La historia de Orchid es prueba de que un diagnóstico no es el fin

Diagnosticada con cáncer de mama en etapa 4, Orchidea “Orchid” Henao es una sobreviviente que desafió las estadísticas.

Antes de su diagnóstico, Orchidea “Orchid” Henao se consideraba una mujer plenamente saludable.

Llevaba un estilo de vida ejemplar, hacía ejercicio todos los días, comía de manera balanceada y acudía puntual a sus chequeos médicos anuales. “Yo pensaba que era la persona más saludable del mundo”, contó a elCaribe.

A su disciplina personal se sumaba una exigente vida profesional. Desde joven descubrió su pasión por la justicia penal y, tras formarse, ingresó a la Policía de Nueva York (NYPD). Su vida transcurría con normalidad, hasta que un día notó un ganglio linfático inflamado debajo de su axila izquierda. La molestia la llevó a consultar con su médico, dando inicio a una cadena de estudios; primero una mamografía, luego una biopsia, que finalmente confirmaron el diagnóstico que ninguna mujer quiere escuchar: cáncer de mama triple positivo. “Recibí el diagnóstico por teléfono. Cambió mi vida totalmente”, confesó.

Sin antecedentes familiares ni referentes cercanos que hubiesen atravesado por una experiencia similar, Orchid enfrentó la noticia con una mezcla de miedo y determinación. “La parte más aterradora de todo el proceso fue perder mi cabello, porque para mí sentía que estaba perdiendo mi identidad”, relató.

Durante el tratamiento, recibió quimioterapia en combinación con terapias dirigidas.

Su tratamiento se llevó a cabo en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, donde recibió quimioterapia combinada con terapias dirigidas como Herceptin y Perjeta. “El tratamiento no fue tan malo como esperaba. El peor efecto secundario fue la fatiga y el dolor en los huesos”, admitió.

En cuanto al acompañamiento médico, indicó que fue fundamental. “Estaré eternamente agradecida por mi oncóloga, la doctora Sanford; mi neurocirujano, el doctor Moss; y todas las enfermeras que me ayudaron durante mis estadías en el hospital”.

Pero su mayor sostén, aseguró, fue su fe. “Aparte de Jesucristo, ellos fueron mi soporte. La fe en Dios me ayudó bastante durante esta experiencia… y me sigue ayudando todos los días.”

Orchid aprendió a priorizarse, a escuchar su cuerpo y a defender su bienestar. “Mi enfermedad me enseñó a mantener mi fe y a ser mi propia defensora. Hablar cuando siento que las cosas no están bien. Si estoy demasiado cansada o no me siento bien, no me comprometo con nada”, explicó.

Diagnosticada con cáncer de mama en etapa 4, superó lo que muchos considerarían imposible. “La palabra ‘sobreviviente’ significa que sobreviví”, expresa con orgullo.

Orchid compartió un mensaje para todas las mujeres que enfrentan el cáncer: “Sobreviví por una razón. Quiero animar a las mujeres con el mismo diagnóstico a seguir viviendo la vida al máximo, a mantenerse positivas y a no ver nunca su diagnóstico como una sentencia de muerte”.

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