Prioridades culturales nacionales y regionales

Centro de la Cultura.
El ministerio de Cultura debe ser revisado de arriba abajo; son muchas las cosas que deben ser cambiadas

En estos momentos poselectorales, aparece mucha gente dándole explicaciones a la derrota del PLD. La mayoría de las críticas se centran en los supuestos o reales yerros económicos, el tema de la corrupción, la mal administración de la Justicia, las pugnas de sectores dentro de la cúpula del Partido, el mal manejo de la pandemia y otras.

Hay demasiados economistas, políticos, adversarios, oponentes, etc. que tendrán sus datos y sus elementos para analizar esa derrota. Yo quiero concentrarme en el aspecto cultural que es el que conozco.

He planteado los problemas culturales, no solo del Cibao, de Santiago, sino del país. Al señalarlos, obviamente que estoy diciendo causas que en el sector cultural hicieron que las bases del PLD le dieran el castigo y votaran por Luis Abinader.
He dicho y sostengo que el Ministerio de Cultura tiene que revisarse de arriba abajo.

1. El Ministerio tiene una carga clientelista que le impide ser efectivo. He manifestado que para trabajar en él tiene que haber condiciones de formación desde un simple gestor a un viceministro.

2. Alejamiento. No se puede dirigir un ministerio a control remoto desligado del pueblo, sin el contacto directo con el mundo real de la cultura, con el vínculo con los artistas, pintores, cantantes, músicos, bailarines, gente del teatro del folklor y de la música típica, que supuestamente se quiere rescatar y fortalecer para bien de nuestra identidad.

3. No se puede seguir gastando una fortuna en unos boletines que solo sirven para alabar al ministro de turno, sin ningún contenido de formación cultural nacional y menos universal.

4. La concentración de elevados presupuestos para mantener una burocracia capitalina es inadmisible. Ahora sale a la luz la cantidad desproporcionada de dinero para proyectos de iglesias, Faro a Colón y los tres museos de la Plaza de la Cultura. Se anuncia el gasto de US$3,443, 849. En buen cibaeño eso es tres (3) millones y medio de dólares y en patuá son $268 millones y pico de pesos solo para los tres proyectos de la Plaza con vitrinitas chéveres y a prueba de bala. El gran presupuesto dedicado a Cultura y por decreto del Presidente (decreto 17-15) se reduce a proyectos de remodelación de tipo arquitectónico y casualmente en la gestión de un arquitecto como Ministro.

5. No es que esas remodelaciones no se hagan. Es que hay que tomar en cuenta la cultura del país. No es que no tengamos un museo a nivel de cualquiera en Qatar, es que vivimos en un país que necesita ir a un ritmo de acuerdo a su realidad. Esta mal concentración en el área de remodelación ha perjudicado directamente a la plástica. El evento de artes visuales más importante es la Bienal la que no se realiza desde el 2015. La actual, estancada con más de 600 obras en veremos no se va a celebrar bajo el actual mandato.

6. El Carnaval se redujo considerablemente el pasado febrero. Antes se le daba $1,000 a los actores de las regiones y ahora solo contaban con $300. El entusiasmo para trabajar en ese sector se ha ido apagando. Menos carnaval, menos apoyo político, menos votos.

7. En el aspecto de cine y a pesar de la ley que le iba a dar impulso hemos retrocedido en calidad con producciones ridículas, extensiones de programitas de la televisión (Salvo rarísimas excepciones como la de Patricia de Fortunato). Hay más limitación y menos apoyo económico.

8. En los últimos años ha proliferado una cantidad enorme de “artistas” urbanos que más que aportar a la música han destruido valores culturales nacionales, han vulgarizado y dominado la escena con la ausencia de una política cultural que dirija la cosa con claridad por rumbos que nos fortalezcan como nación lo que ha sido aprovechado por la contra cultura del narco. La invasión de disparates vulgares no solo ocupa la radio y los medios, va directo a la gente desde colmadones y carros que portan bocinas sin el menor control para el respeto de la tranquilidad de la gente en su propia casa. Policías dotados de unidades vehiculares de cajeta que se la pasan picoteando y chateando. Las unidades 911 se hacen los chivos locos. Esto por supuesto es una fuente enorme de malhumor y violencia.

9. El apoyo a las regiones es nulo limitándose a proporcionar lo correspondiente a las nóminas para convertir los centros culturales en espacios clientelares desligados del quehacer artístico. Los que “trabajan” ahí lo saben y no se atreven a decir nada para garantizar su chequecito. No “han sido nombrados para criticar”, solo para cobrar y cherchar y dárselas de sabios.

10. Las actividades más relevantes del Teatro del Cibao han sido las ferias de autos que dejan beneficios por alquiler del espacio que nadie sabe a donde va porque el Teatro sigue en continuo deterioro: aire acondicionado defectuoso, salones de exposiciones con plafones podridos por las filtraciones, alfombras gastadas y con olor a barco viejo. Lo lógico sería que, si esas ferias generan, pongamos dos millones, sean invertidos en el mantenimiento e incentivo del personal. Aunque un Teatro no está para celebrar ferias de autos.

11. Las escasísimas visitas (no más de dos) de los últimos ministros no resolvieron ningún problema. Supuestamente hicieron un inventario de los daños físicos de los edificios, pero todo quedo igual. Un artista que protestó le dijeron que “los artistas viven soñando” sin pensar en lo concreto de los presupuestos. Ese artista decía exactamente lo que dice este escrito.

12. El Centro de la Cultura de Santiago, que ilógicamente cobra para impartir las precarias clases, genera alrededor de cinco (5) millones de pesos anuales que tienen que ser depositados en una tal “cuenta única del Ministerio” y no puede usarla ni para reparar una ventana o una puerta que se caen podridas de carcoma y de vergüenza. No solo que el Ministerio no adecenta el espacio, sino que se lleva los pocos recursos que se generan en él. A un barrilito o un cofrecito le asigna más dinero que a la región del Cibao completa. Un programa de la Primera Dama, que hace paralelismo con Bellas Artes, administra más dinero que todas las regiones juntas del país en el área cultural. El dinero que le dan para pastillitas, inyecciones y recetas que se le den a Salud Pública y el dinero para escuelitas de pintura y otras mojigangas, debe ir a Cultura, que para eso están.

13. La dirección cultural del PLD en Santiago no existe y las recomendaciones vienen de los caciques con poder incrustados en la cúpula y desvinculados de la base.

14. La comisión cultural, siempre con asiento en la capital, baja a las regiones 6 meses antes de las elecciones en plena campaña en actos abundantes en cervecitas y nuevas promesas. Nunca vienen a buscar sugerencias o documentarse de los problemas regionales.

15. Las pocas personas que realizan una labor cultural son maltratadas, creyéndose que, por una autoproyección de ellos mismos, nadie trabaja y tampoco es importante hacerlo si se tiene el padrino que lo apoya desde arriba. A esos trabajadores entregados se menosprecia y como resultado el PLD restó en muchas dependencias culturales cuando lo que la inteligencia dice es que hay que sumar.

16. El mejor aliado de cualquier partido no es el picapollo. Esa es la propuesta de quien también se vende por lo mismo. Es el trabajo de la base porque le rinde un servicio a su pueblo y al país y por añadidura, al partido. Es un trabajo permanente.

17. El Ministerio de Cultura y cualquier institución debe componerse por gente formada, capacitada, honesta y trabajadora, aunque no sea de su partido.

18. Ni las iglesias ni el Faro a Colón pueden ser prioridades culturales. Este es un país laico. Si se hace es por puro clientelismo, miedo y chantaje de las direcciones eclesiásticas. Las iglesias deben resolver sus problemas con el Vaticano y su feligresía. No con el Gobierno. Si fuera por ellos no hubiera carnaval. El Faro a Colón está en la mira de la justicia de la Historia porque Colón no fue el descubridor y héroe que pintan. Su expediente de invasor y genocida ya está desempolvándose en muchos lugares que ya han derribado sus inmerecidas estatuas.

19. El primer gran cambio del Museo del Hombre no es siquiera la remodelación. El Ministerio le aportaría muchísimos más con el simple cambio de nombre y nombramiento de alguien identificado con nuestra cultura. Tendríamos el Museo de la Identidad Dominicana con criterios museográficos modernos. Con una remodelación muy modesta y un mejor presupuesto tendríamos un lugar magnífico con el que nos sentiríamos orgullosos. Solo con piezas del carnaval del país, por ejemplo, tendríamos un museo maravilloso sin necesidad de gastar millones.

20. Si el Museo de Arte Moderno está en reparación, la Bienal pudo celebrarse en otro lugar como por ejemplo el Centro de Convención de UTESA de Santiago o el Centro León que recibe más apoyo económico que la Dirección Regional Norte.

21. Solo pensar en el esfuerzo que hizo Miguel Cocco en Aduanas para armar esa colección nos demuestra que fue una labor mucho más importante para el arte que muchas gestiones de ministros culturales.

22. El PRM que ha acusado al PLD de corrupción en toda la campaña. ¿Tiene un programa cultural para el Cibao? ¿O vendrá otro funcionario a lo mismo?

23. La Cultura no tiene partido. Necesitamos gente desinteresada y capacitada. Se necesita gente culta y honesta al frente de este importante ministerio. Basta de improvisados.

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