Cuando los hijos se van de la casa

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A muchos padres se les dificulta asumir la realidad de que sus hijos han crecido y que llegará el momento en que quieran independizarse y formar su familia.
Tristreza, ansiedad, insomnio y sensación de vacío, son algunos de los sentimientos que experimentan los padres

Una ley de vida es que los hijos, en su momento, se independicen, ya sea porque se casan, viajan fuera del país, o simplemente deciden en su adultez, vivir en su propio espacio.
Para cualquiera de estos casos, la emancipación de los hijos fuera del hogar puede provocar soledad y sensación de que algo falta en la vida.

La psicóloga clínica Rosa Hernández define este “nido vacío”, como un conjunto de sentimientos y emociones desadaptativas en el período de transición y aclimatación que padecen los progenitores cuando algún hijo se va de casa.

“De acuerdo a estadísticas basadas en investigaciones, esto lo experimentan hombres y mujeres, sin embargo, las madres son las que presentan mayor manifestación de la sintomatología; esto debido a que por su rol de cuidadora sufre directamente el impacto de la ausencia. En cada etapa evolutiva, desde la infancia, pasando por la adolescencia y llegando a la adultez, el proceso de crianza es fuente de satisfacción, motivación, arduo trabajo en educación y grandes temores, por lo cual, a veces los padres sienten una profunda soledad con la partida”, afirma la terapeuta.

A pesar de que este síndrome no está definido, ni es parte de un diagnóstico en los manuales clínicos oficiales, se ha determinado que los síntomas son reales, encontrándose dentro de los más comunes: - Estado de tristeza y ansiedad, problemas de insomnio, sensación de vacío y de que algo falta, melancolía extrema, mayor necesidad de estar vinculado con ese hijo a través de llamadas, cercanía o hablar constantemente de sus recuerdos; deseos de llorar e irritabilidad constante, falta de motivación y somatización corporal.

“Esta percepción de ruptura emocional en el vínculo entre padres e hijos es un tanto normal en los primeros días y semanas de separación, sin embargo, si persisten en el tiempo, es importante buscar ayuda, ya que podría desencadenar otros trastornos relacionados a los estados de ánimo, ansiedad, estrés y conflictos familiares, principalmente, con la pareja”, subraya la especialista.

La profesional que tienen su consulta en el Centro Vida y Familia, explica que hay padres que no sufren esta transición del ciclo vital, no obstante, hay otros que se les dificulta asumir la realidad de que sus hijos han crecido, que son independientes y que es importante que vuelen con sus propias alas.

¿Cómo se puede afrontar el nido vacío?

La terapeuta recomienda que lo primero es aceptar que la vida del hijo ha cambiado y es parte de su desarrollo como individuo.

Sugerencias

1. Si tus hijos todavía están en casa y están en la etapa de la adultez joven, conversa con ellos sobre sus proyectos de vida.

2. Si tienes pareja, comienza a fortalecer y a estrechar ese vínculo, que muchas veces, se ve afectado por las ocupaciones de los hijos.

3. Define algún proyecto personal que habías dejado de lado por tus responsabilidades como padre o madre.

4. Aprende algo nuevo que disfrutes.

5. Conéctate con tus amistades, quines posiblemente estén pasando o hayan pasado por lo mismo que tú.

6. Inicia nuevos hábitos y rutinas, esto te dará una sensación de plenitud y bienestar.

7. Comienza a practicar algún deporte o un plan que mejore u optimice tu estado físico.

8. Si ya estás pasando por este proceso, no te aisles, expresa lo que sientes con tus seres queridos. El apoyo familiar y social ayuda a sentirse amado y comprendido en este nuevo cambio de vida.

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