Manuel Raposo: “El teatro es mi refugio, pero el cine me ha retado a otro nivel”

Manuel Raposo fundó la Asociación Dominicana de Actores para el Cine (ADAC). FUENTE EXTERNA
Manuel Raposo fundó la Asociación Dominicana de Actores para el Cine (ADAC). FUENTE EXTERNA

Manuel Raposo cumple un cuarto de siglo dedicado a la actuación en República Dominicana. Actor de teatro y cine, ha participado en más de 50 producciones teatrales y varios proyectos cinematográficos, siendo “Biónico” su más reciente interpretación protagónica. Siendo licenciado en Derecho, decidió apostar completamente por la actuación, formándose primero en la Escuela de Arte Dramático de Bellas Artes y luego complementando sus estudios en España. Además, es fundador de la Asociación Dominicana de Actores para el Cine (ADAC), desde donde impulsa mejores condiciones para los intérpretes. En Madrid, España hizo un Máster en cine, TV y medios interactivos en la Universidad Rey Juan Carlos, realizó talleres de actuación, entre otros.

¿Su carrera abarca ya 25 años. Qué momento considera como el punto de inflexión que definió su camino como actor?

El punto de inflexión que definió mi camino como actor lo sitúo a partir del año 2000, cuando egresé de la Escuela de Arte Dramático de Bellas Artes. Es natural que al terminar la escuela uno no tenga una dirección clara, pero la formación del grupo de teatro Cocuyo por Carlota Carretero junto a jóvenes como Clara Morel, llya Aponte, Vicente Santos, Isabel Spencer, entre otros muy talentosos que hoy son grandes profesionales, me brindó un cobijo. A partir de ahí, comencé a construir mi carrera en el teatro, la televisión y el cine, aunque en esa época de manera más tímida, ya que el cine no estaba tan desarrollado como ahora.

Manuel Raposo afirma que “Biónico”, su más reciente personaje y primer protagónico en el cine ha sido su mayor desafío interpretativo

¿Entre sus experiencias en Teatro Cocuyo y la Compañía Nacional de Teatro, cuál guarda con especial cariño?

Sin duda alguna guardo con especial cariño “El último asalto en Ciudad Trujillo” y “Rosa” de la CNT. Estas obras marcaron momentos importantes en mi carrera. La primera fue mi primera obra profesional tras egresar de Bellas Artes, y la segunda mi primer protagónico en el teatro. En ambos casos, el aprendizaje fue inmenso porque el proceso fue muy interesante y enriquecedor.

¿Qué personaje ha representado su mayor desafío interpretativo?

Definitivamente “Biónico”, mi más reciente personaje y primer protagónico en el cine ha sido mi mayor desafío interpretativo. Nunca había tenido un personaje que me retara tanto en todos los aspectos, física y psicológicamente. Tuve que rebajar, hacer dietas, tostarme la piel con el sol y aprender a fumar cigarros. En términos emocionales, también fue un proceso construir todo un sistema emocional para este personaje. Como artista, este personaje me ha tocado profundamente en el sentido de que estoy visibilizando la humanidad que tienen Biónico o los “Biónicos” que vemos en la calle. Es hermoso que la actuación te dé la posibilidad de dar voz y visibilidad a quienes no las tienen.

¿Entre teatro y cine, dónde se siente con mayor libertad?

Me siento cómodo en ambos, me gustan mucho. Sin embargo soy un ente eminentemente teatral; vengo de ahí, me formé en el teatro, es mi casa, mi refugio, mi todo. Pero el cine es un medio fascinante para explorar y lo disfruto. Me siento libre en los dos, aunque en uno más que en otro dependerá del proyecto, del director y otros factores. El teatro me provee unas herramientas técnicas para construir los personajes que han contribuido a mostrar personajes más completos o complejos en el cine, medio que me da la proyección que no me da el teatro.

En Madrid, España Manuel Raposo hizo un Máster en cine, TV y medios interactivos en la Universidad Rey Juan Carlos.

¿Qué técnicas ha desarrollado para conectar con personajes complejos sin afectar su equilibrio personal?

Creo definitivamente que la clave está en hacer plena conciencia de que se está interpretando un personaje. Claro, no es tan fácil lograrlo, sobre todo porque hay que dar mucho de uno y hasta cierto punto dejarse llevar, pero esa conciencia de que el actor es y siempre será el titiritero de su personaje es lo que establece el control para darle vida al mismo sin afectarse uno como actor.

¿Como fundador de la ADAC, cuáles son las necesidades urgentes que cambiarían nuestra industria cinematográfica?

Pienso que la Ley de Cine debe ser modificada, pero para mejorarla y actualizarla. En ese sentido, la ley tiene que contemplar más al actor, sus necesidades y mejores condiciones de trabajo. También, agregar un artículo que contemple un presupuesto aparte para la publicidad y distribución de nuestras películas; es una deficiencia que tenemos que superar.

¿Cómo ha moldeado su formación internacional su visión del arte escénico dominicano?

En Madrid, España hice un Máster en cine, TV y medios interactivos en la Universidad Rey Juan Carlos. Concomitantemente con el máster, realicé talleres importantes de actuación como el intensivo con John Strasberg, algunos cursos de producción y doblaje en el Instituto de Cine de Madrid. Estuve en contacto con actores en algunos procesos creativos que fueron creando en mí una visión más holística e integral del actor y del arte dramático. Absorbí mucho que quise implementar aquí; la visión que se tiene en esos países del teatro y del actor es muy importante.

¿Si pudiera enviar un mensaje al joven Manuel que daba sus primeros pasos, qué consejo le daría?

Que siga enfocado en su pasión y que no se detenga. La perseverancia es fundamental para conseguir los objetivos propuestos. No hay mayor satisfacción que la consecución de tus propósitos cuando lo has conseguido con trabajo, esfuerzo, dedicación, perseverancia, resiliencia y entrega total.

¿Qué trabajo considera que define mejor su esencia artística?

Es muy difícil contestar eso porque en una carrera de 25 años, mencionar uno sería injusto. Para no serlo, mencionaré algunos que han sido de gran relevancia: En el teatro: “Último asalto en Ciudad Trujillo”, “Dramas”, “Rosa”, “Juego de navajas”. En cine: “Bajo la sombra de la sangre”, “Azrael y Malaquías”, “La Gunguna”, “Rafaela”, “La otra lucha” y “La bachata de Biónico”.

Desarrollo

El punto de inflexión que definió mi camino como actor lo sitúo por el año 2000, cuando egresé de la Escuela de Arte Dramático de Bellas Artes”.

Opinión

No hay mayor satisfacción que la consecución de tus propósitos cuando lo has conseguido con trabajo, esfuerzo, dedicación, perseverancia, resiliencia y entrega total”.

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