“Es un mensaje a la población de racionalizar el agua, de cuidar el agua, porque estamos en momentos muy difíciles”, expresó Wellington Arnaud, director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), al advertir sobre la presión que la falta de lluvias ejerce sobre las fuentes de abastecimiento.
Pero ¿qué significa realmente “racionalizar” el agua dentro de una casa? La respuesta se entiende mejor cuando los hábitos cotidianos se convierten en litros.
1. Una ducha de 10 minutos puede acercarse a los 95 litros
La ducha es una de las actividades que más agua consume dentro del hogar. Como referencia, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que una ducha convencional puede utilizar unos 2.5 galones por minuto, equivalentes a aproximadamente 9.5 litros.
Eso significa que:
5 minutos: unos 47 litros.
10 minutos: cerca de 95 litros.
15 minutos: alrededor de 142 litros.
Una persona que reduzca una ducha de 15 a 10 minutos podría ahorrar aproximadamente 47 litros cada vez.
Si lo hace todos los días, la diferencia supera los 17,000 litros al año. Por supuesto, el consumo real depende del tipo de ducha y de la presión del agua, pero el cálculo permite dimensionar cuánto puede cambiar el gasto con solo reducir unos minutos.
2. Cepillarse con el grifo abierto puede desperdiciar unos 30 litros al día
Cerrar la llave mientras se cepillan los dientes parece una recomendación básica, pero su efecto acumulado es considerable. La EPA estima que hacerlo puede ahorrar hasta 8 galones diarios, aproximadamente 30 litros, cuando se considera el cepillado cotidiano de una persona. En un año, serían más de 11,000 litros.
En una familia de cuatro personas, si todas mantienen innecesariamente abierto el grifo durante el cepillado, el volumen potencial involucrado puede multiplicarse. La acción más sencilla es abrirlo únicamente para mojar el cepillo y enjuagarse.
3. Un grifo que gotea puede perder más de 11,000 litros al año
El sonido de una gota cayendo cada pocos segundos puede parecer insignificante. No lo es.
Según la EPA, un grifo que pierde aproximadamente una gota por segundo puede desperdiciar más de 3,000 galones al año, equivalentes a unos 11,350 litros. Eso representa alrededor de 31 litros diarios que pueden irse por el desagüe sin que nadie utilice realmente esa agua.
Y el problema no se limita a los grifos. Las fugas domésticas pueden producirse en inodoros, tuberías, válvulas, conexiones y sistemas exteriores. La EPA calcula que las fugas de un hogar promedio pueden representar aproximadamente 9,400 galones al año, alrededor de 35,600 litros.
4. Cinco minutos lavando con el grifo abierto: casi 38 litros
Lavar platos mientras el agua corre continuamente también suma. La EPA estima que dejar un grifo abierto durante cinco minutos mientras se lavan platos puede consumir alrededor de 10 galones, es decir, aproximadamente 38 litros.
Si esto ocurre dos veces al día, serían unos 76 litros diarios. Durante un mes de 30 días, el volumen se aproximaría a 2,270 litros. Una alternativa es enjabonarlos con el grifo cerrado y abrirlo solamente para enjuagar, o utilizar recipientes para reducir el flujo continuo.
5. El inodoro puede ser uno de los mayores consumidores ocultos
Los sanitarios representan una parte importante del consumo de agua dentro de las viviendas. La EPA estima que pueden concentrar cerca del 30 % del uso doméstico interior. La cantidad utilizada en cada descarga depende mucho del modelo.
Un inodoro antiguo puede consumir hasta 6 galones, equivalentes a unos 22.7 litros por descarga, mientras modelos eficientes certificados utilizan 1.28 galones o menos, alrededor de 4.8 litros. La diferencia puede superar los 17 litros por cada descarga. Pero existe otro problema aún menos visible: un inodoro con fuga puede perder agua durante horas sin producir el ruido evidente de un grifo abierto.
¿Cuánto puede desperdiciar una sola casa?
No existe una cifra única porque depende de cuántas personas vivan allí, el tipo de instalaciones y los hábitos. Sin embargo, algunos ejemplos permiten dimensionarlo.
Una vivienda que tenga:
- una fuga promedio equivalente a unos 35,600 litros anuales;
- una persona que deja el agua abierta al cepillarse, con unos 11,000 litros potenciales al año;
- y una ducha convencional utilizada varios minutos más de lo necesario,
puede acumular decenas de miles de litros de consumo evitable en un año. No significa que todas las viviendas desperdicien exactamente ese volumen, pero sí muestra que pequeñas pérdidas repetidas pueden convertirse en cantidades importantes.
