Como cada jueves, en nuestra sección «Sexualidad Activa del Caribe», exploramos cómo el acto sexual, una práctica tan universal como antigua refleja las diferencias culturales, sociales y simbólicas de cada región del planeta.
Un estudio del programa Crossing Continents de la BBC documenta cómo las costumbres íntimas revelan valores que van desde la espiritualidad hasta la economía doméstica. Desde rituales con manzanas perfumadas en Austria hasta el creciente celibato en Japón, la sexualidad continúa siendo un espejo de la diversidad humana.
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Ocho curiosidades sobre cómo se vive el sexo en el mundo:
1. El canto genital de Hawái

En la antigua Hawái, cada persona poseía un mele ma’i, o canto genital, un poema que describía las virtudes de los órganos sexuales. Según el Dr. Milton Diamond, experto en comportamiento sexual hawaiano, incluso la reina Liliʻuokalani entonaba versos alusivos a sus genitales “retozando, subiendo y bajando”. Estas composiciones eran símbolos de fertilidad y orgullo corporal.
2. Japón y el auge del celibato

El país enfrenta una caída sostenida en su tasa de natalidad. El Dr. Kunio Kitamura, director de la Asociación de Planificación Familiar de Japón, atribuye el fenómeno a la disminución de la actividad sexual. Un tercio de los hombres casados afirma estar demasiado cansado para tener relaciones, y el 45 % de los jóvenes entre 18 y 34 años declara no haber tenido nunca sexo. El celibato, voluntario o no, se ha convertido en un rasgo social relevante.
3. Un día marcado para concebir

En la región rusa de Ulyanovsk, el 12 de septiembre fue declarado festivo para incentivar la natalidad. Las parejas que conciben un hijo en esa fecha pueden recibir premios como electrodomésticos o cámaras de video. La iniciativa busca revertir el descenso poblacional mediante incentivos familiares directos.
4. El pez de la conquista en Brasil

Entre los Mehinaku, un pueblo indígena del centro de Brasil, los hombres deben ofrecer a la mujer que desean un pez como obsequio. Quien logre capturar el ejemplar más grande obtiene su favor. Esta práctica, transmitida por generaciones, simboliza habilidad y capacidad para proveer.
5. Las manzanas del deseo en Austria

En aldeas rurales austriacas, era costumbre que las mujeres colocaran rodajas de manzana bajo sus axilas durante los bailes. Luego ofrecían el fruto impregnado de su aroma al hombre que elegían. Si él correspondía, daba un mordisco. El gesto, cargado de simbolismo, sellaba una forma de cortejo aromático y directo.
6. Caer rendido al suelo en Colombia

En una comunidad indígena de La Guajira, un ritual establece que si durante una danza una mujer hace tropezar a un hombre, ambos deben mantener relaciones sexuales. El acto, según líderes locales, representa una unión auspiciada por el azar y la energía del movimiento.
7. Dinamarca y las “vacaciones activas”

Un estudio de la agencia Spies Travel reveló que los daneses tienen un 46 % más de actividad sexual durante las vacaciones. Además, el 10 % de los nacimientos ocurre durante este período. En 2014, la empresa ofreció incentivos —viajes y suministros para bebés— a quienes demostraran haber concebido mientras estaban de descanso.
8. Grecia, la nación más sexualmente activa

Según una encuesta global de Durex realizada en 26 países, los griegos encabezan la lista mundial de frecuencia sexual, con un promedio de 164 encuentros al año. Los investigadores sugieren que la actitud cultural abierta hacia el cuerpo y el placer, heredada de la antigüedad clásica, influye en esta tendencia.
Contexto global

Los estudios comparativos sobre sexualidad muestran que las prácticas íntimas reflejan estructuras sociales, religiosas y económicas. En sociedades industrializadas, el estrés y la tecnología reducen la frecuencia sexual. En comunidades tradicionales, el sexo sigue vinculado al rito, la fertilidad y el poder colectivo.
La investigación de la BBC subraya que la sexualidad humana continúa siendo una ventana privilegiada para entender las diferencias culturales. En un mundo globalizado, donde el acceso a la información tiende a homogeneizar comportamientos, estas costumbres locales recuerdan que el deseo, aunque universal, se expresa con una diversidad tan amplia como las culturas que lo celebran.
