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Es una pregunta que en pleno siglo XXI no debería generar “aleluyas” y controversias en ningún país del mundo.

Sin embargo, sigue siendo objeto de estudio social como si sus posibles resultados fueran equivalentes a concluir que lo obvio es que el planeta Tierra no es plano.

Pero sí, por supuesto que una mujer puede llegar a ser presidente en República Dominicana. Y es que decir lo contrario sería colocarse un manto de superioridad moral e intelectual y, particularmente quien escribe, no está supuesto a vestirse del mismo trapo.

Negar que una mujer pueda llegar a ser presidente sería admitir que somos una nación de cavernarios o una especie de califato islámico instalado en el Caribe. Y reitero, quien escribe no cree que República Dominicana sea algo así.

Además,  solo hay que echar un vistazo hacia al lado.

Violeta Chamorro, en Nicaragua; Laura Chinchilla, en Costa Rica; Dilma Rouseff, en Brasil; Cristina Fernández, en Argentina; Michelle Bachelet, en Chile y ahora Xiomara Castro, en Honduras; son mujeres que han hecho historia en la política latinoamericana.

Todos estos ejemplos traen a la mesa el planteamiento de que si es posible que surja una mujer capaz de afrontar el conservadurismo tradicional que República Dominicana posee como estampa de su propia historia.

Se puede decir que la primera en luchar contra la corriente (y al mismo tiempo tener éxito) ha sido Milagros Ortiz Bosch, quien fue ministra de Educación, senadora por el Distrito Nacional y finalmente vicepresidente de la República durante el cuatrienio de Hipólito Mejía (2000-2004).

No obstante, nunca pudo ser ni candidata presidencial por su partido, a pesar de su larga trayectoria en la lucha por la democracia y la vida política.

Otra mujer que intentó aspirar a la presidencia fue Minou Tavárez Mirabal, quien luego de décadas como legisladora del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), decidió dejar esa entidad política y formar su propia organización.

Sin embargo, ha terminado absorbida por el partido Alianza País, cuya organización es presidida por Guillermo Moreno, quien ha aspirado en varias ocasiones por la presidencia de la República sin alcanzar el éxito.

Y es que esta especie de pegajoso sello lo carga ahora mismo la aspirante a la candidatura presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Margarita Cedeño.

Cedeño fue primera dama durante los últimos 8 años de gobierno de Leonel Fernández (2004-2012), así como vicepresidente de la República durante la administración de Danilo Medina (2012-2020).

Su solo paso por la política ha sido un desafío ya que ha tenido que transitar por un camino lleno de prejuicios e insultos que laceran la dignidad de cualquier mujer.

Pareciera que forjar su propio camino ha sido un pecado capital porque sus adversarios no le perdonan que ella no se quedara al lado del expresidente de la República, Leonel Fernández, bajo el alegato de que “su lugar era estar con él”.

Hasta aquellos que defienden a modo de activismo la equidad de género han utilizado argumentos vergonzosos para arremeter contra Margarita, al punto de restarle importancia a su trayectoria y endilgarle “oportunismo” en su accionar, solo porque ella decidió correr por el cargo que ha sido ocupado 67 veces por hombres y todavía por ninguna mujer.

Posted in Destacado, País
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