Brunei Hotel Boutique pasó de ser un espacio familiar a ser un refugio donde es bienvenido el vacacionista local
El turismo dominicano se mide casi siempre desde afuera hacia adentro. Las cifras siempre son sobre cuántos extranjeros llegaron al país. De lo que menos se habla es qué de está eligiendo el dominicano y hacia dónde se está desplazando cuando decide, un fin de semana cualquiera, salir de su casa.
“El concepto hotelero está pensado casi siempre para el extranjero”, dijo el chef Sergio, consultor gastronómico del Brunei Hotel Boutique, ubicado en Boca Chica. Allí se reunió un grupo de periodistas para conocer el proyecto que apuesta a los dominicanos presentes y ausentes.
Pero, ¿por qué no puede haber un hotel que respete y quiera a los dominicanos? El chef destacó que existe una oportunidad en desarrollar conceptos hoteleros que también miren hacia los dominicanos. Consideró que buena parte de la oferta del país ha estado tradicionalmente orientada al visitante extranjero, sin embargo el público local ha ido adquiriendo mayor interés por ahorrar y destinar recursos a sus propias vacaciones.
¿Cómo comenzó este proyecto?
La historia de Brunei Hotel Boutique comenzó, según contó Yika Taveras, al reconocer las condiciones naturales del lugar. “Iniciamos como un proyecto familiar. Vimos esta condición ambiental por aquí. Esta parte hermosa de la naturaleza. Y pues se nos fue dando forma”, explicó. Lo que en principio era un espacio para vacacionar fue creciendo con la incorporación de nuevas áreas y habitaciones, hasta asumir una dimensión turística.
Durante el encuentro, Taveras estimó que cerca del 95 % del público es dominicano.
Identidad
Guinea, sancocho y chivo aparecen entre las preparaciones que han sido incorporadas al menú, procurando respetar las recetas tradicionales. También está presente el pescado, con preparaciones como el chillo al estilo Boca Chica y una versión rellena, junto con otras alternativas que amplían la oferta.
La gastronomía debe estar ligada a la experiencia
Para el chef Sergio, la comida no debe ser un elemento separado del viaje. La intención es que quien llegue al lugar pueda encontrarse con platos dominicanos y, al mismo tiempo, tenga otras opciones en la mesa.
El chef, de origen español, cuenta que al llegar al país buscó conocer la cocina dominicana desde sus raíces. Su acercamiento incluyó el trabajo en un restaurante especializado en comida criolla y conversaciones sobre la historia de los platos y su relación con la cultura dominicana.
Se trata de hacer algo diferente
Para Perla Hernández, gerente administrativa del hotel, lo que cambia la experiencia es la posibilidad de hacer algo distinto sin salir del lugar. Por ejemplo, montar a caballo, caminar entre la naturaleza; que los niños jueguen en los inflables, usen la cancha deportiva y disfruten de los animales en un área que ella llama “mini zoológico”. Según describió, quienes opten por montar a caballo contarán siempre con un guía del equipo. De acuerdo a Hernández, el objetivo es entretener a los niños y que los padres encuentren allí un refugio que no tienen en la ciudad y logren conectar con la naturaleza.
