Gobierno de Juan Bosch: hechos y acontecimientos relevantes

Tras cumplir el Consejo de Estado su misión de organizar las elecciones democráticas del 20 de diciembre de 1962, en las que resultó electo el profesor Juan Bosch, la República Dominicana iniciaba una nueva etapa de cambios

El 27 de febrero de 1963, en las escalinatas del Palacio del Congreso, frente a la Asamblea Nacional, Juan Bosch juramentó como presidente constitucional, lo que marca el inicio de un gobierno efímero de siete meses, pero cargado de hechos históricos que aún hoy resuenan en la memoria colectiva.
Funeral del padre de Juan Bosch

Apenas un mes y catorce días en el poder, Bosch enfrentó uno de los episodios más dolorosos de su vida: la muerte de su padre, José Bosch Subirats, apenas mes y medio después de haber perdido también a su madre, doña Ángela Gaviño de Bosch. El sepelio, celebrado el 21 de abril de 1963 en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez, congregó a centenares de personas que quisieron acompañar al presidente en su duelo.

Juan Bosch estuvo acompañado de su sobrina, la doctora Milagros Ortiz Bosch, sus hermanos José Bosch y Ana Bosch de Orsini, y otros familiares cercanos. En breves palabras, expresó su agradecimiento a quienes lo apoyaron en ese momento difícil. Entre los asistentes también estuvieron el vicepresidente Armando González Tamayo, el gabinete completo, legisladores, miembros del cuerpo diplomático y consular, así como los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y los generales de brigada Antonio Imbert Barreras y Luis Amiama Tió.

El presidente había dispuesto desde temprano que los actos relacionados con el fallecimiento se mantuvieran dentro del ámbito familiar, evitando cualquier pompa o ceremonia pública.

La Iglesia y la nueva Constitución

El gobierno de Bosch también enfrentó tensiones con el Episcopado. Monseñor Tomás F. Reilly, prelado de San Juan de la Maguana, transmitió al presidente y al partido que lideraba su “grave preocupación” por las acciones de la Asamblea Constituyente, especialmente en lo referente a leyes matrimoniales que podrían contradecir el tratado internacional con la Santa Sede.

En una carta dirigida a Bosch, Monseñor Reilly destacó que el Concordato había protegido plenamente la libertad de quienes no profesaban la fe católica y recordó que, durante el exilio del presidente, “la religión estaba en el suelo y la ignorancia religiosa era casi generalizada”. El obispo subrayó que la Iglesia había logrado disminuir diversos males sociales que, según su juicio, habían contribuido al atraso del país.

Asimismo, advirtió sobre los posibles efectos negativos de cambios constitucionales que afectaran la relación entre Estado e Iglesia: “Si la legislación adversa obstaculiza nuestras campañas contra la poligamia y el concubinato, y menosprecia la santidad del matrimonio; si nuevas leyes fomentan la ignorancia religiosa, las reformas económicas de su gobierno se verían anuladas por estos graves males”.

Las cartas fueron entregadas por el padre Miguel Graham, secretario adjunto de la parroquia de San Juan de la Maguana, quien aseguró que los puntos de vista expresados representaban también la posición del Arzobispo de Santo Domingo y de los demás obispos del país.

La reforma agraria y otros proyectos

Entre las grandes iniciativas de Bosch se encontraban la promulgación de la nueva Constitución y el Plan de Reforma Agraria, propuestas que buscaban modernizar el país, pero que generaron fuertes críticas de diversos sectores sociales y de la Iglesia.

En una reunión celebrada en el Palacio Nacional el 25 de abril de 1963, Juan Bosch afirmó que la reforma agraria representaba una auténtica revolución para el país y constituía un compromiso histórico tanto de su gobierno como de la generación dominicana de ese momento. A la actividad asistieron funcionarios de diversas dependencias de la Administración Pública, legisladores, el director del Cuerpo de Paz y asesores del Instituto Agrario Dominicano.

Participaron también los secretarios de Estado Buenaventura Sánchez, de Educación; Silvestre A. Guzmán Fernández, de Agricultura; Samuel Mendoza Moya, de Salud y Previsión Social; Luis A. del Rosario Ceballos, de Obras Públicas; así como el senador Antonio Tanguí y José Rafael Molina Ureña, presidente de la Asamblea Revisora de la Constitución. La reunión sirvió para dar inicio formal al plan de acción del Instituto Agrario.

Otros puntos destacados

La Asociación Dominicana de Hacendados y Agricultores solicitó, la mañana del 13 de abril de 1963, a la Asamblea Revisora de la Constitución sustituir un artículo que permitía al Congreso derogar leyes o contratos previos que se consideraran perjudiciales para los intereses del país, argumentando que esta disposición sería dañina para la reputación crediticia de la nación y generaría inestabilidad en los contratos emitidos por el Estado

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