seguridad e higiene que deben tomar los envejecientes, y a llevar un registro de los medicamentos de las enfermedades crónicas que muchos tienen, para que no les falte.

El Hogar de Ancianos Jesús Maestro, en Villa Riva, provincia Duarte, ha acogido, al igual que los demás centros según el Conape, al pie de la letra cada una de las recomendaciones de las autoridades.

“Se le habla continuamente a ellos de que no es una simple gripe. Mantienen su higiene, se lavan las manos como corresponde y cumplen el distanciamiento social. Ninguna medida está de más cuando se trata de preservar su bienestar”, indicó sor Isabel Reyes, directora de ese centro.

En esa misma provincia está el Hogar de Ancianos América Esperanza, donde su directora, Eduviges Guzmán, brinda un seguimiento cercano a cada uno de los adultos mayores.

“Dios mediante los casos en los asilos ya no se verán, porque todos estamos trabajando en conjunto para que no haya pérdidas.Estamos conscientes de que bajo nuestra responsabilidad tenemos a una población especial, por eso damos seguimiento cercano siempre”, dijo Guzmán.

Debido a la crisis sanitaria actual, el Conape además ha reforzado el Programa de Acogida al Adulto, un proyecto que busca rescatar a los ancianos en situación de riesgo, que se encuentran abandonados en las calles, en sus hogares y en hospitales.

Este proyecto les brinda un techo seguro que responde a sus necesidades básicas, y, lo que es más, protección ante el mortal virus, que hasta la fecha lleva en República Dominicana 5 mil 749 casos confirmados y 267 fallecidos.

El señor Jesús Pérez, encontrado en la avenida Roberto Pastoriza, es uno de los recates más recientes de la entidad. Fue auxiliado tras un reporte de la brigada de aseo urbano y limpieza del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) por su situación de indigencia.

Los mayores de 60 años con patologías crónicas sobre todo de tipo cardiovascular, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituyen la población más propensa a morir si contraen el virus.

Políticos, empresas y organismos dan apoyo

Los aspirantes a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, y por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Gonzalo Castillo, así como varias empresas turísticas y de otros ámbitos han extendido su mano amiga a diferentes centros geriátricos.

Abinader ha estado donando insumos médicos, productos desinfectantes y comida a diferentes hogares de ancianos, como el Antonio María Claret, de Puerto Plata, y el Remanso de Amor, del ensanche Isabelita.

Castillo entregó medio millón de pesos al Hogar de Ancianos Ebenezer, como parte de una donación de 20 millones que prometió a diferentes instituciones para reducir la propagación del virus.

Entre tanto, cadenas como Viva Resorts, AMResorts, Homewood by Hilton Santo Domingo, y Grupo Martinón Now Larimar, han estado colaborando con donaciones económicas y de insumos médicos a varios centros del país.

La donación más reciente recibida por el Conape fue de manos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que consistió en materiales higiénicos y sanitarios, como botas quirúrgicas, guantes, mascarillas, y pañales desechables, para evitar el contagio del COVID-19.

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