María Elena nació en 1983 en Santo Domingo, creció en esta ciudad y cursó sus estudios secundarios en el Colegio Americano, posteriormente ingresó a la Universidad Iberoamericana donde se graduó en la carrera de Mercadeo y se fue a España donde hizo una maestría en esa misma especialidad. Regresó al país después de cuatro años y trabajó en diferentes empresas, hasta que llegó a la escuela de diseño de Altos de Chavón, donde estuvo durante once años, primero como directora de mercadeo y después, tras ascender a directora académica, se encargó de gestionar una institución enfocada en las artes. María Elena es la autora de las fotografías que ilustran el libro editado por el Banco Popular, titulado “Marileidy Paulino, camino al sueño olímpico”.
¿Cómo se da ese salto del mercadeo y los números a lo artístico, como la fotografía por ejemplo?
Desde pequeña me gustó la fotografía, recuerdo que mi padre tenía una cámara analógica que me prestaba cuando yo era niña, siempre me gustó eso de encerrar imágenes en un recuadro, ya después y durante la pandemia cuando yo trabajaba en Chavón, la fotografía era como una forma de superar el encierro, así que lo que solía hacer era irme a la Zona Colonial y tomar muchas fotos y así, una cosa llevó a la otra, después me empezó a gustar la fotografía documental, en esos tiempos se disputaron las olimpiadas de Tokio, y cuando regresaron de Tokio las atletas Anabel Medina y Marileidy Paulino las fui a conocer mientras hacían sus entrenamientos en el Centro Olímpico, un 24 de diciembre. Así me surgió la idea de estar con ellas en las olimpiadas de París y retratar a Marileidy porque yo tenía la ilusión de que ella pudiera ganar la medalla de oro en esa competencia.
¿Qué significaron para ti esos once años que pasaste en Chavón?
Fue una etapa muy importante para mí, porque pude conocer cómo trabaja una institución que desde ser fundada en el año 83 se impuso como misión formar a jóvenes, incluso a chicos de escasos recursos a través de su fundación, aparte de educarlos y darles las herramientas para que aprendan a crear, y después de ese aprendizaje incluso se pueden convertir en profesionales. Ahí pude conocer a artistas que influyeron en mí, incluso fue un aprendizaje que viví, porque en realidad el mercadeo tiene una parte que se dedica a analizar determinadas variables que tienen que ver con el arte, es una profesión que combina los números con la creatividad.
Tu padre, Gustavo Moré, es un reconocido arquitecto, ¿crees que esa vena artística que descubriste en ti tiene algo que ver con la formación que él te dio?
Yo creo que sí, por supuesto, porque él es arquitecto y mi madre es educadora, ellos me enseñaron muchas cosas, mi padre tiene muchos libros de arte, de fotógrafos reconocidos que fui leyendo desde pequeña, y mi madre que es una educadora también influyó, de ellos aprendí a valorar la importancia del diseño y el poder de la educación en las artes en la formación del ser humano.
¿Tú crees que en este país hace falta más educación artística en las escuelas, por ejemplo?
Sí, por supuesto, porque el arte tiene una doble función, puede ser un oficio que te permite sobrevivir, pero también es el medio por el que el ser humano se expresa, entonces, cada vez más y gracias a algunos organismos como como el Banco Interamericano de Desarrollo, vamos descubriendo el impacto del arte en la economía, porque estamos rodeados de arte, por eso en la medida que vayamos mejorando eso vamos a tener incluso una mejor sociedad.
¿Qué opinión tienes sobre la economía naranja?
Me parece que es algo a lo que hay que prestarle atención, incluso Chavón tenía una parte que se ocupaba de eso, incluso apoyó muchos estudios sobre la economía naranja desde que se comenzó a hablar del tema, ahora ya llevo más de un año fuera de la escuela y no sé cómo estarán los números, pero sí creo que es una cosa importante que hay que prestarle atención.
¿Qué es lo que más te interesa captar en tus fotografías?
Me encanta la idea de captar lo efímero para eternizarlo en una imagen, pero también eso tiene que tener una armonía visual, es como convertir lo efímero en algo imperecedero, que va a durar por toda la eternidad.
¿Usas inteligencia artificial para editar tus fotos?
No, nunca, cero inteligencia artificial, porque la fotografía documental tiene que ser lo más auténtica posible, porque lo que tiene que reflejar es la realidad tal como es, uno edita ciertas partes, muy pequeñas, como quitar una manchita o resaltar un color, por ejemplo, en lightroom, pero esa intrusión en la imagen es mínima.
¿Alguna vez practicaste la fotografía analógica?
Sí, por supuesto, me encanta ese proceso, es decir lo hice de jovencita cuando mi papá me prestaba su cámara, yo viví esa etapa de tomar muchas imágenes y llevar el rollo a una casa de revelado y descubrir después de eso cómo quedó la imagen que uno captó.
¿Nunca tuviste que subirte a un cerro o meterte en un monte para tomar fotos?
No, eso nunca porque mi actividad es más bien urbana, yo fotografío instantáneas, manifestaciones y el hecho de acompañar a Marileidy durante sus entrenamientos en París, tomar imágenes en tiempo real sin que ella tuviera que posar, seguirla en las olimpiadas, luego en el regreso, eso fue de alguna manera mi montaña…
¿Cómo fue el proceso del libro sobre Marileidy?
Primero, fueron miles de imágenes las que tomé, después vino el mayor reto que fue la selección, porque lo que sucede es que uno se “enamora” de todas las fotos y es difícil decidirse por una o varias. Eladio Fernández, que es un gran fotógrafo y ha hecho muchos libros, me aconsejó que tuviera un curador, entonces busqué el apoyo de dos personas que egresaron de Chavón, Chinel Lantigua y Eduardo Javier, y ellos estuvieron conmigo durante varias semanas en ese proceso, porque no se trata solo de elegir, sino que las imágenes tienen que tener una secuencia, tienen que contar una historia, así que después de revisar las más de treinta mil fotos, la selección quedó como se puede ver en el libro.
Fotos
Desde pequeña me gustó la fotografía (…) siempre me gustó eso de encerrar imágenes en un recuadro”
Arte
…el arte tiene una doble función, puede ser un oficio para sobrevivir pero también es el medio por el que el ser humano se expresa…”
