Rod Stewart: Santo Domingo despide al caballero del rock

Rod Stewart ofreció un concierto memorable en el Centro Olímpico, donde repasó cinco décadas de éxitos y demostró que el rock no envejece.

Rod Stewart durante su concierto en el Estadio de Sóftbol del Centro Olímpico, Santo Domingo.
Rod Stewart durante su concierto en el Estadio de Sóftbol del Centro Olímpico, Santo Domingo.
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El Estadio de Sóftbol del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte fue escenario este 14 de octubre de una de esas noches que marcan generaciones. Rod Stewart, el inconfundible caballero del rock británico, encendió Santo Domingo con una presentación que unió a miles de fanáticos de distintas edades bajo un mismo coro de nostalgia, ritmo y emoción.

El veterano músico de la voz rasgada ofreció un recorrido magistral por cinco décadas de canciones en el marco de su gira de despedida One Last Time, demostrando que la edad no es un límite para la pasión ni para el espectáculo. A sus 80 años, Rod Stewart demostró que el rock no envejece, se renueva. Su voz conserva el alma que lo distingue, y su presencia escénica sigue siendo magnética.

El concierto fue más que un repaso de éxitos: fue una clase magistral de longevidad artística y respeto por el público.


Del pop-rock al soul y al himno colectivo

El repertorio fue tan diverso como la carrera del artista. Cada canción representó una época distinta del rock, del soul o del pop británico, y Stewart lo interpretó con el mismo carisma que lo llevó a la cima en los años 70 y 80.

El concierto abrió con Infatuation, tema de su álbum Camouflage (1984), cuyo video protagonizó junto al guitarrista Jeff Beck. Con su ritmo contagioso y su sonido ochentero, marcó el tono de la noche: energía pura, elegancia y nostalgia.

Le siguió Tonight I’m Yours (Don’t Hurt Me), un himno pop-rock que formó parte del disco homónimo de 1981. Fue el preludio perfecto a una secuencia de clásicos intergeneracionales como It Takes Two (versión de Kim Weston) y The First Cut Is the Deepest, el emblemático tema de Cat Stevens que Stewart hizo suyo en los setenta.

Tonight’s the Night y la era dorada

Su energía y humor conquistaron a jóvenes y veteranos
Su energía y humor conquistaron a jóvenes y veteranos

Uno de los momentos más íntimos de la velada llegó con Tonight’s the Night (Gonna Be Alright), canción que en 1976 lideró las listas del Billboard durante semanas. El estadio se iluminó con miles de luces de celulares, mientras la voz de Stewart se mezclaba con un público que conocía cada verso de memoria.

Después vendría Forever Young, convertida en un medley junto a Riverdance, con toques celtas y visuales coreográficos que recordaron los años de esplendor escénico del artista.

Así llegaría el bloque central del concierto fue una celebración de los años 80. Baby Jane (1983) y Young Turks (1981) devolvieron al público a una época de sintetizadores, ritmo y juventud eterna. Stewart, vestido con traje plateado y zapatillas blancas, bailó sin descanso mientras la multitud coreaba “Young hearts, be free tonight!”.

Un detalle: en el momento en que estaba pautada Maggie May, su éxito inmortal de Every Picture Tells a Story (1971), el legendario decidió detener el tema y sacarlo del setlist para poder «rendir» a tono el resto del concierto. Un gesto que los asistentes celebraron como una prueba de cómo un experto en la tarima domina a pleno sus capacidades y piensa en el disfrute pleno de su público.

Covers de Rod Steward que hicieron historia

Uno de los sellos distintivos del repertorio de Rod Stewart es su capacidad para reversionar con alma propia. En Santo Domingo interpretó Downtown Train (Tom Waits), I Don’t Want to Talk About It (Crazy Horse/Neil Young), People Get Ready (The Impressions) y Have I Told You Lately (Van Morrison), todas con arreglos pulidos y un toque personal que funde el rock con la balada soul.

Especialmente emotivo fue Have I Told You Lately, que antecedió a dos de los momentos más potentes de la noche: I’m Every Woman (Chaka Khan) y Proud Mary (Creedence Clearwater Revival), interpretadas junto sus coristas Holly Brewer, Joanne Bacon y Becca Kotte. Una sección que mostró la dimensión coral y escénica del espectáculo. Su energía vocal, carisma y dominio del escenario dieron un respiro vibrante al show antes del tramo final.

El cierre de una leyenda viva

La recta final fue un recorrido por los himnos que definieron su figura: Da Ya Think I’m Sexy?, en donde recorrió la pasarela central lanzando pelotas autografiadas al público, en un gesto clásico de sus conciertos. Luego Some Guys Have All the Luck y, finalmente, Sailing, una invitación al optimismo, un llamado a seguir viajando juntos, con amor y música.

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