Julio de 1971: Balaguer, Wessin y una conspiración abortada en vivo por TV

El mandatario denunció un intento de golpe de Estado ante la cúpula militar y la nación entera, en una histórica alocución

A poco más de un año después de ser reelecto en los comicios de mayo de 1970, el presidente Joaquín Balaguer sorprendió al país con una alocución nocturna transmitida en cadena nacional. Desde un salón del Palacio Nacional, acompañado por altos mandos militares, el mandatario acusó públicamente al general retirado Elías Wessin y Wessin de encabezar una conspiración para derrocar a su gobierno.

Aquel 30 de junio de 1971, la nación fue testigo de una escena inédita, el presidente hablaba desde el Palacio Nacional, y a su lado, en silencio, estaba sentado el propio Wessin y Wessin, señalado como cabecilla del presunto intento golpista. Al día siguiente, la portada de El Caribe reflejaba el impacto del suceso, dominada por la acusación presidencial y el rostro serio del exmilitar.

De líder militar a figura cuestionada por el gobierno

Elías Wessin y Wessin era una figura de peso en la historia política reciente. Su nombre quedó marcado desde la Revolución de Abril de 1965, cuando dirigió las fuerzas contrarias al retorno constitucional de Juan Bosch. Identificado con el orden y el autoritarismo, su carrera militar fue rehabilitada durante el gobierno de Balaguer, que incluso le permitió regresar al país tras años de exilio.

Sin embargo, según la acusación hecha pública por Balaguer, el exgeneral no había abandonado sus ambiciones. El mandatario sostuvo que, desde la derrota electoral del Partido Quisqueyano Demócrata (PQD) en 1970, el antiguo jefe del centro de Enseñanzas de las Fuerzas Armadas CEFA había estado promoviendo acciones desestabilizadoras.

“El gobierno ha ido reuniendo una serie de evidencias concretas sobre las actividades sediciosas del señor Wessin y Wessin”, expresó Balaguer durante su alocución, en la que detalló que el militar retirado habría intentado reagrupar antiguos subordinados para provocar una insurrección armada.

Lo acusó de propagar promesas engañosas entre los uniformados y de diseminar propaganda subversiva en los cuarteles, con la intención de construir un aparato conspirativo que, aunque frágil, podría derivar en un estallido militar sorpresivo.

Un discurso que fue prueba

Balaguer reveló que, entre las evidencias reunidas por las autoridades, se encontraba una cinta con un mensaje grabado por Wessin. En dicha grabación, el exgeneral supuestamente anunciaba el derrocamiento del gobierno constitucional. El mandatario ordenó que la cinta fuera reproducida inmediatamente ante las cámaras, reforzando así su acusación.

A pesar de lo extraordinario del momento, la prensa no tuvo acceso al salón desde donde se transmitió el mensaje. Solo las cámaras oficiales y altos oficiales de las Fuerzas Armadas presenciaron la escena completa.

La reacción de Bosch

El expresidente Juan Bosch no tardó en responder. En declaraciones ofrecidas a El Caribe, criticó duramente la forma en que Balaguer manejó el asunto, calificando el espectáculo televisivo como una demostración de que en el país no existía separación de poderes.

“Lo que ocurrió demuestra que aquí no hay Poder Judicial ni Legislativo. Solo hay un presidente que ordena y manda, porque él es ‘la batuta y la Constitución’”, dijo Bosch, parafraseando una expresión popular de la época.

El expresidente Juan Bosch acusó al mandatario de usurpar funciones que corresponden al Congreso y a la justicia, y señaló que al encomendar a los jefes militares la decisión sobre el destino de Wessin, se había eliminado toda posibilidad de debido proceso.

Respaldo popular y puesta en escena

Varios días después de la alocución, miles de personas se concentraron frente al Congreso Nacional para expresar su respaldo a Balaguer. La manifestación fue organizada por un comité pro defensa de la democracia, que reunió a figuras destacadas del oficialismo.

Durante el acto, tomaron la palabra cuatro oradores: el presidente del Senado, Adriano Uribe Silva; el dirigente reformista José Osvaldo Leger, presidente del comité organizador; Marino Vinicio Castillo y Zoila de Medina. Todos coincidieron en condenar la presunta intentona golpista y en elogiar la firmeza del presidente para enfrentarla.

Desde una tribuna instalada en la segunda planta del Congreso observaban la actividad altos funcionarios del gobierno, entre ellos el vicepresidente de la República, Carlos Rafael Goico Morales, y otros miembros del gabinete, lo que evidenciaba el apoyo institucional al jefe del Estado.

Un crimen con sabor a intriga

En medio de la tensión política, el miércoles 7 de julio ocurrió un hecho que agregó más drama al episodio, fue asesinado a tiros Roberto Antonio Figueroa, conocido como “Chapo” o José Amado Ortiz, un dirigente del Movimiento Popular Dominicano (MPD).

Según la nota publicada por El Caribe, Figueroa fue abatido frente a una vivienda en la calle Arzobispo Nouel, a las 8:30 de la mañana. Horas más tarde, la Policía Nacional informó que en su ropa se encontró una carta supuestamente relacionada con la frustrada conspiración.

El fragmento reproducido por el diario decía: “La última reunión de ‘Turquito’ es el día 3 (último), tiene buenas armas”. Las autoridades aseguraron que la misiva mencionaba detalles logísticos del presunto golpe, aunque nunca se confirmó de manera independiente su autenticidad ni la implicación directa de Figueroa en el plan.

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