Iván Gómez es un referente del montañismo y uno de los primeros dominicanos en conquistar las cúspides más altas
A los 13 años, mientras descendía del Pico Duarte junto a su padre, Iván Gómez sintió que algo dentro de él acababa de despertar. No imaginaba entonces que aquel adolescente fascinado por la montaña terminaría convirtiéndose en uno de los referentes del montañismo dominicano y uno de los primeros en conquistar las cimas más altas de los cinco continentes, incluido el Everest, el punto más alto del planeta.
Su historia comenzó en el Colegio Loyola, donde formó parte del Centro Excursionista Loyola (CEL), un grupo inspirado en el espíritu explorador de los Boy Scouts. Allí nació una pasión que con el tiempo se transformó en un estilo de vida marcado por la disciplina, la resistencia física y una conexión con la naturaleza.
“Me magneticé, me enamoré de la montaña, de la travesía, de la naturaleza, de estar más cerca de Papá Dios. Y entonces, bajando del Pico Duarte, empecé a soñar con el Everest a los 13 años”, explicó a elCaribe.
Desde entonces, el Everest se convirtió en un sueño. Dos décadas después, logró alcanzar esa meta y también coronar montañas emblemáticas como el Kilimanjaro, en África; el Aconcagua, en Argentina; el Elbrus, en Rusia; y la Pirámide de Carstens, en Papúa Nueva Guinea.

La montaña no se conquista de golpe
Para Gómez, el montañismo es mucho más que subir una cima. Detrás de cada expedición existe una preparación física y mental rigurosa. Durante su visita a este medio señaló que una montaña no se conquista de un solo intento, sino que exige adaptación constante. “Tú nunca coronas una montaña de golpe. La gente piensa que tú arrancas de la base y llegaste. No. Generalmente tienes que escalarla tres y cuatro veces antes del último ataque a la cima”, compartió.

Ese proceso, sostuvo, permite aclimatar el cuerpo, entender el terreno y prepararse para enfrentar temperaturas extremas, falta de oxígeno, avalanchas y grietas conocidas como crevasses.
Antes de intentar el Everest, Gómez acumuló años de experiencia practicando disciplinas como bicicleta de montaña, senderismo, windsurf y triatlón. El Pico Duarte, por ejemplo, lo ha escalado más de 200 veces.
Cada montaña, aseguró, tiene una personalidad distinta. “Es como una novia que estás enamorando, pero de manera personalizada”, comentó entre risas.
Mientras para el Everest necesitó aumentar 30 libras de masa muscular debido a la pérdida extrema de peso durante la expedición; mientras que para la La Pirámide de Carstensz (Oceanía) tuvo que rebajar, practicar yoga y enfocarse en escalada técnica sobre roca.
La montaña de la perseverancia
Aunque definió el Everest como la montaña “más demandante en todos los sentidos”, confesó que la expedición más difícil emocionalmente fue la de Carstensz, en Papúa Nueva Guinea.
Desde el inicio, todo parecía salir mal. Problemas con el visado, un accidente aéreo en plena pista antes de entrar a la selva, el rescate de una montañista canadiense herida y hasta un secuestro por parte de rebeldes marcaron aquella travesía.
“Nos secuestraron unos rebeldes por ocho horas. Tuvimos que negociar con ellos y reunir dinero”, narró sobre lo vivido.
Sobre si pensó en algún momento en tirar la toalla, dijo: “En todas las montañas te pasa eso por la cabeza. De ahí depende lo que digo mucho en mis conferencias. Todos tenemos una montaña que escalar”. Según Gómez, el miedo siempre está presente, pero también funciona como una herramienta de supervivencia.
De acuerdo con el montañista, con el miedo vienen las intenciones de querer abandonar, de cuestionarte. “Yo quizás nunca he tenido la sensación de querer abandonar, porque yo soy muy de objetivo.s Lo que me propongo, lo logro”, confesó Gómez.
Bandera Tricolor en la cima
Para Gómez la mayor satisfacción ha sido llevar la bandera dominicana a lugares donde nunca antes había llegado. “Es increíble cuando uno realmente tiene el patriotismo en las venas… para nosotros la mayor satisfacción en todas ha sido ver la bandera dominicana en la cima de cada una de esas montañas. Por primera vez en los cinco continentes habitados del planeta”, expresó con orgullo. Esa experiencia, dijo, ratifica la capacidad de los dominicanos de destacarse en cualquier escenario. “Tenemos excelentes atletas, excelentes peloteros, excelentes músicos… pero también montañistas buenos”, sostuvo en el encuentro. También destacó el crecimiento del montañismo en República Dominicana y mencionó los logros de Thais Herrera, a quien calificó como “impresionante”.
El precio emocional de la cima
El impacto físico y emocional de estas expediciones dejan sus huellas mentales. Tras regresar del Everest, confesó haber sufrido síndrome postraumático. “Mi madre dice que yo llegué loco del Everest, y no era que estaba loco, era que tenía síndrome postraumático”, relató Gómez. Con ayuda de especialistas logró comprender lo que estaba ocurriendo. Reconoció que el cuerpo y la mente pagan un precio después de enfrentar condiciones extremas durante semanas o meses.
A sus 50 años, admite que cada ascenso le recuerda los límites físicos del cuerpo. “Cada vez que subo, al otro día el cuerpo me dice: ¡viejo, vas a seguir”, comentó.
Lecciones de vida
Hoy, además de montañista, Gómez comparte sus experiencias a través de conferencias motivacionales en las que conecta las expediciones con los desafíos cotidianos de las personas. “Todos tenemos una montaña y estamos escalando una montaña. Son sueños que se convierten en metas”, expresó.
En sus charlas, utiliza fotografías y videos propios para mostrar cómo la perseverancia, la paciencia y la disciplina pueden trasladarse a cualquier ámbito de la vida.
Entre las enseñanzas más importantes que asegura haber aprendido están “dar la milla extra”, “no tirar la toalla” y definir objetivos claros.
También insiste en que cualquier persona interesada en el montañismo debe comenzar paso a paso. El montañista recomendó iniciar caminando en el Jardín Botánico, hacer senderismo y crear hábitos antes de intentar el Pico Duarte.
“Si ya hiciste tu tarea, vas a disfrutar la experiencia”, afirmó.
Después de más de dos décadas escalando montañas alrededor del mundo, Iván Gómez sigue viendo cada cima como un símbolo de crecimiento personal. Para él, las montañas nunca han sido solo rocas y nieve, sino escenarios donde el ser humano pone a prueba su capacidad de resistir, creer y seguir adelante.
“Conquista tu Everest”
Gómez comparte sus experiencias a través de conferencias motivacionales en las que conecta las expediciones con los desafíos cotidianos de las personas. Este 2 de junio impartirá ‘Conquita tu Everest” en el auditorio de Laboratorios Rowe a las 6:00 de la tarde. En sus charlas, utiliza fotografías y videos propios para mostrar cómo la perseverancia, la paciencia y la disciplina pueden trasladarse a cualquier ámbito de la vida.
