«Griselda» de Sofía Vergara en Netflix: un drama de narcos muy predecible

No se puede decir que «Griselda», la serie de Netflix sobre Griselda Blanco protagonizada por Sofía Vergara, es mala, pero daba para más

Sofía Vergara encarna a una Griselda Blanco dura, pero vacilante a la vez
Sofía Vergara encarna a una Griselda Blanco dura, pero vacilante a la vez

Con bombos y platillos llegó el jueves 25 de enero el estreno de «Griselda», la serie que trae de vuelta a la colombiana Sofía Vergara en la piel de la jefa del narcotráfico Griselda Blanco.

La nueva miniserie de Netflix (solo son seis capítulos) llegó con el gancho adicional de que detrás tenía a los creadores de ‘Narcos’ -uno de los mayores éxitos de la plataforma-, por lo que se preveía un drama lleno de intensidad y profundidades, sobre todo en la figura que encarna Vergara, aquella que era «la única a la que le temía» el mismísimo Pablo Escobar.

Sin embargo, y por desgracia (para la serie), sus ritmos son visibles a kilómetros de distancia desde el primer capítulo. Quizá pudo usar dos episodios adicionales, aunque solo fuera para evitar un final abrupto.

Andrés Baiz, uno de los directores de «Narcos», dirige la serie, con Vergara en el equipo de producción ejecutiva. Para resaltar los paralelismos de «Narcos» – o al menos para atraer a la audiencia de la exitosa serie – “Griselda” comienza con una cita del propio Pablo Escobar: “El único nombre al que temí fue el de una mujer llamada Griselda Blanco”.

La cita se revela en tres partes: el comienzo, el hecho de que es mujer y luego la atribución. Todo para generar un suspenso que se resuelve (para bien, de unos, para mal, para otros) como se esperaba. El hecho de solo tener seis capítulos (algo que pueden agradecer los espectadores cansados de que las series duren demasiado), más que un beneficio, se vuelve en contra de la trama, ya que da la sensación de que los creadores quieren ir tan directos al grano que se olvidan de la necesidad de tener esas escenas que sirven para darle profundidad a la historia.

Eso es algo que se contagia en todos los niveles de la serie. Algo que se percibe en la mucha superficialidad en los personajes secundarios. Tanto de aquellos que supone deben infundir algún temor, como otros que simplemente hacen falta por necesidades de la historia.

¿Cuál es la verdadera Griselda?

"Griselda" de Sofía Vergara en Netflix: un drama de narcos muy predecible
La Griselda de Sofía Vergara en ocasiones se desdibuja

Si bien, la «Griselda» que encarna Sofía Vergara intimida a los enemigos con su confianza, en ocasiones el perfil de su personaje se desdibuja. Desde los primeros episodios de la serie se nota cómo los creadores optan por incidir más en una cuestionable posición de víctima de Griselda. Primero por la conflictiva relación con su marido. Luego, las múltiples zancadillas que le ponen en su intento de ascender dentro del mundo del narcotráfico. Esto lleva a que tenga una curiosa lectura feminista que deja un poco de lado la forma en la que construyó su imperio.

Cualquiera en Hollywood está familiarizado con esta táctica de descomponer un personaje para tratar de hacerlo más atractivo para la audiencia. No obstante, en el caso de la Griselda de Vergara, a veces es difícil reconciliar a la madre protectora con la capo despiadada. Y la transición de la primera a la última ocurre fuera de la pantalla entre episodios. La visión de Vergara sobre Blanco es dura y decidida, pero visiblemente vulnerable, incluso vacilante, respecto de su propia capacidad para la violencia y la disciplina.

“Griselda” puede resultar una serie genial para el espectador promedio de Netflix. Siempre y cuanto no esté ávido de giros impactantes, como la mayoría de la audiencia de la plataforma. Aunque no es particularmente reveladora (¡las mujeres también pueden ser asesinas y narcotraficantes!), es el tipo de programa que habría hipnotizado el ambiente televisivo de prestigio… hace 10 o 20 años.

Todo el elenco se mantiene firme, más allá de Vergara. Un grupo que incluye a Christian Tappan, Freddy Yate, Vanessa Ferlito y más. Alberto Guerra tenía más que hacer como Darío. Su paso probablemente sea un spoiler (nada inesperado), pero quien eventualmente presenta el programa mientras la tenue bola de nieve de confianza y secreto alrededor de Griselda comienza a desmoronarse. Juliana Aidén Martínez llega al Episodio 2 como una agente de la ley pisándole los talones a Griselda. Era una oportunidad perdida para reunir a la protagonista y su perseguidora en más escenas y sacar provecho de una química convincente. Finalmente, la actuación de Karol G como Carla (solo aparece ocho minutos) es más un cameo que otra cosa. Una buena estrategia publicitaria.

Karol G encarna a Carla en la serie…por sólo ocho minutos

Entonces, después de seis horas, cuando hayas terminado y tomado el control de tu sala de estar, “Griselda” se reducirá a una serie con algunas conexiones con “Narcos” y que trajo consigo una demanda de los hijos de Griselda Blanco. No es un mal legado, aunque predecible.

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