‘Alimenta’ tu corazón con buenos hábitos para una vida más sana

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Lo básico y más importante es la prevención. El momento es ahora y tú eres el principal actor. Todo depende de ti. Recuerda el lema de la Federación Mundial del Corazón: Usa tu corazón para vencer la enfermedad cardiovascular.
De acuerdo a los especialistas, un estilo de vida saludable contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en el mundo, aun en tiempo de la pandemia COVID-19, y supera cualquier tipo de cáncer. Por lo general, no producen síntomas hasta que ya es tarde y se llega a producir un infarto, una angina de pecho o un accidente cerebrovascular, afirma Rosa Noemí Cueto, cardióloga internista, ecocardiografista y presidente de CEIDOCA (Círculo de Egresados del Instituto Dominicano de Cardiología).

Por todo ello, la necesidad de adoptar las previsiones necesarias para evitar las enfermedades cardiovasculares. En esa dirección cobra sentido la calidad de la alimentación para mantener un corazón saludable.

Rutinas que mantienen un corazón sano

De acuerdo a Cueto, los hábitos que debemos aprender y hacer de manera cotidiana para mantener una buena salud cardiovascular y, con ello, disminuir la probabilidad de la mayoría de las enfermedades son:

1. Practicar ejercicio físico: Un estilo de vida físicamente activo va asociado a una reducción en la frecuencia y en la mortalidad de las enfermedades cardiovasculares. La recomendación es 30 minutos durante 5 días a la semana, para un total de 150 minutos semanales o 75 minutos de ejercicios enérgicos. Los ejercicios más recomendables son del tipo aeróbico: correr, caminar con energía, nadar, o montar bicicleta.

2. Dieta balanceada o cardiosaludable: Esto puede ayudar a disminuir tres de los principales factores implicados en las enfermedades del corazón: el colesterol elevado, la hipertensión arterial y el exceso de peso. Los hábitos sanos para el corazón incluyen limitar el consumo diario de sal. La dieta debe constar principalmente de frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado.

También, reducir el consumo de grasa especialmente grasa saturada, carnes rojas grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa, y priorizar la grasa que procede del aceite de oliva, frutos secos y pescado azul, por sus beneficios sobre el sistema cardiovascular. El aporte de fibra (cereales integrales, legumbres, frutas) también es muy importante.

3. Dejar de fumar de cualquier forma: El tabaco es uno de los hábitos que se pueden evitar y modificar para disminuir la aparición de enfermedades del corazón. Fumar ejerce un efecto nocivo sobre el sistema cardiovascular, favorece el riesgo de trombosis y provoca una reducción del calibre de las arterias coronarias.

4. Limitar el alcohol: El consumo de alcohol moderado (una copa en la mujer y dos copas de vino tinto al día en el hombre) se ha relacionado con una disminución de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, está demostrado que el abuso del alcohol es perjudicial para la salud.

5. Controla tu peso corporal: Diversos estudios han mostrado que la obesidad agrava los problemas cardíacos por el sobreesfuerzo al que se somete al corazón, predispone a sufrir hipertensión, cardiopatía coronaria, accidentes cerebrovasculares, favorece la aparición de diabetes tipo 2. En República Dominicana el estudio ENPREFAR HAS 17, demostró que el 60 % de la población estaba en sobrepeso u obesidad. Cada persona debe estar consciente de esto y contrarrestarlo.

6. Disminuir el estrés: El estrés es otro factor que puede afectar al corazón. Es más probable sufrir un ataque cardíaco en momentos de estrés, porque el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. Esto no quiere decir que el estrés cause enfermedades cardiovasculares, pero sí parece que puede agravarlas. Es importante, por tanto, buscar momentos para realizar actividades relajantes y placenteras, como los paseos, el yoga, etc.

7. Controlar la diabetes: En personas que padecen diabetes, el control estricto de sus cifras de glucosa (azúcar) en sangre evita lo que se conoce como las complicaciones de la diabetes en las que, básicamente, el nivel alto de glucosa mantenido provoca un deterioro de las arterias del organismo afectando principalmente a órganos como el corazón, el cerebro, los riñones y la visión.

8. Control de la tensión arterial: La hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (la que se conoce como la máxima) y/o de la diastólica (conocida como la mínima). Habitualmente no da ningún síntoma, pero es importante detectarla y tratarla, porque se relaciona con enfermedades cardíacas potencialmente graves como insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.

Se considera hipertensión cuando las cifras de la presión arterial están por encima de 140/90mmHg. Se debe acudir al médico regularmente para control de las cifras y si aparecen elevadas, es importante seguir una serie de medidas higiénico-dietéticas (ejercicio, bajar de peso, limitar la sal) así como el tratamiento farmacológico que esté indicado.

9. Mantener el colesterol a raya: El exceso de colesterol en la sangre se acumula en las paredes de las arterias, contribuyendo al proceso de arterioesclerosis. Está demostrado que las personas con niveles de colesterol alto tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto al miocardio. La prevención es algo tan sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicios físicos. En los casos que así se requiera.

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