La derrota política opaca la gestión de Danilo Medina

Danilo Medina, en su proceso de despedida, tuvo un encuentro ayer con productores beneficiados con las visitas sorpresa. Dicom
El mandatario ha tenido altos niveles de aceptación, pero perdió su gran apuesta en las pasadas elecciones

Danilo Medina concluye en cuatro días una gestión con logros en distintos ámbitos, pero en cierto modo empañada, precisamente en el tramo final, por la derrota política sufrida en un proceso electoral en el que arriesgó “su faja”.

Aunque las realizaciones de su administración están ahí, y con el tiempo se podrá evaluar su impacto con frialdad y de forma objetiva, Medina tiene en su contra que lo último que ocurre es lo que recuerda la gente con mayor facilidad. Y el fracaso electoral del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es sobre todo suyo, no solo por la responsabilidad en la suerte de su partido, que le recae por el cargo que ostenta y su incuestionable liderazgo en la organización, sino también por el grado de involucramiento que tuvo en todo el proceso electoral.

El refrán que advierte que “no es cómo se empieza, sino cómo se termina”, se puede aplicar al mandatario, cuyos últimos pasos, sobre todo a nivel de su accionar político, tuvieron resultados que afectaron negativamente su imagen como estadista y dirigente político.

Rol en el proceso

El presidente Medina se involucró en el proceso electoral desde la fase de selección de las candidaturas cuando, luego de que abortara el plan reeleccionista, aupó a uno de sus cercanos para la nominación presidencial del PLD.

Medina hizo algo inusual en la historia política dominicana. Normalmente, los presidentes, cuando no buscan la reelección, apoyan, en mayor o menor medida, al candidato de su partido. Pero él fue más lejos, y eligió su delfín, como se estila en otros países de la región.

En teoría, los danilistas seleccionarían a un candidato entre ellos, a través de tres encuestas. En la práctica, se vio a Medina más inclinado a Gonzalo Castillo. De hecho, fue el último que se convirtió en precandidato, pero salió con el aura de ser el favorito del Presidente.

La salida de Leonel Fernández decretó la división del PLD, pero parecía que era un desenlace esperado, algo así como un riesgo calculado. De hecho, no se oyeron lamentos desde el sector dominante del partido morado, y algunos hasta llegaron a celebrar públicamente la decisión del entonces presidente de la organización.

Discursos triunfalistas

Medina habló pocas veces durante el proceso electoral, pero casi siempre fue para arengar sus tropas, sobre todo para pronosticar un triunfo que lucía más difícil a medida que el tiempo avanzaba y se daban a conocer los números de las encuestas.

“Gonzalo va a ganar, no tengan duda.”, afirmó el Presidente en un encuentro con la dirigencia del PLD el 21 de octubre, un día después de que Fernández anunciara su salida del partido morado.

“Adelante, compañeros y compañeras, con estos hombres que están aquí, yo, particularmente, les digo que yo gano las próximas elecciones”. Con esa frase pronunciada en el mismo acto, Danilo reafirmó que se trataba de una misión muy personal.

Esa fue la tónica de sus discursos, incluso de los que pronunció en el último tramo de la campaña, en la semana previa a las elecciones del 5 de julio, cuando realizó varias actividades junto a candidatos a cargos legislativos.

Rupturas y fricciones

Medina, el político, rompió con algunos aliados durante estos ocho años. Entre ellos, grupos políticos que tradicionalmente habían hecho causa común con el PLD, como la Fuerza Nacional Progresista, de los Castillo; el PQDC, que preside Elías Wessin Chávez, y el BIS, de José Francisco Peña Guaba.

Generó algunos disgustos en el danilismo. Reinaldo Pared Pérez y Carlos Amarante Baret, que aspiraban a la candidatura presidencial no aceptaban ser desplazados por Gonzalo Castillo. El primero asumió luego su rol institucional como secretario general, aunque sin su acostumbrado entusiasmo. En cambio, el dirigente mocano se integró plenamente a la campaña.

Medina, el estadista y gobernante también tuvo fricciones con instituciones como la iglesia Católica, inicialmente por el tema del Código Penal. Luego fue por los aprestos reeleccionistas.

Con Estados Unidos también hubo ruidos que se hicieron más notorios con la decisión de su gobierno de reconocer a China Popular y romper relaciones con Taiwán.

La famosa llamada de Mike Pompeo, que se entiende tumbó los planes reeleccionistas no fue el único episodio, pero sí el más ilustrativo de que las relaciones de Medina con el imperio no han sido las mejores.

Tiene realizaciones en distintas áreas

En ocho años, Medina registra logros que no podrán dejar de reconocerles ni sus más enconados adversarios.

En cuando a infraestructuras, la construcción y entrega de Punta Catalina es una de las principales por el impacto que está llamada a tener a largo plazo.

Ciudad Juan Bosch, La Nueva Barquita, Ríito de La Vega, Boca de Cachón, el Teleférico, y la extensión del Metro son otras obras materiales, además de las 18 mil nuevas aulas y más de 50 hospitales remodelados. El 911 es uno de sus mayores legados. La entrega de más de 70 mil títulos de propiedad es una de las acciones de mayor impacto social. El programa de visitas sorpresa, una de sus banderas, también tuvo sus resultados positivos.

Y todo esto, en un contexto de crecimiento económico sostenido, solo frenado en el último tramo, por la pandemia.

Triunfalismo
Gonzalo es un penco de candidato, Gonzalo va a ganar, no tengan duda. Pueden hacer sus alianzas de macos y cacatas...”. Danilo Medina.

Aspiración
Lo único que busco como recompensa es que la gente me diga: gracias, Danilo, porque en su gobierno yo elevé mis condiciones de vida”.

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