La incidencia de una vaguada sobre el territorio nacional ha generado fuertes aguaceros acompañados de tormentas eléctricas y ráfagas de viento, que afectan principalmente la región norte del país.
Las condiciones atmosféricas han provocado inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en infraestructuras, lo que mantiene en alerta a múltiples provincias.
De acuerdo con el informe preliminar No. 10 emitido por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), el fenómeno ha dejado un saldo significativo: 22 comunidades incomunicadas, 865 personas desplazadas y 73 viviendas afectadas, de las cuales 57 presentan daños parciales y tres fueron completamente destruidas.
Las provincias bajo alerta amarilla, La Vega, Hermanas Mirabal, Espaillat, María Trinidad Sánchez, Puerto Plata, Monseñor Nouel y Santiago, concentran la mayor cantidad de daños.
En tanto, otras demarcaciones permanecen en alerta verde ante posibles crecidas de ríos y cañadas.
Santiago Rodríguez, Sánchez Ramírez, San Cristóbal, Elías Piña, Monte Plata, Hato Mayor, Duarte, en especial el Bajo Yuna, Peravia, San José de Ocoa, Samaná, Montecristi, Valverde, Santo Domingo y el Distrito Nacional, bajo alerta verde.
El COE también informó, con datos del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), que 17 acueductos se encuentran fuera de servicio, lo que afecta a más de 113 mil usuarios, y agrava la situación para las comunidades impactadas.
Daños por provincias
En Espaillat, unas 25 viviendas resultaron parcialmente inundadas en el sector El Perú, en la carretera Moca–Santiago, debido al desbordamiento de una cañada que recoge aguas pluviales de zonas agrícolas y montañosas cercanas.
La situación más crítica se reporta en Puerto Plata, donde un derrumbe interrumpió la vía Bellaco–Quebrada Honda–Llanos de Pérez, dejando comunidades parcialmente incomunicadas. Las inundaciones y fuertes vientos afectaron 74 viviendas, de las cuales tres quedaron destruidas, seis destechadas y 14 en condición de riesgo. Además, cerca de 250 personas resultaron afectadas y se reportan daños en infraestructura vial y obras de contención.
En Duarte, la crecida del río La Cuaba dejó incomunicadas temporalmente varias comunidades del municipio Pimentel, afectando a unas 80 familias, aunque la situación fue normalizada posteriormente.
Por su parte, en Elías Piña, el desbordamiento de una cañada provocó inundaciones urbanas en Comendador, afectando 23 viviendas y obligando al desplazamiento de seis familias.
En Pedernales, un socavón generado por la saturación del suelo interrumpió la comunicación entre comunidades en el distrito municipal Peña Gómez.
En La Vega, así como en Santiago y María Trinidad Sánchez, se registraron inundaciones urbanas, caída de árboles y acumulación de agua en vías, aunque las condiciones retornaron a la normalidad.
Mientras tanto, en Monte Plata, el desbordamiento del río Ozama dejó incomunicadas varias comunidades de forma temporal.
El Centro de Operaciones de Emergencias reiteró que el monitoreo de la situación es constante y que las medidas podrían endurecerse si las lluvias persisten, por lo que la colaboración ciudadana resulta fundamental para preservar vidas y minimizar daños que podría provocar el fenómeno.
Recomienda no cruzar ríos ni cañadas
Las autoridades del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) han reforzado sus orientaciones a la población ante la persistencia de la vaguada.
En ese sentido, el organismo recomienda abstenerse completamente de cruzar ríos, arroyos y cañadas que presenten altos volúmenes de agua, ya que las crecidas repentinas pueden arrastrar personas, vehículos y estructuras en cuestión de segundos. Incluso si el nivel parece bajo, la fuerza de la corriente puede incrementarse aguas arriba sin previo aviso debido a las lluvias continuas.
Asimismo, se mantiene la prohibición del uso de balnearios, ríos y afluentes en todas las provincias bajo alerta, debido a la alta turbiedad del agua, la presencia de sedimentos y el aumento del caudal. Esta medida se refuerza especialmente en la cuenca de la presa de Valdesia y el río Nizao, donde el sistema de regulación de embalses implica descargas controladas que pueden elevar peligrosamente el nivel del agua en corto tiempo. El COE también hace un llamado a los padres y tutores para que mantengan supervisión constante sobre niños, niñas y adolescentes, que eviten que intenten bañarse en ríos, cañadas o en zonas inundadas.
