Valentín Amaro
Especial para elCaribe
Esta semana en “Espejo de tinta”, nuestra invitada es Sandra Margarita Fernández Martínez, destacada escritora oriunda de Sabaneta, Santiago Rodríguez, República Dominicana, que ha logrado articular con éxito una doble vocación: el ejercicio del derecho y la creación literaria. Actualmente se desempeña como Magistrada del Tribunal de Tierras en Santiago Rodríguez, donde ha construido una sólida trayectoria en el ámbito del derecho inmobiliario. En el campo literario, es reconocida como “La Dama de la Poesía” o “Maestrilla”. Su producción bibliográfica abarca poesía, narrativa y ensayo, con obras como Destilando Letras, Amalgama Poética, la novela Amor en tierra ajena y diversos textos técnicos sobre el proceso de saneamiento. Su escritura, marcada por la introspección y la emotividad, adquirió una profundidad particular tras la muerte de su hermano, Elvis Fernández, experiencia que se convirtió en un motor creativo decisivo. Ha sido merecedora de importantes reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el premio “Estrella del Sur” en Uruguay y el premio “El Colino” en 2025. Su compromiso social y cultural se expresa también en la iniciativa “Ecos de personajes Poéticos”, un espacio de entrevistas dedicado a la promoción del arte y la lectura, mientras continúa trabajando en nuevos proyectos narrativos.
HAIKU 1
Frío en la piedra,
un gorrión espera
migaja de sol.
HAIKU 2
Alba invernal,
la senda se ilumina
sin dejar huella.
SONETO AL DIOS DE LA MONTAÑA
Señor, en esta altura donde el viento
susurra tu presencia entre la flora,
mi alma ante ti se arrodilla y te implora,
bendice nuestro canto y sentimiento.
Eres la luz, la voz y el fundamento,
la fuente de la gracia que decora
la vida, que, sin Ti, se descolora,
pues todo ante Ti, respira y halla aliento.
Aquí, Señor, tu templo es la espesura,
el río tu palabra, clara y viva,
y el sol, tu amor que todo lo procura.
Permite que la voz que aquí se aviva
en versos, te celebre con ternura,
es la fe, que mi espíritu cultiva.
DÉCIMAS REALES
Cruza mi voz la bruma que te nombra,
Un leve resplandor besa el paisaje,
Alza su luz y acuna mi lenguaje,
Nace el temblor del alba entre la sombra.
Dicta tu paso un pulso que me asombra,
Obra en mi pecho un eco sostenido,
Traza la noche un rayo florecido,
Eleva el aire un canto que te advierte;
Antes de huir te guardo como suerte,
Llama que arde y jamás llega el olvido.
En mi memoria vibras, fiel presencia,
Junto a mi paso un sueño que renace,
Extiende al alma un soplo que me place,
Sella mi ruta en íntima adherencia.
Dejo que el tiempo torne su cadencia,
En cada duelo emerge tu latido,
Abro el silencio y vuelve lo vivido,
Quiebro en tu nombre el miedo que me hiere;
Un halo el corazón dulce prefiere,
Íntimo faro en cauce bendecido.
SONETO A LAS MIRABAL
Ya nacieron en tiempos de tiranos,
tres mujeres con voz y rebeldía
desnudaron sus pasos la falsía
y de aquél se libraron, sus paisanos
Candorosos sus rostros, y en sus manos
libertad, desbordaron valentía;
y ninguna perdió su profecía
al abrir los senderos soberanos.
Las quisieron quebrar… y tras su vuelo
trascendieron su ser igual que fuego;
las quisieron doblar… se hicieron cielo.
En el mundo tan fértil sortilegio:
mariposas que cruzan nuestro anhelo,
es servirme en su fuente un privilegio.
RESPIRA
¡Cuánto ruido, cuánto ruido!
Por favor un poco de silencio,
respira, respira profundo…
antes de opinar, analiza,
no juzgues lo que no conoces,
mira, mira bien, y luego calla,
busca el sentido del silencio,
asómbrate y déjalo pasar.
Piensa, piensa lentamente,
no te quedes sin perdones,
olvida el dolor de tus ayeres,
y carga en tu alma todo el bien,
todo el bien posible…
y sigue adelante,
siente el sol sobre tus hombros,
enfrena la fiera que hay dentro de ti.
Ríe en medio de la espesura,
sin fronteras ni límites,
entre el follaje y las flores,
siente la luz, el sentido y la emoción,
piérdete entre la locura y la cordura,
la grandeza de la vida,
se encuentra entre las cosas pequeñas,
aprende en esta vida a hilar y deshilar.
Aprende que la vida es un viaje,
un espejo, que se rompe,
al no mirarnos hacia adentro,
y ver lo que hemos germinado.
Es un viaje de autodescubrimiento,
no te pierdas en el camino,
descubre que el mundo es pequeño,
y que el amor, el amor es inmenso.
ES LA VIDA
Es la vida a veces,
más injusta y dolorosa
que la misma muerte,
bien lo sabe el sufrimiento.
Es la vida a veces,
solo un recipiente
donde solemos verter
los sentimientos.
Un deseo continúo
de existencia,
un sueño en el corazón
una ilusión en el alma.
¡Oh! ¿Dónde están esos
días felices de la niñez?
Cuando la muerte, sólo
era una palabra.
Es la vida a veces
tan injusta, ver morir
una flor de sed, y justo
cuando expira, cae lluvia.
Es la vida a veces
tan injusta, y dolorosa
o más que la misma muerte,
¡Es la vida!…
NACIMIENTO
La brisa se vestía de ternura,
los campos despertaban somnolientos,
un coro de arroyuelos transparentes
soltaba su murmullo en los senderos.
El aire se impregnaba de azucenas,
y un pulso verde abría los silencios,
las ramas esqueléticas de enero
ya daban brotes tímidos, pequeños.
El sol, en su ascensión de madrugada,
templaba los cristales del invierno,
y el ave que partió hacia lo lejano
volvía con canciones en el pecho.
Entonces comprendí que la alborada,
con tanto resplandor recién deshecho,
no era sino la vida renacida:
la primavera que venía naciendo.
La nieve se rendía en los tejados,
dejando claros ríos en la tierra;
el viento ya no hería con cuchillos,
traía voces dulces de la hierba.
Se abrieron las ventanas del paisaje,
un rayo desató sus manos tiernas,
y en coro las campanas invisibles
alzaban resonancias en la sierra.
Los nidos recobraron sus latidos,
las flores se miraban en las huertas,
y un soplo recorrió las viejas ramas
pintándolas de júbilo y de perlas.
Entonces lo entendí: nacía el tiempo
que viste de colores a la pena,
el tiempo en que la vida se despierta:
simplemente nació la primavera.l
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.
