“Mi vida familiar es una historia que se reescribe a diario”

Eira Tatis Mora logra superar obstáculos Venció las limitaciones impuestas por su discapacidad y fue reconocida como empresaria destacada
Eira Anyolusca se graduó de licenciada en Administración de Empresas en la Universidad Abierta Para Adultos (UAPA) en Santiago de los Caballeros

Eira Anyolusca Tatis Mora ha vivido en carne propia las desventajas que todavía, en pleno siglo XXI derivan de ser mujer, y las que nacen de la incomprensión social frente a la discapacidad. Un doble obstáculo que, en lugar de apartarla y menoscabar su autoestima, ha sido motor impulsor de su gran voluntad.

Y es que ella irradia una fuerza inspiradora, pues pertenece a la estirpe de quienes no se intimidan cuando la vida se muestra tosca. La naturaleza no le concedió poder caminar con sus dos piernas, pero ella decidió hacerlo con su impetuosa voluntad de salir adelante. A los 19 años tomó un curso técnico en Mercadeo y Ventas, y un año después uno en Gerencia de Servicio al Cliente y otro intensivo en computación. A los veintitrés, Tatis Mora dominaba el inglés, y a los 25 vistió toga y birrete para recibir el título de Administración de Empresas de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA). Había sentado las bases para convertirse en empresaria con una amplia posibilidad de éxito.

“Mientras esperaba las condiciones que me permitieran construir mi propia empresa, trabajé como asistente de Ventas en un negocio de artículos misceláneos, convirtiéndome al cabo de cinco años en representante provincial de una compañía de productos de belleza”, recordó Tatis Mora, y señaló que después administró un centro de internet y fue encargada de una oficina de abogados. Desde hace una década es la propietaria de un centro de digitación, lo que la ha convertido en una empresaria exitosa en su pueblo montecristeño, pues sabe por experiencia vivida que “el esfuerzo personal de salir adelante requiere también del impulso colectivo”.

1. Nacimiento

Nací en el municipio de Las Matas de Santa Cruz, provincia Montecristi, una zona rural por donde pasa el Río Maguaca. Recuerdo de pequeña que su agua era limpia y cristalina, ese era el lugar más frecuentado por todos, allí nos bañábamos, las mujeres lavaban la ropa de sus familias, los agricultores irrigaban las fincas cercanas y los ganaderos llevaban sus ganados vacunos a tomar agua y a pastar. También recuerdo que en ese campo había muchos árboles frutales cerca del río, allí íbamos a comer mangos de diversas variedades, cajuiles, ciruelas, guanábanas, entre otros frutos. Esas excursiones las hacía junto a mis primos y amigos contemporáneos, pasábamos mucho tiempo juntos. Tuve una infancia hermosa y divertida, llena de inocencia. En mi pueblo no había delincuencia, ni vicios, ni raptos, ni nada malo, todos los adultos cuidaban a los niños y niñas y nosotros respetábamos a todos los adultos. Fuimos criados con valores y respeto hacia los demás”.

2. Crianza

Crecí rodeada de seres queridos, mis abuelos maternos Félix Mora y Placida Jorge, él era ganadero y agricultor y ella comerciante y ama de casa incansable. Ellos tuvieron tres hijos: Lourdes Altagracia, Félix Valois y Cenaida de Jesús, esta última es mi madre. Mi padre se llama Rafael Tatis, nativo de Santiago de los Caballeros. Mis abuelos me criaron desde temprana edad, me protegieron siempre, desde que llegué a su casa nunca me fui de ahí, aunque me ausentaba temporalmente, siempre regresaba. Incluso actualmente vivo en esa misma dirección. Somos cinco hermanos por parte de mi madre, soy la mayor, luego me siguen Freddy, Zula, Candy y Eduardo. Por el lado de mi padre somos tengo tres hermanos: Raffi, Raisa y Eloyna”.

3. Sus estudios

Mis estudios primarios los realicé en la Escuela Pedro Antonio Pimentel y los secundarios en el Liceo Las Matas de Santa Cruz. A los 19 años realicé un curso técnico en Mercadeo y Ventas, un año después hice uno de Gerencia en Servicio al Cliente y otro de Técnico en Computadoras con manejo de los programas de Microsoft y Secretaria Recepcionista Computarizada. También hice un curso intensivo en Computación. Recuerdo que a los 23 años ya dominaba el idioma inglés a la perfección. Mis estudios universitarios los realicé en la Universidad Abierta Para Adultos (UAPA), en la sede central de Santiago de los Caballeros, donde obtuve una licenciatura en Administración de Empresas”.

4. Sus hijos

Soy madre soltera de dos hijos maravillosos que son mi adoración, Hendrix Elian Peralta Tatis de 15 años y Valery Sánchez Tatis de 8, a ellos dedico lo mejor de mi tiempo. Mi vida familiar es una historia que se reescribe diariamente, porque tener dos hijos de diferentes sexos y edades es algo complicado, pero al mismo tiempo es muy gratificante, porque uno sabe que ellos están aquí por designio de Dios y por mi lucha constante para criarlos”.

5. Experiencia más gratificante

El haber emprendido un nuevo negocio ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido, porque me he dado cuenta que al trabajar para otras personas podía trabajar para mí misma y hasta ahora, muchos años después de haber emprendido mi empresa sigo con esa misma convicción”.

6. El mejor consejo

El mejor consejo que he recibido es que en la vida tenemos dos opciones cuando caemos: Primero, que debemos seguir adelante perseverando y persiguiendo nuestros sueños, y la segunda a que no debemos quedarnos rezagados, sufriendo y dependiendo de otras personas; que siempre debemos levantarnos cuando caemos”.

7. Despedidas y experiencias enriquecedoras

He tenido muchas despedidas y todas me han enriquecido, porque siempre hay una enseñanza en todas las situaciones que nos pasan, sean buenas o malas. Siempre pienso que si Dios permite que las cosas pasen es porque nos favorecerá ahora o después. La mejor experiencia experimentada hasta ahora ha sido haber estudiado en la Universidad Abierta Para Adultos (UAPA) porque allí viví muy buenas experiencias educativas y sociales, lo que cada día me hace confirmar que la educación es la base fundamental para el desarrollo personal y del país”.

8. Primer trabajo

Mientras esperaba las condiciones que me permitieran construir mi propia empresa, trabajé como asistente de Ventas en un negocio de artículos misceláneos, convirtiéndome al cabo de 5 años en representante provincial de una compañía de productos de belleza. Después fui encargada de una oficina de abogados, y desde hace una década soy propietaria de un centro de digitación. Como administradora de ese centro de internet y copiado, me di cuenta de la necesidad que había en mi entorno de servicios educativos, computarizados, comerciales y legales. A medida que trabajaba, iba conociendo personas de esas áreas, lo cual me animó a instalar una oficina privada en donde pudiera ofrecer diversos servicios de esas áreas. A medida que avanzaba el tiempo, pude emprender en otros tipos de negocios e inversiones. Me he asociado con otros profesionales que me han apoderado de sus asuntos laborales, también trabajo con las asociaciones agrícolas y ganaderos de esta zona, la Policía local, Defensa Civil, iglesia católica, entre otras instituciones, las cuales se apersonan a mi oficina para los diversos trabajos que puedan necesitar. Uno de los trabajos más importantes que realizo es la asesoría académica, a través de la cual puedo ayudar a estudiantes universitarios a realizar trabajos de tesis, monográficos de diversas carreras y de grados. Recuerdo que inicié mi empresa en la marquesina de mi casa, ahí ofrecía no solamente servicios de digitación y de copia, sino que también teníamos una tienda de ropa. Luego llegaban abogados que solicitaban mi trabajo, entonces me dije: Pero a ellos también les puedo brindar servicios y así lo hice. Todo el tiempo, gracias a Dios he tenido una afluencia de clientes estables y al día de hoy entiendo que es mejor ser independiente, por eso no he seguido buscando trabajo”.

9. Reconocimiento

Haber recibido la Medalla al Mérito ha sido hasta el día de hoy la experiencia más emocionante e inigualable de las que he sentido en mi vida. Desde la primera llamada que recibí para enterarme de la noticia sentí una exaltación muy fuerte en mi corazón, así me sentí hasta el día de la entrega de este premio. Para mí ha sido un gran honor haber sido tomada en cuenta y es algo que ha marcado positivamente mi vida, porque después de eso me conocen muchas más personas y me felicitan por haber sido galardonada y eso me hace sentir feliz. La licenciada Ana Grullón Mora, gerente de la sucursal del Banco de Reservas de Montecristi, me postuló. Cuando la representante del Ministerio de la Mujer se le acercó para hablarle de la premiación, fui la primera persona que le vino a la mente, ella me conoce desde mi inicio profesional, ya que soy cliente del banco desde que inicié mi pequeña empresa, ella sabe cómo he ido evolucionando gracias a los financiamientos que he solicitado para emprender algún proyecto. También me propuso la Confederación Dominicana de la Pequeña y Mediana Empresa (CODOPYME) para recibir ese premio en el área empresarial”.

10. Gratos recuerdos

Mis gratos recuerdos giran en torno a mi círculo social, el valor que mis amigos y conocidos me dan como persona y a mi trabajo. Soy muy sociable, por lo que le doy mucho valor a mis amigos y todas las actividades sociales que hemos hecho juntos. Mis logros más importantes han sido tener estabilidad de familia y negocio en un entorno social y económico tan cambiante e inestable como en el que vivimos. Por otra parte, he sentido gran satisfacción cada vez que los estudiantes me llaman para agradecerme por la ayuda que recibieran de mí y que gracias a mi aporte puden terminar exitosamente su carrera”.

Experiencias que jamás olvidará

Las experiencias que jamás olvidaré fueron los nacimientos de mis hijos y terminar mi carrera y cursos técnicos, porque cada vez que culminaba alguno de ellos sentía que había alcanzado un peldaño más de la escalera del éxito. Tambien haber recibido la Medalla al Mérito a la Mujer Dominicana. Con ese reconocimiento me siento muy complacida, eso hace que uno se motive más, nos impulsa a seguir adelante, aun con nuestras limitaciones, a no dejarnos vencer por ningún problema, al contrario, eso es lo que me gustaría ver en todas las personas que tengo a mi alrededor. Otro momento que no olvidaré jamás es el día cuando terminé el bachillerato, eso fue en 1998. Al tener una discapacidad, no encontraba que hacer, me sentía desanimada hasta que una persona me habló de UAPA, me motivó a estudiar, a no desanimarme, entonces decidó entrar a la universidad y estudiar Administración de Empresa, allí me gradué Cum Laude.

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