Santo Domingo,- Un día como hoy, 26 de febrero de 1815, Napoleón Bonaparte protagonizó uno de los episodios más audaces de la historia moderna al escapar de su exilio en la isla de Elba, en el Mediterráneo, desafiando a las potencias europeas que lo habían obligado a abdicar meses antes.
Tras su derrota en 1814, el emperador francés fue enviado a Elba, una pequeña isla frente a la costa de Italia, donde mantuvo el título de soberano bajo estricta vigilancia. Sin embargo, aprovechando la inestabilidad política en Francia y el descontento con la monarquía restaurada de Luis XVIII, Napoleón logró abandonar la isla junto a un reducido grupo de fieles soldados.
El 1 de marzo de 1815 desembarcó en el sur de Francia e inició una marcha triunfal hacia París. En un giro sorprendente, las tropas enviadas para arrestarlo terminaron uniéndose a su causa. Así comenzó el período conocido como los “Cien Días”, en el que retomó el poder y volvió a gobernar Francia.
Su retorno, no obstante, fue breve. El 18 de junio de 1815 fue derrotado definitivamente en la Batalla de Waterloo por una coalición encabezada por el duque de Wellington y el mariscal Blücher. Posteriormente, fue exiliado a la remota isla de Santa Elena, donde murió en 1821.
La fuga de Elba permanece como un símbolo de determinación política y ambición sin límites, marcando uno de los capítulos más dramáticos de la historia europea del siglo XIX.
