Anne Carson, la relectora de los clásicos, ganó el Nobel

El acto de premiación será el 10 de diciembre en Estocolmo, Suecia

Fue la escritora y periodista Ingrid Carlberg, quien desde el pasado mes de junio es la secretaria permanente de la Academia Sueca, la encargada de dar a conocer el laudo según el cual el Premio Nobel de Literatura 2026 le ha sido concedido a la poeta y académica canadiense Anne Carson, “por su valiente e ingeniosa obra, que en un juego de diálogos con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.

Cuando Carlberg dio a conocer el premio, confesó que hacía pocos minutos había logrado localizar a Anne Carson, y en la breve comunicación telefónica le dijo que se encontraba “en Islandia, escuchando al viento”. Después se ha sabido que tumbó una y otra vez las llamadas de un número y código desconocidos (la Academia Sueca), y fue su esposo quien le insistió e hizo que devolviera la llamada, mientras comía galletas y miraba al piso y pensaba que tenía que barrer. “Siempre apago el teléfono cuando suena”, confesó.

¿Qué mujeres han ganado el Nobel de Literatura en el siglo XXI?

La poeta canadiense, que vive o ha vivido en Ann Arbor, Michigan (Estados Unidos), y ahora en Reykiavik, Islandia, ha sido una de las más acuciosas estudiosas contemporáneas de la poesía clásica griega y latina.

Es ensayista, traductora y profesora de literatura clásica y comparada. Y su obra dialoga todo el tiempo con ese tiempo, valga la reundancia, aunque a veces no lo haga sino en el subsuelo de sus versos, subrepticiamente.

Anne Carson, quien es una persona muy reservada en su vida personal, a la cual nos asomamos a través de sus versos, ha enseñado en la Universidad McGill, de Montreal y en la de Michigan. Asomarse a sus versos, es el único modo que hay de asomarse a su probable vida. Imaginarla. Porque la poesía es otra vida de una vida misma pero diferente, tan cambiante como versos pueda escribir.

La nueva Premio Nobel de Literatura es la décimo octava mujer que lo recibe. La primera fue la sueca Selma Lagerlöf, en 1909, y la más reciente Han Kang (Corea del Sur) en 2024.

Según la periodista de RTVE, Cristina Pérez, el perfil del ganador del Nobel de Literatura es un varón europeo de más de 60 años que escribe novelas en inglés. Ese algoritmo no aplica para lo sucedido este año. “Las cifras absolutas son desoladoras, de las 119 personas galardonadas desde 1901, menos de un 15% son mujeres, una por cada nueve hombres”, afirmó Pérez en un artículo publicado en el 2024. La poeta chilena Gabriela Mistral, ganadora en 1945, es la única pluma femenina en español dentro de la lista de los 119. Es cierto que el siglo XXI es cuando más mujeres han podido ganar el ansiado premio. De hecho son diez. A saber: Elfriede Jelinek (Austria, 2004); Doris Lessing (Reino Unido, 2007); Herta Müller (Alemania/Rumanía, 2009); Alice Munro (Canadá, 2013); Svetlana Alexiévich (Bielorrusia, 2015); Olga Tokarczuk (Polonia, 2018); Louise Glück (Estados Unidos, 2020); Annie Ernaux (Francia, 2022); Han Kang (Corea del Sur, 2024); y Anne Carson.

¿Quién es Anne Carson?

Es una indagadora profesional de las almas antiguas. Escribe mensajes de la cotidianidad, en la presencia de su madre, en el hombre que se fue en febrero o septiembre o que nunca estuvo. Entre sus obras más conocidas se encuentran Autobiography of Red, The Beauty of the Husband y Nox. Ha traducido a Safo y obras del teatro griego. Suyos son el vacío que llena con sus palabras, el volver a comenzar dos veces al unísono, el vivir sola en un brezal al norte. Suya es la conversación que establecen sus libros. “Me fui de viaje a un lugar en ruinas. Había tres portones entreabiertos y un alambrado roto. No eran las ruinas de nada en particular. Allí llegó un lugar y se estrelló. Quedaron, luego de eso, las ruinas de un lugar. Y la luz se posaba sobre ellas”.

Tres poemas de Anne Carson en español

PODRÍAS 1

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,

y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.

YO

Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.
La noche gotea su taconeo de plata
espalda abajo.

A las cuatro. Me despierto. Pensando
en el hombre que
se marchó en septiembre.
Se llamaba Law.

Mi rostro en el espejo del baño
tiene manchas blancas en la parte baja.
Me enjuago la cara y vuelvo a la cama.
Mañana voy a ver a mi madre.

ELLA

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

Posted in A & EEtiquetas

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas