Xabier Anduaga: la voz que no quiere perder la cabeza

El tenor español reflexiona sobre el futuro de la ópera antes de su presentación en la Gala de Grandes Intérpretes 2025 este martes en el Teatro Nacional

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En conversación exclusiva con elCaribe, Xabier Anduaga refleja la misma mezcla de humildad y precisión que ha caracterizado su carrera. Mañana martes, el tenor español, considerado una de las figuras más relevantes de su generación, debutará en la Gala de Grandes Intérpretes 2025, en el Teatro Nacional Eduardo Brito, acompañado por la soprano Nadine Sierra y la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina.

El encuentro, organizado por la Fundación Sinfonía y la Fundación Amigos del Teatro Nacional, promete ser una de las veladas líricas más esperadas del año. Para Anduaga, será también una oportunidad de reconectar con algo esencial. «Cantar en lugares donde la ópera no es cotidiana te recuerda por qué hacemos esto. La emoción es la misma en cualquier idioma, y cuando el público la siente, todo tiene sentido».

La Gala en 5 datos

  • Fecha: 21 de octubre de 2025
  • Lugar: Teatro Nacional Eduardo Brito, Santo Domingo
  • Solistas: Nadine Sierra (soprano) y Xabier Anduaga (tenor)
  • Dirección: José Antonio Molina
  • Orquesta: Sinfónica Nacional

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La verdad en la emoción

Anduaga pertenece a una generación de artistas que se niegan a confundir la perfección con la verdad. Nacido en San Sebastián en 1995, ganó Operalia 2019 -el certamen creado por Plácido Domingo- y, desde entonces, ha desarrollado una carrera vertiginosa que lo ha llevado a escenarios como el Teatro Real, el Gran Teatre del Liceu, La Scala y el Metropolitan Opera.

Su reciente interpretación de Elvino en La Sonnambula de Bellini, bajo la dirección escénica de Rolando Villazón, marcó un punto de inflexión. «Fue una experiencia intensa», recuerda. «El Met impone respeto, pero intenté no pensar en eso. Lo viví como un viaje emocional. Al final, lo importante no es la nota perfecta, sino lo que transmites con ella».

El público, que lo ovacionó con entusiasmo, coincidió con la crítica: su voz combina agilidad belcantista con un fraseo lleno de humanidad.

El repertorio de Xabier Anduaga comenzó con Rossini y Donizetti, pero en los últimos años ha iniciado una transición natural hacia Verdi y el romanticismo. «Cada voz evoluciona. La mía me pide ahora otros colores, otra densidad. Pero quiero hacerlo con cuidado. No hay prisa».

Este tránsito de repertorio, más que una estrategia de carrera, es una meditación sobre la madurez artística. En él se percibe la influencia de una tradición española que entiende la ópera como oficio, no como espectáculo.

El miedo como maestro

A diferencia de otros cantantes que evitan hablar de sus miedos, Anduaga los asume como parte de su identidad artística. “El miedo no desaparece. Lo importante es transformarlo. Si no sientes nada, algo está mal. El miedo te recuerda que estás vivo”.

Esta visión lo aleja del cliché del artista infalible y lo acerca a un territorio más humano, más consciente. “Prefiero equivocarme con honestidad a acertar sin emoción”.

Su frase más recordada, «La voz es libertad, pero también conciencia de los límites», resume esa filosofía. No hay en ella falsa modestia, sino la sabiduría de quien sabe que la voz no se domina: se acompaña.

Vivir con la maleta en la mano

El calendario de un tenor de su nivel es una coreografía de vuelos, ensayos y hoteles. Anduaga lo sabe y lo acepta con serenidad: “Viajar tanto te enseña a valorar el silencio. Cantar es hermoso, pero también cansa. Por eso busco momentos de calma, lejos del ruido.”

Esa conciencia lo ha protegido de los excesos. “Cuando era más joven recibía muchos consejos, algunos bienintencionados, otros no tanto. Con el tiempo aprendí a decir que no. Hay que saber escucharse a uno mismo.”

La disciplina y el autocontrol son, para él, una forma de libertad. “Cantar no es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo. Y a veces, parar también es avanzar.”

La generación digital del bel canto

Anduaga no teme hablar de su tiempo. Es consciente de que la ópera vive hoy entre dos mundos: el escenario y la pantalla. “No canto para la cámara, canto para el teatro. Pero entiendo que las cámaras están ahí, que es parte del presente. Lo importante es no perder el alma en medio de todo eso”.

En un contexto donde las redes sociales y el streaming han transformado la relación entre artista y público, él elige el equilibrio: “Si la gente joven descubre la ópera a través de un video, bienvenido sea. Lo esencial es que un día vayan al teatro y sientan lo que es una voz viva, sin micrófono, sin filtros”.

Ese mensaje resuena en una generación que busca autenticidad. Anduaga, con su presencia sobria y su discurso lúcido, se ha convertido en una especie de emblema del bel canto sin vértigo, de una juventud que prefiere la claridad técnica al exhibicionismo vocal.

Así, en tiempos de algoritmos y perfección digital, Anduaga defiende una idea antigua y, a la vez, profundamente moderna: la emoción como medida de verdad. «La ópera vive cuando la emoción aún nos sorprende. Esa es su razón de existir».

El público dominicano lo verá y escuchará este martes la Gala de Grandes Intérpretes 2025, junto a Nadine Sierra —con quien formó una pareja vocal deslumbrante en La Sonnambula del Met— y bajo la batuta de José Antonio Molina. Será una noche que promete belleza, pero también honestidad.

El aporte de Sinfonía

La Gala de Grandes Intérpretes es más que un evento musical: es una declaración cultural. Desde su creación, la Fundación Sinfonía —fundada por Margarita Copello de Rodríguez— ha sido el motor que mantiene viva la música clásica en la República Dominicana. Su visión, basada en la excelencia y el acceso, ha convertido al país en un punto de encuentro para artistas de talla mundial.

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