El Gobierno cierra su primer año educativo con tareas pendientes

La mayor parte del contenido pedagógico se impartió mediante una red de plataformas tecnológicas y multimedia.
Expertos consultados en materia educativa instan a medir resultados de aprendizaje y crear un plan de nivelación

El pasado 29 de julio se cerró un ciclo escolar que marca un precedente en el sistema educativo dominicano. El terror al contagio de un extraño virus que daba la vuelta al mundo forzó la implementación de un nuevo modelo de enseñanza, que no estaba contemplado en ningún plan de gobierno ni en las promesas de cambio.

Las condiciones sanitarias y las medidas establecidas para contener la covid-19 llevaron a las autoridades, que recién se estrenaban en el poder, a migrar los contenidos formativos a una gran plataforma multimedia integrada por internet, televisión y radio.

La inversión en la puesta en marcha del plan “Educación para todos preservando la salud”, superó los 50 mil millones de pesos en la ejecución de componentes y programas tocantes a tecnología, conectividad, capacitación docente, contratación de medios, acondicionamiento de la planta física y alimentación escolar. Aunque en su rendición de cuentas, en el marco del primer año de Gobierno, el ministro de Educación, Roberto Fulcar, ponderó de “exitoso” y con “logros indiscutibles” el año lectivo 2020-2021, aún quedan inquietudes por responder, logros que medir y sugerencias por escuchar de cara al nuevo período escolar que inicia el próximo mes.

Consultado por separado por elCaribe, el director de Educa, Darwin Caraballo; y los exministros de Educación Josefina Pimentel y Melanio Paredes evaluaron los resultados del concluido año escolar e identificaron las debilidades a reforzar para garantizar educación de calidad a 1.8 millones de alumnos, convocados a ocupar sus pupitres este mes de septiembre.

Año escolar no llenó expectativas

“A pesar de esa cuantiosa inversión que destinó el Estado para organizar un modelo de educación a distancia a través de la radio, la televisión, la producción de material educativo especializado y capacitación, ese modelo no produjo los resultados esperados”, sostuvo la educadora Josefina Pimentel.

“Nosotros entendemos que se adoptó un modelo de educación a distancia que al final resultó muy poco eficiente respecto al impacto que tuvo frente a los aprendizajes. Esto nos obliga como país, como sistema educativo, a evaluar su costo-efectividad”.
Para otorgar más fuerza a sus planteamientos, hizo referencia al estudio “Educación para todos preservando la salud”: una mirada al funcionamiento de la educación pública a distancia en República Dominicana en tiempos de COVID-19”, presentado el pasado 8 de julio por la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC).

La investigación indica que “aunque la gran mayoría de padres reportó que sus hijos conocían y usaban los programas educativos transmitidos por televisión, datos detallados de los ratings Nielsen sugieren que la audiencia ha venido cayendo de manera constante y que el tiempo que los estudiantes dedican frente a la televisión es mucho menor que el planeado originalmente por el gobierno”.

Acerca del programa de entrega de computadoras, laptops o tabletas, puntualiza que a pesar de los logros obtenidos aún la mayoría de los estudiantes no tiene acceso a estas herramientas y para aquellos que las tienen no hay evidencia que exista una estrategia sistémica que asegure la apropiación de estos recursos como medio de aprendizaje.

En palabras de la que fuera ministra de Educación en el período 2011-2013, el solo hecho de permanecer frente a la pantalla no garantiza la construcción de un conocimiento nuevo.

Pimentel sugiere implementar una política de equidad digital que promueva y propicie el aprovechamiento de los recursos digitales mediante contenidos vinculados con el currículo así como la creación de un espacio donde el maestro pueda manejar los recursos didácticos e interactuar con el estudiante en una plataforma diseñada especialmente (aula virtual) para eso, además de asegurar la conectividad y energía eléctrica para el uso eficiente de los dispositivos entregados. “Pero no basta colgar un libro en una plataforma, hay que trabajar de manera didáctica e interactiva”, precisa.

Se necesita un punto de partida

En los casos de planteles que no disponen de conectividad, propone emplear intranet (red informática para compartir información), mediante un servidor local en las escuelas para descargar los contenidos seleccionados.

En lo adelante lo que se debe hacer con miras al próximo año escolar, según la maestra Pimentel, es determinar un punto de partida, dado que este año escolar concluyó sin haber completado todo el programa del currículo. Para ello, será necesario realizar una evaluación diagnóstica para identificar los indicadores de logros. Recomienda que con los resultados arrojados, se diseñe un amplio programa de nivelación de refuerzo y recuperación de los aprendizajes para retomar las competencias no desarrolladas en el año anterior.

Por igual, el exministro de Educación, Melanio Paredes, aboga por la evaluación del aprendizaje obtenido por los alumnos en el finalizado periodo escolar a los fines de implementar “acciones remediables”; y así poder subsanar la falta de dominio, habilidades y competencias.

“Lejos de estar emitiendo cantos de sirena de que el año ha sido exitoso, tenemos que evaluar para ver en qué medida logramos los objetivos del curso y enfrentarnos al nuevo ciclo escolar”, expresa. En ese orden, considera que en la era del conocimiento en materia de aprendizaje hay que abordar otras estrategias en la propia evaluación: proyectos de curso, tareas, discusión de temas y la educación dialógica.

“Es una barbaridad, sin evaluar no estamos en condiciones de planificar. Es fundamental la evaluación para poder planificar y reconducir los procesos pedagógicos que nos permitan alcanzar la mejoría de la calidad de la educación”, dijo el dirigente peledeísta.

Al respecto, Darwin Caraballo, director de la Acción Empresarial por la Educación, (Educa) destacó la importancia de evaluar los aprendizajes para tener una medida real de los resultados de la estrategia implementada. Sin embargo, la principal acción que recomienda a las autoridades es diseñar un plan integral, liderado por el Ministerio de Educación, con el objetivo de evitar que los estudiantes salgan del sistema.

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