El aborto: tema de salud pública en el que se impone un discurso religioso y anti derechos contra las mujeres

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La Cámara de Diputados discute la aprobación de una modificación al Código Penal sin incluir las tres causales.
Sectores conservadores de las iglesias evangélicas y católica han logrado imponer su visión sobre las tres causales en los dos partidos mayoritarios, PLD y PRM

En iglesias católicas y evangélicas de barrios populares y empobrecidos se adoctrina contra el aborto aun cuando el embarazo ponga en riesgo la salud de la madre, el feto sea incompatible con la vida o resultado de una violación o un incesto. Pero las mujeres que necesitan y quieren abortar buscan alternativas clandestinas, con frecuencia peligrosas, para terminar con embarazos no deseados o que ponen en riesgo sus vidas.

“El discurso moralista sobre el aborto no ha logrado interrumpir las prácticas informales de aborto y su difusión en las nuevas generaciones”, plantea la investigadora Tahira Vargas en la presentación de los resultados preliminares del “Estudio cualitativo sobre prácticas informales de aborto y el tejido social que lo sustenta” elaborado para Profamilia.

De acuerdo con los resultados, las mujeres empobrecidas utilizan métodos agresivos tanto físicos como químicos. Los métodos físicos incluyen prácticas tan riesgosas para la vida como introducir objetos punzantes en el útero.

También existe una red de clínicas clandestinas en las que, por la falta de regulación, se pone en riesgo la vida de las mujeres. “Las clínicas clandestinas tienen un recorrido histórico, su ubicación actual es ampliamente conocida por mujeres y jóvenes”, explica la investigadora en su presentación.

Los resultados de la investigación, que evidencian la inutilidad del discurso moralista y religioso para detener un tema de salud pública como el aborto, son particularmente relevantes ahora, cuando se discute la aprobación de una modificación al Código Penal sin incluir las tres causales.

“A pesar de la elevada mortalidad materna, el aborto terapéutico no está contemplado en la legislación nacional. No obstante la prohibición del aborto, estos se realizan generalmente en condiciones inseguras; situación que afecta principalmente a las mujeres en condiciones de mayor pobreza y vulnerabilidad social. Estudios recientes aportan cifras de aborto que oscilan entre16% y 39% en población de estudiantes universitarias (Profamilia, 2016)”, se explica en el documento marco Alianza Nacional para Acelerar la Reducción de la Mortalidad Materna e Infantil publicado por el Ministerio de Salud Pública en 2019.

Un grupo de organizaciones de mujeres, entre las que se encuentra el Foro Feminista Magaly Pineda, han alzado su voz contra la exclusión de las tres causales de la propuesta de un nuevo Código Penal, porque entienden que se penalizaría principalmente a mujeres empobrecidas que no pueden salir del país a realizarse un aborto o pagar una clínica privada.

“Esta lamentable declaración se produce justo hoy, lunes 17 de agosto, en el primer día del denominado ‘Gobierno del cambio’, cuando, además, se cumplen ocho años de la muerte de Rosaura Almonte Hernández, Esperancita, quien falleció por negársele el tratamiento de quimioterapia que necesitaba, ya que tenía siete semanas de embarazo”, respondieron representantes de organizaciones de mujeres al anuncio del presidente de la Cámara de Diputados Alfredo Pacheco de que se contempla excluir las causales de la propuesta del nuevo Código Penal.

Perspectiva médica

La ginecóloga Liliam Fondeur explica que hay casos concretos en los que un aborto es la alternativa para salvar a las mujeres de la muerte, entre ellos cuando las embarazadas tienen cáncer y necesitan recibir quimioterapia.

“Todos los ginecólogos y ginecólogas quisiéramos poder tener vida, el binomio completo, la embarazada con su recién nacido, pero hay casos, excepciones, en los que no se puede y debemos salvar a la madre”, enfatiza la profesional.

También aclara que hay embarazos que contienen embriones o fetos con grandes deformaciones, que resultan incompatibles con la vida, es decir no van a sobrevivir fuera del útero, y se considera una forma de crueldad obligar a las mujeres a llevarlos a término, si ellas no quieren continuar con el proceso.

“Y el problema es con las mujeres pobres que van al sistema público, si tienen un lupus complicado, si tienen una insuficiencia renal y necesitan abortar… porque las que tienen recursos pueden recibir la atención que necesitan”, dice Fondeur.

Mientras que para la sicóloga Gloria Peralta también debe cuidarse la salud mental de las mujeres que sufren violación o incesto. Peralta también ha sido enfermera.

“Como enfermera, he visto niñas parir sin tener plena conciencia de lo que estaba pasando, he visto a jóvenes parir su hijo y su hermano producto de un incesto, entonces hay que analizar estos casos y velar por la salud integral”, opina la sicóloga.

Posicionamiento del discurso conservador

El discurso que se repite en las iglesias de los barrios responde a un mandato de líderes católicos y evangélicos que han llevado a cabo una cruzada para imponer su visión en la ley y en los partidos políticos. Así, el discurso anti derechos de las mujeres a decidir salvar su vida en caso de un embarazo que la ponga en riesgo, se ha impuesto en sectores del Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Moderno, aunque estas instituciones no tenían ese tema como parte fundamental de su agenda, y tienen ex presidentes o líderes importantes que han manifestado, a menos de palabra, apoyo por las causales.

Los expresidentes Danilo Medina y Leonel Fernández-ahora líder de Fuerza del Pueblo, expresaron en su momento que apoyaban las tres causales. También lo hizo el actual presidente Luis Abinader.

Visión religiosa

Monseñor Víctor Masalles considera que la aprobación de las tres causales constituiría un engaño, un “medio para un fin”, y que se busca “que el aborto poco a poco se pueda legalizar para que el que metió la pata pueda tener siempre un chance de salir de ella sin que los demás se enteren con fines no justificados” durante una visita al Congreso. Según este religioso, al legislar sobre las tres causales, se legisla solo para menos del 1% de los casos.

Para el pastor evangélico Ezequiel Molina Sánchez la decisión de Alfredo Pacheco de introducir la modificación al Código Penal sin las tres causales ha sido “positiva”.

“Saludamos la decisión del Presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, por la iniciativa de procurar la aprobación del nuevo código penal de RD sacando el tema de las 3 causales para el aborto. Es una sabia y valiente decisión. La mayoría del pueblo lo aplaude”, dijo en su cuenta de Twitter.

Durante la campaña, el ahora senador por Samaná en representación del PRM, Pedro Catrain, se comprometió a no aprobar ningún proyecto a favor de la comunidad GLBT ni del aborto. Así, Catrain, quien había sido tradicionalmente pro derechos, se sumó a los grupos conservadores.

El excandidato presidencial del PLD, Gonzalo Castillo también se declaró “provida” (término que suelen usar quienes se niegan a que las mujeres decidan) durante la pasada campaña. Pero, en medio de la actual polémica, el vocero del bloque peledeísta en la Cámara de Diputados, Gustavo Sánchez, se ha manifestado en contra de que se apruebe el Código Penal sin incluir las tres causales.

Argumento jurídico

Los sectores conservadores argumentan que no es posible aprobar las tres causales porque la Constitución dominicana protege la vida desde la concepción hasta la muerte.
El artículo 37 de la Constitución establece que “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”.

Pero la abogada Desiré del Rosario considera que este artículo no se puede interpretar de forma tal que el feto tenga más valor que la mujer embarazada, sino en que ambos deben tener protección. Explica que cuando hay colisión de derechos se debe establecer un mecanismo que permita preservar el mayor bien, la opción más justa posible, que en este caso es preservar la vida de la madre frente a la del feto.

Entiende que este debate quedaría legalmente zanjado de forma equilibrada al establecer las tres causales en el Código Penal, ya que se mantiene la protección de la vida desde la concepción al tiempo que se protege en circunstancias especiales a la mujer embarazada, “que no solo es vida, es ya una persona independiente, autónoma”, agrega.

El presidente de la Cámara de Diputados, que se declara a favor de las tres causales, ha planteado que se apruebe el Código Penal sin incluirlas y que después se trabaje en una ley especial que las contenga.

Pero Liliam Fondeur y Desiré Rosario se preguntan si se puede confiar en esta promesa, ya que la inclusión o no de las tres causales se ha discutido por al menos 20 años sin que se haya tomado una decisión para salvar la vida de las mujeres.

El peor escenario es que se apruebe una reforma al Código Penal que no solo excluya el aborto por determinadas causales, sino que, además, lo penalice en cualquier circunstancia.

Tahira Vargas, investigadora.

Religión, filosofía y política

El debate en torno al aborto tiene tres matices: el religioso, el filosófico y el político.

¿Por qué muchos religiosos y personas con determinadas creencias filosóficas se oponen al aborto? Entienden que la vida humana existe desde la concepción, es decir desde que se unen el óvulo y el espermatozoide.

Pero para la mayoría de los médicos y científicos hay evidencias de que el embrión no desarrolla el sistema nervioso hasta después de cierta cantidad de semanas.

En muchos países el aborto solo puede hacerse antes de las 12 semanas. Sin embargo, en Reino Unido es posible realizar un aborto hasta las 24 semanas. Según el “Real Colegio de Obstetricias y Ginecólogos del Reino Unido” hasta ese tiempo los fetos “no han logrado desarrollarse y están sedados”, según una publicación de la BBC.

Desde un punto político y de derechos, más allá de cuando empiece la vida humana, el debate se centra en quién debe tomar la decisión final. Grupos conservadores, religiosos o con ciertas visiones filosóficas, entienden que, si hay vida humana, la sociedad, a través del Estado, debe proteger al feto.

Los grupos pro derechos argumentan que es la mujer, desde sus propios principios éticos, quien debe decidir porque el embrión se encuentra en su cuerpo. Para estos sectores es un tema de derechos humanos y autonomía que otros no impongan su sistema de creencias filosóficas, éticas o religiosas sobre cada mujer que se vea en el dilema de abortar o no por determinadas circunstancias.

Prohibición
En el continente americano solo hay tres países en los que el aborto está totalmente prohibido, incluso cuando pone en riesgo la vida de la madre: El Salvador, Nicaragua y República Dominicana.

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