Desde mayo de 2019, Jamlec reside en Toronto. Tomó la decisión de mudarse porque sentía la necesidad de expandir sus horizontes creativos y profesionales, y entendía que Canadá le ofrecía acceso a una industria cinematográfica más estructurada, mayores oportunidades de formación y un entorno multicultural que influye mucho en las historias que quiere contar. Sin embargo, su estadía allá nunca ha sido un proceso de desconexión con su país, sino al contrario, pues vivir fuera ha fortalecido su identidad dominicana y “me ha permitido mirar nuestras historias desde otra perspectiva, con más conciencia y responsabilidad”. Ser dominicano y vivir en el extranjero ha marcado profundamente su mirada. “La migración, el sentido de pertenencia, la presión social por tener éxito y las dinámicas familiares son temas que me atraviesan”, expresó el actor dominicano durante su entrevista con elCaribe.
¿Guionista y director, cómo te adentras en este mundo y cuáles fueron tus primeros pasos?
Mi entrada al cine fue muy orgánica. Siempre me interesó contar historias, pero no fue hasta que entendí el poder del audiovisual que decidí tomarlo en serio. Mis primeros pasos fueron escribir, producir pequeños proyectos independientes y colaborar en rodajes para aprender desde adentro. Entendí rápidamente que no basta con tener talento; hay que formarse, observar y equivocarse. Empecé escribiendo historias muy personales, exploré conflictos internos, relaciones familiares y crisis de identidad, temas que hoy siguen marcando mi trabajo.
¿Cómo han influido tu identidad y experiencia personal en los temas que eliges explorar?
Ser dominicano y vivir en el extranjero ha marcado profundamente mi mirada. La migración, el sentido de pertenencia, la presión social por “tener éxito” y las dinámicas familiares son temas que me atraviesan. No me interesa contar historias vacías; me interesa hablar de lo que duele, de lo que incomoda y de lo que muchas veces no se dice. Mi identidad no es solo un punto de partida, es el corazón de mis proyectos.
¿Podrías detallar el proceso de selección de las historias que produces y el enfoque que utilizas?
Selecciono historias que me generen una pregunta más que una respuesta. Si un concepto no me confronta emocionalmente, no lo desarrollo. Mi enfoque parte siempre del personaje: ¿qué desea? ¿Qué le impide avanzar? ¿Qué contradicciones lo habitan? A partir de ahí construyo el conflicto. También pienso en el impacto cultural y social que las historias puedan causar.
¿Cuál es el objetivo principal para lograr con tu trabajo?
Mi objetivo es generar conversación y empatía. Quiero que el público se vea reflejado, pero también cuestionado. No quiero romantizar el sacrificio migrante ni simplificar las dinámicas familiares; quiero mostrar sus matices y contradicciones.
¿Qué desafíos has encontrado y cómo los has superado?
Uno de los mayores desafíos ha sido abrirme espacio en una industria competitiva siendo inmigrante. También está el reto financiero y logístico que implica producir cine independiente. Lo he superado construyendo comunidad, colaborando estratégicamente y manteniéndome fiel a mi voz. La disciplina y la claridad de propósito han sido claves.
¿Cómo surgió la idea de crear y dirigir el cortometraje Home, Sick Home y qué buscas con esta producción?
La idea de crear y dirigir Home, Sick Home surgió a partir de observar, escuchar y experimentar las historias de muchos jóvenes que emigran con grandes sueños, pero que no siempre están preparados para el peso emocional que implica dejar su país. Me interesaba contar una historia que mostrara ese contraste entre la ilusión de empezar una nueva vida en el extranjero y la soledad silenciosa que muchas veces acompaña ese proceso.
¿Cómo has utilizado tu trabajo para promover el respeto por los derechos humanos?
Mi manera de hacerlo es contando historias que humanicen experiencias marginadas. Cuando narramos con honestidad las vivencias de personas migrantes, jóvenes en crisis o familias separadas, estamos promoviendo empatía. Y la empatía es la base del respeto a los derechos humanos.
¿Cuáles son los principales retos que enfrentas como director y productor?
El equilibrio entre lo creativo y lo financiero es uno de los mayores retos. Como productor debo pensar en presupuestos y viabilidad; como director debo proteger la visión artística. Además, en proyectos que cruzan fronteras culturales, el reto es mantener autenticidad sin caer en estereotipos.
¿Cómo ves el futuro de quienes se interesan por la dirección y el guion? ¿Algún consejo?
Veo un futuro prometedor, especialmente en la República Dominicana, donde el cine está creciendo y diversificándose. Mi consejo es que no esperen permiso para crear. Escriban, filmen con lo que tengan, construyan conexiones. Pero sobre todo, encuentren su voz. La técnica se aprende, pero la honestidad narrativa se cultiva.
¿Cómo fue tu experiencia al obtener el premio internacional por Home, Sick Home?
Obtener el premio internacional por Home, Sick Home fue una experiencia profundamente significativa, tanto a nivel profesional como personal. Cuando uno crea una historia tan íntima, inspirada en vivencias reales y emociones muy cercanas siempre existe cierta vulnerabilidad al compartirla con el mundo. Recibir ese reconocimiento confirmó que la historia trascendió fronteras y logró conectar con audiencias más allá de nuestra comunidad.
¿Hay algún proyecto en el que estés trabajando actualmente?
Sí, en la actualidad estoy desarrollando un nuevo proyecto con intención de filmarlo en República Dominicana titulado The Things We Come Back To. Es una historia que profundiza en los lazos familiares, la memoria y esas experiencias que, sin importar cuánto tiempo pase siempre nos llaman de regreso
Opinión
El equilibrio entre lo creativo y lo financiero es uno de los mayores retos. Como productor debo pensar en presupuestos y viabilidad; como director debo proteger la visión artística”.
Consejo
Escriban, filmen con lo que tengan, construyan conexiones, pero sobre todo encuentren su voz. La técnica se aprende, pero la honestidad narrativa se cultiva”.
