“El alma de las cosas” es uno de los más hermosos objetos de arte creados al menos en el último quinquenio. Es un producto directo de la pandemia, cuando Herminio descubría a sus seguidores, a través de las redes sociales, el otro lado de lo que dábamos por hecho.
El libro “El alma de las cosas” es un tour de force de dos grandes artistas, uno del lente y otro del verso.
Dos grandes artistas que son dos grandes amigos. Sino, ¿de qué otro modo se pueden crear imágenes fotográficas e imágenes poéticas que sean una misma cosa? Es decir, hacer de la metáfora el hecho que define la otra existencia de los objetos, en una sola fibra de nucleótidos.
Hay que aprender a mirar el universo que nos enseña Herminio. Esos quarks que encierran las palabras magia y maravilla.
Eso que a simple vista no existe. O sí, pero no nos damos cuenta. Ese microcosmos que contienen los objetos, que al acercarnoslos con la ayuda del lente, nos descubren tantas otras formas, tantas otras vidas, tantas otras fantasías, que ¿quién las creería?
Es cuando reúne todas esas imágenes que nos ha ido dejando como señales en el descanso de la escalera, solo para entretenernos con un guiño. Que no, que ahí no acaba todo.
Aparece el poeta
Llega pues José Mármol, y dice “Perdone Ud”, y comienza a desentrañar lo que la inspiración le dicta acerca de las alucinaciones que ha tenido su amigo Herminio.
“La temblorosa forma de todo lo que será”, un verso eliseodiegano, levanta la mano para discurrir.
La cruceta de la manilla del lavamanos le dicta: “¿Acaso valió la pena someter al hijo del carpintero a latigazos / y clavos, al suplicio de morir enhestado entre maderos?”.
A una fotografía sobre maderas le canta en un verso larguísimo: “He aquí el asombro que provoca el delta de la materia detenido en algunas de sus ondas”.
Otra más allá, en la página 52, interroga: “¿Quién tocará los nervios del silencio de un acorde?”.
Y en la 64, junto a la fotografía de una -¿o dos?- farolas de mimbre iluminadas sabiamente: “Una Babel de luz en el centro de la sombra. / Y la presencia quieta de Dios, que la contempla”.
Un cristal sudado le hace reconocer que “podrías empezar a comprender el alma infinita de las cosas finitas”.
En fin, un diálogo diferente, que le hace reconocer: “Todo pende de algo / estar pendiente es la angustia más profunda del acto de vivir”.
“El alma de las cosas”, un libro singular
El libro con fotografías de Herminio Alberti y textos poéticos de José Mármol, ha sido posible gracias al patrocinio de Lanco. A lo largo de 166 páginas, despliega 72 fotografías correspondidas con igual cantidad de textos poéticos.
El diseño es responsabilidad del propio Herminio junto a Kutty Reyes (quien también hace la edición fotográfica) y Adan Abreu.
