“Mi generación tiene miedo a que nos tachen de discriminatoria”

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Michelle Morales, doctora especializada en anestesiología.

Una de las entrevistadas para este trabajo advierte que por eso gana terreno la “ideología de género”

Estamos abordando la interacción de las políticas de identidad de género con los derechos de la mujer. El tema surge dada la insistencia de diversos sectores internos y externos a la República Dominicana, para darle cabida de manera subrepticia y de espalda a la población a estos novedosos conceptos dentro de políticas públicas y proyectos de leyes nacionales, sin los correspondientes análisis y debates democráticos.

Hemos conversado con feministas mexicanas, inglesas, españolas, neozelandesas, australianas y por ahí viene tremenda escocesa. Pero, ¿y las dominicanas? Sus voces son fundamentales, por lo que en esta entrevista conversaremos con dos feministas dominicanas: Michelle Morales, doctora especializada en anestesiología y reanimación cardiopulmonar y Violeta Jiménez, abogada especializada en políticas públicas y columnista del medio Z Digital.

Raquel Rosario Sánchez: Estimadas, gracias por la entrevista. ¿Cómo llegas al feminismo?

Michelle Morales: Diría que por la inquietud que me producía lo que observaba a mi alrededor. Yo veía esas diferencias en lo que a los varones se les permitía hacer con libertad y lo que se veía “muy feo” en las mujeres. Como yo nunca quedaba conforme con las explicaciones que me daban cuando cuestionaba las diferencias de roles y conductas que debíamos asumir, tales como que las mujeres debían aguantar y pasar trabajo porque “los hombres son así”, un día me pregunté, ¿cuidado si lo que yo soy es feminista?” Empecé a investigar y en el feminismo encontré las respuestas.

RRS: Según tu concepción, ¿el género es una identidad que empodera o un sistema que amerita cuestionamiento?

Violeta Jiménez: El género no es un concepto ni bueno ni malo. El problema está en lo que se hace con este. Se deben abolir las preconcepciones nocivas que conlleva el género. Esas que dicen que si eres mujer eres débil o cobarde, que si eres hombre no puedes tener sentimientos. Esas preconcepciones que hacen considerar un insulto llamarle a un hombre “mujercita”, porque de alguna manera ser “mujer” significa ser menos.

RRS: ¿Te interesaría que los derechos de las mujeres y niñas dominicanas sean basados en nuestro sexo? ¿Por qué sí o por qué no?

MM: Claro que sí. El sexo se observa y está en los genes. Omitir “sexo” en las leyes invisibiliza las realidades socioculturales que nos empiezan a afectar desde que nacemos niñas, como la violencia machista. Hablemos claro: la identidad de género es muy conveniente, solo si las intenciones son desde invisibilizar la violencia en contra de las mujeres en las estadísticas, hasta ignorar que la protección social que ameritan las madres debe ser basadas en la capacidad única que tienen las mujeres de gestar y parir.

RRS: En la República Dominicana, los derechos de las mujeres y niñas están basados en el ‘género’, contrario a otros países que los basan en el ‘sexo’. Dentro del Congreso Nacional dominicano existen propuestas para cimentarlos en base a la ‘identidad de género’. ¿Qué opinas sobre estas tres perspectivas?

MM: El género y la identidad de género son términos que enmascaran la relación de poder entre los sexos. El género son los roles sexuales estereotipados que mantienen la jerarquía entre hombres y mujeres. Ahora bien, la identidad de género viene a convertir esa inequidad en una condición supuestamente innata y esencial. Esto inevitablemente resultará en entorpecer los esfuerzos que se están llevando a cabo en el país para proteger legalmente a las mujeres, aparte de la confusión que generará que un constructo social reemplace a una categoría biológica.

RRS: Tu eres una feminista joven. Algunas personas argumentan que la llegada del concepto ‘identidad de género’ son simplemente ideas vanguardistas. ¿Entender este tema es un problema generacional?

VJ: Pienso que con la cultura de lo “políticamente correcto” que llegó con nuestra generación, también se abrieron puertas a una permisividad absoluta y a acallar los cuestionamientos. La ideología de ‘identidad de género’ ha ganado terreno a velocidad inusitadamente rápida, porque mi generación tiene miedo a que nos tachen de discriminatoria. Y como existe una falta de conocimiento en cuanto al concepto ‘identidad de género’, es muy fácil para grupos lobistas pretender que tienen la verdad absoluta.

RRS: ¿Qué quisieras expresarle a las mujeres que se sienten confundidas o agobiadas por el tema de sexo, género e ‘identidad de género’?

VJ: Que no se dejen intimidar. Infórmense sobre los casos internacionales: lo que está pasando en el Reino Unido, en España, en México, en Canadá respecto a las políticas de identidad de género. Entiendan que tener un pensamiento crítico y cuestionar un movimiento que a todas luces afecta a las mujeres y niñas negativamente, no es ser discriminatoria. Esta es una lucha de nosotras, para protegernos a nosotras. La lucha feminista nunca ha sido, ni debe ser, el derecho de los hombres a ser considerados mujeres.

MM: Que no se dejen amedrentar por los censuradores, porque en estos momentos la tibieza es tan perjudicial como las propuestas para borrarnos de las leyes. Lo más revolucionario que podemos hacer es contar la verdad y decirle que no a las políticas de identidad de género.

RRS: ¿Has sufrido repercusiones por los análisis feministas que compartes en tus escritos en las redes sociales? ¿Qué te motivó a alzar la voz?

MM: Sí. Es opinión de algunos que yo no debería practicar la medicina porque represento un peligro, ya que mis palabras exterminan a la comunidad trans. Como sé que no es cierto, yo continúo escribiendo. Me motivó a expresar mis inquietudes públicamente el horror que me causó la desinformación sobre biología que impera en este tema y las mentiras esparcidas para justificar el tratamiento endocrinológico de la llamada “infancia trans”. Esto carece de precedentes y de investigaciones científicas.

Decidí alzar la voz al pensar en mi país. Lamentablemente, en la República Dominicana tenemos un índice educativo bajo, no impartimos educación sexual en las aulas y el machismo está muy arraigado, como para que esas sandeces de políticas de identidad de género se extiendan por acá y nos sumen más atraso.

Violeta Jiménez, abogada especializada en políticas públicas.

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