Hace 50 años, el investigador y creador de Sesderma, Gabriel Serrano apostó por desarrollar soluciones científicas para la piel
Cuando la industria cosmética carecía de rigor científico y abundaban productos de baja calidad que comprometían la salud de la piel, el doctor, investigador y fundador de Sesderma de origen colombiano, Gabriel Serrano, encontró la motivación para cambiar el rumbo de la dermatología. Lo que comenzó como una necesidad clínica para crear soluciones seguras para sus pacientes se convirtió en el origen de una propuesta innovadora que hoy sigue marcando pauta en el sector.
“Estamos hablando de hace más de 40 años; no había cosméticos, lo que había era basura. ¿Por qué? Porque no tenían idea de los conservantes, de los perfumes que tiene que llevar, del pH que tiene que tener en todo. Entonces, nosotros como dermatólogos no podíamos utilizar eso”, expresó.
También lo impulsó la necesidad de ver enfermedades que no tenían solución o de ver también que la gente siempre quiere cuidarse, que no quieren tener arrugas, explicó Serrano.
Así nació la idea de crear productos formulados por dermatólogos y pensados para tratar y cuidar la piel de manera eficaz. Junto a un amigo, comenzó en una pequeña farmacia, luego establecieron una planta de fabricación y, con el tiempo, la empresa creció hasta expandirse internacionalmente. Este crecimiento implicó tomar decisiones importantes y asumir riesgos, guiados siempre por la confianza en sus capacidades.
Según el investigador y fundador de Sesderma, en la actualidad, la industria dermatológica vive una transformación impulsada por tecnologías como los exosomas y las células madre, que permiten activar los mecanismos naturales de reparación del organismo.
Respecto a la evolución de la dermatología, manifestó que el campo ha cambiado radicalmente gracias a los avances tecnológicos y científicos. “Estamos en un mundo que ha cambiado totalmente. El mundo tiende a irse hacia la tecnología. ¿Por qué? Porque se ha producido una base muy grande con lo que se llama exosomas. Son unas vesículas extracelulares que produce cada célula”, explicó el especialista.
Asimismo, destacó el papel de los exosomas y las células madre en la medicina regenerativa. Estas innovaciones permiten restaurar la comunicación celular y activar los mecanismos naturales de reparación del organismo, en lugar de simplemente tratar los síntomas.
Nuevas líneas de investigación
El especialista indicó que actualmente se encuentran trabajando en nuevas líneas de investigación relacionadas con enfermedades como el vitiligo y el cáncer de piel. Estas investigaciones están estrechamente ligadas al desarrollo de la medicina regenerativa. “Estamos en un momento en el que la medicina regenerativa está alcanzando un nivel muy importante en el tratamiento del cáncer”, aseguró Serrano. Incluso, dijo que los avances permiten intervenir en etapas clave de la enfermedad. “Ya se puede parar el crecimiento de las células progenitoras del cáncer”, lo que considera un paso fundamental en la lucha contra esta patología.
Para él, estos desarrollos representan una transformación en la manera de abordar las enfermedades dermatológicas, pasando de tratamientos convencionales a soluciones que actúan desde el origen celular, con resultados cada vez más prometedores.
Según el investigador, este enfoque permite actuar en una fase clave del desarrollo tumoral. “Si tú detienes las células que alimentan el tumor (esas células progenitoras cancerosas), ya solo quedan las células cancerosas existentes, que pueden tratarse con mayor eficacia mediante quimioterapia, radioterapia u otros métodos”, puntualizó.
Aunque reconoce que aún se continúa investigando para perfeccionar estas terapias, se muestra optimista sobre los avances futuros. “Esto ya es una realidad, y seguimos trabajando en cómo detener completamente el proceso. Cuando logremos ese paso, tendremos un avance enorme”, subrayó obre el tema.
De acuerdo, al galeno estas terapias se basan en mecanismos naturales del propio cuerpo. “Lo que intentamos es incrementar la capacidad de regeneración que ya tiene el organismo, pero que con el tiempo se debilita o se ve afectada por factores externos”, aseveró.
Estilo de vida
En ese sentido, advirtió sobre el impacto del entorno y los hábitos de vida en la salud. “Estamos expuestos a contaminación, metales pesados y una alimentación que muchas veces no es adecuada. Todo eso influye directamente en nuestro organismo”, dijo. Incluso mencionó ejemplos internacionales: “En ciudades como Nueva Delhi, donde tenemos presencia, la contaminación es tan alta que el cielo apenas se ve y hay que usar mascarilla.
Asimismo, resaltó la importancia de una alimentación consciente y del control de sustancias tóxicas en el cuerpo. “El que quiere vivir más años tiene que saber qué come y si tiene metales pesados que le están afectando. Hoy existen formas de detectarlos y tratarlos”.
Longevidad
Para Serrano, el futuro de la medicina no solo está en curar enfermedades, sino en prolongar la vida con calidad. “Vivir más años está al alcance, pero hay que hacerlo de manera seria, con programas de longevidad basados en la regeneración, no en soluciones superficiales”, indicó.
De igual forma, el doctor criticó las prácticas centradas únicamente en la estética: “No se trata de poner rellenos o tratamientos temporales, sino de trabajar a nivel profundo con células madre y tecnologías regenerativas”.
Sobre las nuevas terapias como la estimulación cerebral, que ayudan a regular emociones y hormonas, dijo que existen dispositivos que estimulan áreas del cerebro, favoreciendo la liberación de sustancias que mejoran el bienestar y controlan el cortisol, que es la hormona del estrés.
En este enfoque integral, resaltó el papel clave del equilibrio hormonal. “El cuerpo funciona a través de glándulas fundamentales como la tiroides, la suprarrenal, la hipófisis y la glándula sexual. Cuando están alineadas, el cambio en la persona es radical”, afirmó.
Labor social
El fundador de Sesderma, ha desarrollado una profunda labor social a través de la Fundación Gabriel Serrano Sanmiguel, centrada principalmente en la infancia y en comunidades vulnerables en el Este.
Su preocupación, sostuvo, siempre ha estado dirigida hacia los más necesitados. “Mi prioridad son los niños, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad, hijos de familias con escasos recursos o en contextos difíciles”, destacó el médico.
A través de su fundación con asiento en Bayahibe, impulsa diversas iniciativas solidarias que buscan mejorar la calidad de vida de estas poblaciones. Entre ellas destacan campañas de recaudación de fondos, actividades recreativas y la entrega de ayudas básicas. “El año pasado organizamos un concierto para recaudar fondos destinados a los niños. También realizamos operativos donde ellos pueden compartir, jugar, comer y recibir regalos”, explica.
Estas acciones no se limitan únicamente a los niños, sino que también incluyen apoyo a las familias. “Entregamos alimentos no perecederos a las madres y tratamos de cubrir necesidades básicas en comunidades muy vulnerables”, añadió el especialista.
Asimismo, la Fundación desarrolla operativos de salud en zonas rurales y de difícil acceso. “Vamos a pueblos muy pobres donde muchas veces la gente no tiene cómo trasladarse. Si ellos no pueden venir, vamos nosotros”, expresó. En estas jornadas, se ofrecen servicios médicos en áreas como dermatología, odontología y oftalmología.
En este último aspecto, hace especial énfasis en la salud visual, alertando sobre un problema frecuente en el país. “Muchas personas creen que están protegidas porque usan gafas de sol muy económicas, pero en realidad no filtran los rayos y terminan dañando más la vista”, advierte. Según compartió, la exposición prolongada al sol sin la protección adecuada puede generar daños graves a largo plazo, especialmente en trabajadores del mar o actividades al aire libre.
Para el especialista, la educación en salud es clave. “Hay que enseñar a la gente, orientarles, porque muchas veces no saben lo que necesitan. Por eso es importante ir directamente a las comunidades”, puntualizó.
También recordó cómo, en los inicios del sistema de atención dermatológica en el país, muchas personas no podían acceder a los servicios médicos. “Antes, cuando no había recursos ni transporte, era imposible que un paciente llegara al instituto. Por eso había que ir a buscarlos”, comentó, resaltando la evolución del sistema sanitario y el crecimiento de centros especializados en distintas regiones del país.

Vínculo con República Dominicana
A lo largo de su extensa trayectoria, el especialista también ha mantenido una relación estrecha y duradera con la Instituto Dermatológico Dominicano, una institución que, según afirmó, “es una de las más prestigiosas en dermatología del mundo entero”.
Su vínculo con el país se remonta a más de cinco décadas, una alianza marcada por el trabajo conjunto, la formación médica y el intercambio científico con el doctor Huberto Bogaert. “Aquí en este instituto pasan más de 2,500 pacientes al día y se atienden muchísimas patologías de todos los niveles, incluyendo cáncer de piel”, destacó, y subrayó la magnitud y relevancia del centro.
El especialista mencionó con especial cariño sus inicios junto al fundador del instituto, el doctor Huberto Bogaert, así como su relación con figuras clave como Rafael Ibáñez y el actual liderazgo representado por Víctor Paulino. “He tenido 50 años de relación con el instituto, y todos ellos han formado parte de mi vida, no solo como colegas, sino como amigos”, expresó el médico.
Durante este tiempo, su contribución ha sido significativa. Ha participado en la donación de equipos médicos, como dermatoscopios, y en la creación de nuevos departamentos, incluida el área de dermatología pediátrica. “Yo he contribuido a la institución en distintos niveles, y siempre he recibido un apoyo enorme. Le tengo un cariño especial a todos sus miembros”, señaló.
Además, sostuvo que el papel del instituto como referente académico en América Latina. “Es el más grande de la región y un ejemplo de formación. Solo lo supera uno en China por volumen, pero aquí la calidad es extraordinaria”, asegura.
Más allá del ámbito profesional, su relación con República Dominicana también está marcada por vivencias personales. Durante la entrevista también resaltó con nostalgia los cambios en la infraestructura del país. “Uno se acuerda de una época en la que no había carreteras, en la que había que trasladarse en burro. Hemos pasado del burro al motoconcho, y del motoconcho al coche”. “Había veces que me quedaba atascado en caminos de tierra camino a Punta Cana; era una aventura constante”, concluyó.
El botox en la era de regeneración
El especialista asegura que la medicina estética está entrando en una transformación, en la que los tratamientos tradicionales perderán protagonismo frente a enfoques más avanzados. “En pocos años, el bótox y otros procedimientos similares serán sustituidos”, afirmó, al explicar que el futuro de la dermatología no estará en corregir de manera superficial, sino en regenerar la piel desde su origen.
En este contexto, la medicina regenerativa se posiciona como el gran cambio de paradigma. A través de tecnologías como los exosomas y las células madre, es posible restaurar la comunicación entre las células y activar los mecanismos naturales de reparación del organismo. “Cuando esa comunicación se pierde, aparece la enfermedad; al restablecerla, el cuerpo comienza a recuperarse”, señaló.
A diferencia de los tratamientos convencionales, que requieren aplicaciones periódicas, este enfoque busca resultados más duraderos al trabajar desde el interior. “No se trata de poner un producto cada seis meses, sino de estimular la capacidad que ya tiene el cuerpo para regenerarse”, dijo.
Para el experto, esta evolución no solo transformará la dermatología, sino también la manera en que se entiende el envejecimiento y la longevidad.
Tratamiento
Tecnologías como los exosomas y las células madre están redefiniendo el tratamiento de la piel y el envejecimiento.
Relación
Desde la fundación del Instituto Dermatológico Dominicano, el doctor Gabriel Serrano ha mantenido una estrecha relación con la institución, contribuyendo activamente en su desarrollo.
