“La actuación no reemplaza a la fotografía. La completa”

Durante casi dos décadas, el creador dominicano Candela Rodríguez, anteriormente acreditado profesionalmente como Carlos Rodríguez ha construido una trayectoria dedicada a contar historias desde la fotografía, el cine, el documental y el activismo. Hoy, esa misma vocación encuentra una nueva expresión: la actuación ocupa un lugar central dentro de su práctica artística. “Todo lo que aprendí también forma parte del actor que estoy construyendo. No estoy empezando de nuevo; estoy integrando todas las partes de mi camino”, expresó Rodríguez, y agregó: “Más que un cambio de rumbo, esta etapa representa la convergencia de una trayectoria construida durante dieciocho años entre la imagen, el escenario y el compromiso social”. Candela Rodríguez forma parte del laboratorio de improvisación teatral con Iván Aybar y Luinis Olaverría, cuya presentación final será este 29 de agosto en la ENAD.

¿Cuándo fue que tuvo su primer acercamiento en los escenarios?
Mi primer acercamiento ocurrió siendo niño, en una obra presentada en el auditorio de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). Antes de salir a escena, el miedo escénico me venció y no llegué a presentarse. Años más tarde, durante la adolescencia asistir a la interpretación de Carlota Carretero en el unipersonal “Salomé U: Cartas a una ausente”, escrito por Chiqui Vicioso reafirmó el interés por el teatro y por la capacidad de la escena para conmover y transformar. Poco después estuve cerca de ingresar a la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD), pero aunque tomé otro camino, la actuación permaneció como una inquietud constante. En 2005 estudié Cinematografía y Medios Audiovisuales en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), desarrollando una mirada donde la imagen y la narrativa comenzaron a encontrarse.

¿Cuándo comenzó a construir su trayectoria como fotógrafo?
En 2008 inicié mi trabajo como fotógrafo y comencé a construir una trayectoria que abarca fotografía socio documental, retratos, moda, artes escénicas, campañas publicitarias y producciones cinematográficas. Mi lente ha recorrido los bateyes de la República Dominicana, semanas de la moda, comunidades diversas, celebraciones espirituales, manifestaciones sociales y proyectos culturales dentro y fuera del país. Para mí, estos lenguajes nunca han estado separados: La actuación no reemplaza a la fotografía. La completa. Durante años conté historias desde detrás de una cámara, hoy traslado esa misma sensibilidad al cuerpo, la voz y la presencia del intérprete. En 2013 inicié como fotógrafo de producciones cinematográficas, desde entonces he participado en más de 40 producciones nacionales e internacionales vinculadas a estudios como Amazon, BBC, HBO, Metro-Goldwyn-Mayer, NBCUniversal, Netflix, Sony y Lionsgate.

¿Qué motivó el deseo de profundizar en la formación actoral?
Mis primeras experiencias actorales incluyen participaciones en películas como Dólares de Arena, Girasol y María Montez donde interpreté al ayudante de un chamán espiritual. Estas experiencias reafirmaron mi deseo de profundizar en la formación actoral. Entre 2014 y 2016 integré el taller permanente de actuación impartido por la maestra, actriz y directora María Castillo, una de las actrices dominicanas que más admiro desde antes de conocerla. Durante esos años profundicé en análisis de texto, construcción de personaje, trabajo de escena, dirección de actores, método Stanislavski, monólogo clásico y comedia dell’arte. En ese período complementé mi formación con talleres de interpretación ante la cámara con Karina Moscol y Lourdes Martínez Downing, así como procesos teatrales con Lorena Oliva, Miguel Ángel Martínez, Rafael Morla, Fausto Rojas e Iván Mejía. Al finalizar esa etapa, en 2016 sentí que estaba preparado para dar un paso más decidido hacia la actuación.

Es cofundador de IURA (Individuos Unidos por el Respeto y la Armonía) ¿En qué consiste la organización?
Esta organización dedicada a la educación ciudadana y al acompañamiento de comunidades vulnerabilizadas por orientación sexual e identidad de género. En 2015 escribí, produje y dirigí Trans’It, documental galardonado que retrata la vida de tres personas trans en una República Dominicana conservadora. El proyecto fue exhibido en festivales internacionales y utilizado como material educativo en universidades como Harvard, Yale, Brown University, Rutgers y Pomona College. Entre 2011 y 2017 desarrollé además colaboraciones con espacios universitarios y culturales vinculados a diversidad, educación y activismo visual, principalmente desde la New York University. También 2017 surgió oficialmente Draguéalo, que con el tiempo se convirtió en una de las principales plataformas de visibilidad para la cultura Ballroom y las comunidades LGBTQ+ en República Dominicana. Lo que comenzó como una iniciativa cultural evolucionó hacia un espacio de encuentro, formación, celebración y resistencia, utilizando el arte y el performance como herramientas de expresión y transformación social. En 2020, durante la pandemia, una pausa inesperada me llevó a reflexionar sobre una pregunta fundamental: después de tantos años dedicados a contar historias de otras personas, ¿qué espacio estaba ocupando mi propio deseo artístico? La respuesta fue volver a mirar hacia la actuación. En 2025 retomé mi entrenamiento actoral a través de Tallereando, programa producido por Otro Teatro, gestionado por Karina Valdez y facilitado por Isabel Spencer.

¿Cómo surge Candela Rodríguez?
En 2026 continué con Monólogos Clásicos, donde trabajé el personaje de Segismundo, y posteriormente con Interpreta tu Escena, desarrollando los personajes de El Cliente y Rosario. Paralelamente ingresé a Volviendo a las Tablas, de El Oficio Escénico dirigido por Indiana Brito, además de iniciar formación en improvisación con Iván Aybar y Luinis Olaverría. A partir de esta nueva etapa artística, presenté públicamente el nombre Candela Rodríguez, el cual nació primero dentro del Ballroom, donde durante años fui conocido como Candela Candela. Con el tiempo dejó de ser solo un nombre dentro de esa escena para convertirse en una identidad artística más amplia: una energía creativa que reúne mi trabajo como actor, artista visual y activista. El apellido Rodríguez adquiere también un nuevo significado en de esta etapa. Luego de un proceso personal de reconciliación con mi historia familiar, decidí conservarlo como parte esencial de mi identidad artística. Hoy, Candela Rodríguez reúne bajo un mismo nombre el teatro, la fotografía, el cine, el arte visual y el activismo. Durante muchos años pensé que la actuación era un sueño que había ido postergando. Hoy entiendo que nunca dejó de acompañarme.

Desarrollo
Durante años conté historias desde detrás de una cámara, hoy trasladó esa misma sensibilidad al cuerpo, la voz y la presencia del intérprete”.

Profesión
Durante muchos años pensé que la actuación era un sueño que había ido postergando. Hoy entiendo que nunca dejó de acompañarme”.

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