Mar de palabras: nadar en la pasión por la literatura

Santo Domingo acogió a escritores de varios países que ofrecieron manjares de diálogos sobre temas de actualidad. Organizó Fundación René del Risco

La realización de un evento del nivel de Mar de Palabras en República Dominicana es algo de lo que el Gobierno debería sentirse orgulloso y brindar todo el apoyo necesario. El evento ha convertido el país en una centrífuga de debates y pensamiento. Estos días un grupo de muy premiados y reconocidos intelectuales de varios países, han intercambiado ideas sobre literatura, poder, sociedad, el mundo actual, la IA, las redes sociales, el periodismo, la memoria, emigración, y no han faltado análisis sobre el momento que vive el mundo.

Algunos de los invitados pertenecen a la primera fila de lo más fresco de la literatura en español. Uno de los invitados fue Xavi Ayén, editor del periódico español La Vanguardia y autor de un libro difícil de igualar “Planeta Nobel”, con 30 entrevistas a Premios Nobel de Literatura, 23 de ellos ya fallecidos, entre ellos García Márquez y Vargas Llosa. También la venezolana Karina Saínz Borgo, editora cultural del periódico español ABC; Leandro Pérez, director de la muy prestigiosa revista cultural española Zenda; Oscar Martínez, director de El Faro, una revista proscrita en El Salvador; Jorge Comensal, director de la Revista de la UNAM. Entre los más brillantes y aplaudidos participantes estuvo el argentino Otro invitado fundamental es Daniel Mordzinski, fotógrafo de los escritores a nivel mundial. Y otro muy interesante fue Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un referente sobre política de EE.UU. hacia Latinoamérica, entre otros temas.

El sábado en una de las mesas, Karina Sainz caracterizó el XXI como un siglo de emigrantes tanto por problemas políticos como ecológicos. El domínico-americano JP Infante dijo que él es resultado de los movimientos de la historia, la colombiana Cristina Bendek dice que vive en un archipiélago que tiene 7 fronteras. Y que San Andrés es el encuentro de muchos mundos. Pablo Gómez Borbón, el dominicano que vive en Europa, dijo: “Antes pensaba que era mejor estar preso en París que suelto en Santo Domingo. Pero ahora sueño con regresar. Ha aflorado en mi conciencia que felizmente no había roto y que sigo amando con locura a mi país”. Narró que su hijo francés, que ha venido cuatro o cinco veces, dice que se siente más dominicano que galo.

En otra mesa, coordinada por Aníbal de Castro, director de Diario Libre, el salvadoreño Oscar Martínez se refirió al desafío de no poder contar las cosas. “Me he dedicado a los desafíos de los defensores ambientales en México, y más. Me piden que no hable de lo que viera, porque los pongo en riesgos y no podrían regresar a esa región a realizar su trabajo científico. He llegado al extremo de que al publicar una crónica, lo que no puedo contar en el periodismo lo cuento en la ficción y expongo la vida de los héroes de la conservación ambiental, por ejemplo”.

La periodista cultural española Berna González, de El País, expresó que hay que celebrar el nacimiento de muchos medios en internet y la multiplicación de los medios tradicionales en nuevos formatos. No podemos luchar contra las autocracias, podemos pero nos van ganando. “Intentar ser periodista hoy en EU es más difícil que hace año y medio”.

Comensal habla de Reuter y el termómetro de la relación de los periodistas y el poder. Hay un descenso constante también en los digitales. Los algoritmos están siendo diseñados para que te mantengas en Instagram y X . “Como director de una revista veo la importancia de contrastar y apoyar los periodistas en su labor. Y no va a sobrevivir a suscribirnos a diarios confiables. Procurar hacerlo a nivel local e internacional. Sin eso no vamos a poder seguir contando con periodistas de fuste”.

El 51% se informa de las versiones digitales de los periodistas impresos, afirmó De Castro y preguntó si frente a estas narrativas fragmentadas el periodismo mantiene su autoridad. Martínez opinó que hay tiktoks virales en términos políticos, “¿pero recuerdan alguno que haya cambiado un gobierno?”, se preguntó y seguidamente dijo que lo que se recuerda son clásicos del periodismo como Operación Masacre.

Berna manifestó: “No podemos olvidar lo que hacen los periodistas en Nicaragua y en Cuba”. Quiso destacar el rol de la literatura, puso de ejemplo obras de Vargas Llosa, Leila Guerriero, o Elena Kostuchenko. “La literatura nos alumbra una verdad que mantiene el fuego encendido”. Aseguró que la narrativa periodística es una revelación. “Creo en el periodismo como fenómeno de la verdad”.

El arte de la ironía

Uno de los temas más gozados fue el abordado por Miguel Yarul, Jorge Comensal, Andrés Neuman y David Toscana.

El argentino Andrés Neuman, uno de los más brillantes intelectuales latinoamericanos de su generación y autor de varias novelas fue quien expresó: “Podemos ironizar acerca de la ironía. Borges tenía la ironía por gramatical, era difícil que se expresara por encima de su ironía. Pienso que Borges era un sentimental… había vulnerabilidad. Cuando la ironía es un combate dialéctico con la cotidianidad, me conmueve”.

Comensal, otro brillante intelectual mexicano, dijo: “En México no tenemos escritores tan irónicos como Borges. Ser irónico es un desafío”. Toscana dijo sin ironía que se siente muy bien estar en RD. “Hay ironías mudas que no tienen nada de gracioso. Me acordé de un mexicano que estuvo muchos años preso en EU por un crimen que no cometió y cuando logra salir, se estrella en un auto y se muere. Ironía de la vida”. Y también: “A veces la ironía se convierte en humor, cuando todos lo entienden y alguien no entiende la ironía”.

Neuman insistió que la seriedad y la solemnidad que es un tono, un estilo, “me parece molesta. La seriedad me interesa, la voluntad de profundizar en un pensamiento. Ahí el humor es ambiguo… El humor aplicado a situaciones graciosas me parece banal”, confesó.

El domingo fue intenso y se tocaron temas como “Narrar desde arriba: política, familia, élites y relato”; “El límite de las palabras”; “El oficio de escribir”, “La literatura para entender el mundo”, y otros.

El retorno de la doctrina Monroe

Michael Shifter, sociólogo graduado de Harvard, cuyo nombre está ligado a los acontecimientos de la región durante mas de 30 años, le dijo a Aníbal de Castro: “El corolario Trump se asemeja a la doctrina Monroe”. Hizo un análisis sobre Latinoamérica y en especial del Caribe y observó que en República Dominicana: “Estamos en un país estable y democrático, RD está vista de manera muy positiva, porque es un país que ha tenido crecimiento económico sostenido, ha tenido manejado bien los temas del estado de la economía de la corrupción, sociales. La imagen del país es positiva. Es cierto que el país es parte del escudo de las Américas”. Elogió en el presidente “la práctica responsable de la democracia”.

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