Un estudio reciente publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por investigadores de la Universidad de Cornell, basado en el análisis de ADN de alrededor de 1,6 millones de insectos recolectados principalmente en el Área de Conservación de Guanacaste (Costa Rica), estima que podrían existir entre 14 y 20 millones de especies de insectos en la Tierra.
Esta cifra es aproximadamente tres veces superior a estimaciones previas, que situaban la diversidad de este grupo en unos 6 millones de especies conocidas.
Según un estudio ampliamente citado de Mora et al. (2011, PLoS Biology), los científicos han identificado cerca de 1,8 millones de especies, pero el total estimado de especies de eucariotas (animales, plantas, hongos y protistas) podría rondar los 8,7 millones. Sin embargo, este número no incluye la enorme diversidad microbiana, que representa la mayor parte de la vida en el planeta.
A pesar de los avances en taxonomía y genética, los expertos coinciden en que gran parte de ecosistemas como las selvas tropicales, los fondos marinos y los suelos profundos del planeta siguen siendo poco explorados.
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Especies aún no identificadas
La diferencia entre las especies descritas y las que realmente existen se debe a varios factores. Entre ellos destacan la dificultad de acceder a ciertos hábitats, la existencia de especies microscópicas difíciles de detectar y la llamada “biodiversidad críptica”, donde especies distintas se confunden bajo una sola clasificación.
Un estudio publicado en PNAS por Locey y Lennon (2016) estimó que el número de especies microbianas podría alcanzar el orden de un billón a escala global, lo que sugiere que la biodiversidad global podría ser considerablemente mayor de lo que se pensaba tradicionalmente.
Bajo este enfoque ampliado, algunos modelos científicos recientes elevan las estimaciones globales a decenas de millones de especies si se combinan organismos macroscópicos y microscópicos.
Impacto para la conservación
El hecho de que una gran parte de la biodiversidad permanezca sin descubrir tiene implicaciones directas para la conservación. Los científicos advierten que muchas especies podrían desaparecer antes incluso de ser identificadas, especialmente debido a la deforestación, el cambio climático y la degradación de ecosistemas.
Organizaciones internacionales como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) han señalado que la falta de información taxonómica limita la capacidad de diseñar estrategias de protección eficaces.
Además, la pérdida de especies desconocidas podría implicar la desaparición de potenciales recursos médicos, agrícolas o ecológicos aún no estudiados.
La exploración de la biodiversidad global se ha acelerado gracias a tecnologías como la secuenciación de ADN ambiental y la inteligencia artificial aplicada a la clasificación de especies. Sin embargo, los expertos coinciden en que el ritmo de descubrimiento aún no es suficiente para alcanzar un inventario completo del planeta en el corto plazo.
