Batallas internas

Durante dos años nos mantuvieron impregnando nuestras mentes, por todas las vías posibles, mostrándonos imágenes en todos los medios del mundo y vías de comunicación, de manera especial redes sociales, donde la muerte arropaba en todas partes a través de algo microscópico, que de forma colectiva ha dejado, más que la propia enfermedad, secuelas de daños psicológicos y psiquiátricos que ya hoy naciones grandes han tenido que aceptar las consecuencias del manejo que se le dio a todos estos eventos. Hoy, aunque todavía se mantiene, pareciere que se trata de dos cosas diferentes, en lo cual se pasa de encerrar en las casas, toques de queda y, lo que es peor aún, llevarnos a unos con otros a huir y no querer acercamiento con nadie, cosa esta que no va con la naturaleza propia del ser humano que es la interacción entre sí, responsable de la salud, la vida y el mantener lo que se necesita verdaderamente, un sistema inmunológico sano. Ha sido terrible lo que nos ha tocado a todos vivir. No olvidaré nunca que quisieron utilizar a los niños como en ente transmisor de enfermedad a sus abuelos con un anuncio universal cuyo eslogan contenía el mensaje de que por estos morían los mayores. ¿Te has preguntado cómo se sentirá un niño que le ha tocado vivir la muerte de su abuelita(o), porque una de las cosas es que si acaso les da es sin síntomas o muy leve? Ten por seguro que este niño llevará en su interior el cuestionamiento de si fue el culpable.

La humanidad tiene una nueva situación, donde los impactos bélicos podrían acercarse a cualquier lugar, dada la magnitud de lo que esta aconteciendo. Sin embargo, quiero aprovechar esta amenaza para que ustedes, familias, a quienes llevamos por casi 15 años tratando de hacer aportes para un mejor desenvolvimiento entre sus miembros, analicen cuán importante es el equilibrio, unidad, respeto, que conducen a la paz. Luchas internas y pugnas por detalles tan simples como apagar una luz, mover un objeto de lugar donde el otro no le encuentra, una comida que no le agradó a alguien en la mesa, entre otras cosas tan pequeñas, mas, son chispas permanentes que generan cotidianamente la ruptura de la armonía de sus integrantes. Cuesta, pero es indispensable, ante todo lo que vive la humanidad, corregir y rescatar todo aquello que impida mantener familias sanas, en términos emocionales y físicos, ya que de lo primero depende lo segundo.

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