Déjaselo a Dios

Es difícil plantear tu perspectiva de algo o comunicar sentimientos a alguien bajo los efectos de un prejuicio. Puedes esperar cualquier forma de rechazo puesto que se ha comprometido consigo mismo a malinterpretarte. Donde la verdad no es deseada, quien la porta mucho menos, entonces la paciencia, el silencio y la prudencia deben protagonizar la escena.Tu tono, la manera de explicar, aún tus gestos no serán bien vistos; la comunicación que diluye el conflicto requiere que todas las partes tengan el mismo interés y se requiere estar a la altura de sostener el equilibrio en los altibajos del proceso. Pensemos esto, cuando los demás no están en la misma página mejor calla y evita la crítica, ora y sofoca la impaciencia, Literalmente deposita esa carga a Aquel que dice “estad quieto y conoced que yo soy Dios…”

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