El 3-0 de Argentina a Benín, el gol de penalti de Lionel Messi, sus asistencias para dos más y un legado de 126 tantos en 21 años de historia con la selección Albiceleste sumaron en una noche en Buenos Aires a una jornada que comenzó con emoción y terminó con lágrimas.
La selección de Argentina debió esperar al segundo tiempo para doblegar a un duro rival, que solo sucumbió tras los golpes asestados por Nicolás Otamedi (minuto 48) a una asistencia de Messi tras un córner, el golazo de Nico Paz (minuto 61) a pase del astro y por fin el tanto suyo de penalti al minuto 70.
El partido jugado en el estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti de Buenos Aires fue seguido por unos 85.000 espectadores.
El encuentro estuvo marcado por la entrada en calor de Argentina con el foco puesto en Lionel Messi que, en su ingreso saludó a las cuatro tribunas de un estadio Monumental colmado.
Luego en el ingreso del equipo, el capitán de 39 años estuvo acompañado por sus tres hijos Thiago, Mateo y Ciro, mientras que tuvo en el himno su primer momento de casi lágrimas, mientras una bandera en forma de camiseta con el ‘Gracias Messi’ ocupaba gran parte del campo de juego.
En el encuentro, Messi se mostró activo en su zona preferida del campo de juego, desde la izquierda al centro del campo.
Dos asistencias de lujo a Lautaro Martínez y Agustín Giay encontraron al portero Marcel Dandijnou con buenas respuestas, al igual que un tiro libre del propio Leo que controló el portero del conjunto africano.
Al promediar el partido Messi recibió un pase al vacío de su amigo y compañero de Inter Miami, Rodrigo De Paul, y su anticipo a Dandijnou se fue apenas desviado, mientras que un tiro de esquina cerrado también encontró una buena respuesta del dorsal dos de Benín.
