“Incart no debe ser privatizado ni parcialmente

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Nelson Báez, director del Incart.

Dice patronatos son excluyentes y no dan cabida a los pobres

Para el doctor Nelson Báez, director del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez (Incart), los servicios de salud, en especial los relacionados a enfermedades de alto costo como el cáncer, deben ser plenamente administrados por el Estado.

Su apreciación la hace, a propósito de los rumores y posteriormente la denuncia de la diputada Ycelmary Brito, sobre
ciertas intenciones de privatizar el Incart.

Aunque el presidente Luis Abinader negó que el Gobierno tenga en planes privatizar instituciones como el Incart, la Omsa y el Metro, Báez compartió con elCaribe, que entiende que la institución que dirige no debe ser privatizada “ni siquiera parcialmente”.

El presidente Luis Abinader aclaró que no se privatizará el Incart, ¿cómo recibe la noticia?

La recibo con mucho beneplácito. Precisamente en misa le pedí al Señor que iluminara a nuestras autoridades superiores. ¡Las oraciones de mucha gente llegan… eso llega! Te dije al principio, que si yo he de dejar esta institución, porque esto no es mío, es del Estado… me voy a ir con esa satisfacción de ese apoyo.

¿Qué opina sobre las denuncias y rumores sobre intentos de privatizar el Incart?

Un dato importante: todos los países tienen un Instituto Nacional del Cáncer que debe ser del Estado, no debe ser privatizado ni parcialmente, especialmente si funcionan, porque… por qué nosotros tenemos que cambiar las cosas que funcionan.

¿Qué tiempo tiene funcionando el Incart?

Este hospital es más joven de lo que piensas, porque en el 2012 hubo un decreto y yo no estaba en la palestra ni en los planes de esta institución. Se inaugura este hospital, pero no es hasta mayo de 2014, ya ahí entro yo, cuando comenzamos a dar servicios de consulta externa solamente y, recuerdo, que operamos un paciente que pernoctó en su posoperatorio en Urgencia. Fue la primera cirugía que se hizo aquí: una enfermera de San Cristóbal.

¿Qué capacidad tiene el hospital?

Tenemos alrededor de 72 camas, entre UCI, pediatría… No hemos crecido más los últimos dos años porque nosotros albergamos en nuestra área de crecimiento al hospital Padre Billini, con cuatro áreas de servicios que están cubiertos por el departamento que se denomina “Medicamentos de Altos Costos”.

¿Cómo subsiste el Incart?

El Estado nos cubre a nosotros con un monto que asciende a unos 20 millones de pesos, pero la nómina propia la cubrimos nosotros, y está en unos 18 millones. Y por qué esa nómina está tan abultada, porque no podíamos tener un hospital solo de consulta externa sin abrir tantas áreas con el mismo personal... ¡era imposible! Había que buscar más enfermeras, celadores, médicos asistenciales y, a medida que fuimos creciendo, teníamos necesidad de buscar más oncólogos... A un oncólogo no le puedes dar un sueldo pírrico porque son escasos, y queríamos dar servicios buenos, con calidad y humanización. Generamos todos nuestros gastos con nuestra facturación a través de las aseguradoras.

¿Con cuántos oncólogos cuentan?

Oncólogos clínicos tenemos alrededor de 11 y 6 hematooncólogas, lo que debe ir en aumento. A medida que tienes un servicio que da respuesta y los pacientes se sienten satisfechos, ese servicio tiende a crecer.

¿De cuáles partes del país vienen generalmente los pacientes?

Vienen de todas partes del país. Usualmente los pacientes tienen ciertas preferencias, pero recibimos muchos de aquí, de la provincia Duarte, San Cristóbal, San Pedro de Macorís, del este cercano… ¡Muchos pacientes!

¿Qué nos dice de la proyección del Incart?

Es muy interesante porque tenemos una proyección nacional. Nosotros tenemos lo que se denominan “Unidades Funcionales”, que son una visión multidisciplinaria inicial del paciente oncológico, y dicho sea de paso la semana pasada, el miércoles, iniciamos las virtuales, donde participaron médicos que pueden presentar sus casos y agilizarlos.

¿Cuáles son los casos de cáncer más comunes que se presentan aquí?

Aquí en el hombre, la próstata; en la mujer, mama; después viene el hematopoyético (leucemia, linfomas) y el de colon.

¿Manejan algunas estadísticas?

Para manejar estadísticas y comparar, es difícil, pero en América Latina se ve igual, porque… qué diferencia podríamos tener con otros centros, sencillo, el número de pacientes es altamente significativo aquí, entonces, no necesariamente después de la próstata viene el hematopoyético, sino el colon y pulmón, y eso pasa también en la mujer, mama. Nosotros, por ejemplo, tenemos al ginecológico un poco rezagado en tercer lugar, sin embargo, esa no es la realidad, debe ser el segundo lugar.

¿Reciben a pacientes sin distinción?

El otro día alguien me mandó un paciente de Elías Piña que no tenía seguro, y es un paciente de cáncer de colon. Uno no puede, como médico, decirle que no a un paciente. Tenemos una cuota y hay que darle soporte a esos pacientes, claro, siempre con el respaldo de Trabajo Social, que es un departamento que evalúa a esos pacientes. Esto es del Estado, no es una clínica privada.

Un estimado de cuántos pacientes vienen a diario...

Actualmente con la COVID-19, aquí por necesidad física de distanciamiento, estamos teniendo alrededor de 1,200 visitas a la semana, pero nosotros veíamos más de mil pacientes en el día, de cáncer y otros de seguimiento.

¿Aproximadamente qué porcentaje de los pacientes del Incart tiene seguro?

Tenemos alrededor de un 73 % de nuestro universo de pacientes que son de Senasa subsidiado, que son la gente más necesitada. El resto se da entre el Senasa contributivo y las ARS privadas.

¿Cómo ha evolucionado el cáncer en República Dominicana?

Te voy a dar un dato interesante: cuando yo estudiaba medicina el promedio de vida en este país era de un poco más de 50 años, resulta que ahora es de poco más de 73 años y el cáncer es una enfermedad de la edad avanzada, por eso es que siempre será necesario la intervención del Estado en los tratamientos de cáncer.

¿Cuál es su apuesta a futuro para el Incart?

Solamente pido que el Señor siga iluminando a las autoridades superiores, para que esta institución se mantenga en el Estado plenamente, porque la experiencia que tienen los usuarios dominicanos con los patronatos no es buena, y no lo digo yo, lo dicen ellos. Los patronatos son excluyentes y de hecho, no voy a mencionar los centros, pero la gente los conoce, donde el Estado construyó centros en los cuales los pobres no pueden poner un pie. Entonces… no es justo que eso ocurra en la República Dominicana en pleno Siglo XXI.

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