Marcos Walter, padre que emprendió para sostener a su familia

Lo que comenzó como una solución en pandemia, se convirtió en un negocio familiar que une y siembra valores

En una esquina llena de aromas dulces, una sonrisa franca da la bienvenida a quienes se acercan al puesto de “Arepas el Maestro”. Detrás de ese delantal está Marcos Walter, un hombre que cambió el yunque (herramienta de herrería) por la batata, la soldadura por el majarete, y el taller por un puesto lleno de historia, sabor y esperanza.

Su historia es una de esas que vale la pena contar. No solo por su sabor, sino por su fondo: el de un hombre que, junto a su familia, encontró en una receta tradicional un nuevo comienzo.

Todo comenzó cuando la esposa de Marcos perdió su empleo. Con las cuentas acumulándose y la incertidumbre que tocaba la puerta, la familia decidió buscar nuevas formas de generar ingresos. Fue entonces cuando Marcos, sin saber que esa decisión cambiaría su vida, le pidió a su esposa que le enseñara a hacer los dulces que ella solía preparar en casa.

“No sabíamos qué hacer, pero sabíamos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Le dije: ‘Enséñame tu receta’. Y ahí comenzó todo”, recuerda Marcos con emoción.

Esa receta familiar no solo les permitió generar ingresos, sino que se convirtió en el corazón de un emprendimiento que hoy crece con fuerza en una de las plataformas más visibles para productores locales: el Mercado Central de Ágora.

Antes de dedicarse a la cocina, Marcos era maestro herrero. Enseñaba soldadura a jóvenes y disfrutaba compartir conocimientos. Esa vocación por enseñar, por formar y por hacer con las manos, encontró un nuevo canal en la cocina artesanal.

Hoy, ese mismo espíritu lo lleva a contar con orgullo que sus productos son “mil por mil naturales”, hechos sin aditivos, con técnicas tradicionales y un sabor que evoca la cocina de las abuelas. “No hay secretos, solo ingredientes reales y mucho amor”, dice.

Sus estrellas: arepas, pan de batata, majarete, dulce de coco con batata y chacá. Dulces que no solo alimentan, sino que conectan con la memoria colectiva del paladar dominicano.

Gracias a la Fundación IMA, dirigida por la chef Tita, Marcos conoció la plataforma del Mercado Central. Desde entonces, su negocio ha experimentado una transformación notable: más ventas, más visibilidad y una comunidad de clientes fieles que no solo compran, sino que valoran el esfuerzo detrás de cada dulce.

Como todo nuevo emprendedor, enfrentó desafíos. La digitalización fue uno de ellos. Aprender a usar redes sociales, grabar reels, publicar historias… no fue fácil. Pero con el apoyo de su hijo, que se encarga de las plataformas digitales del negocio, ha logrado adaptarse. Hoy usa WhatsApp, Facebook e Instagram para mantenerse en contacto con sus clientes.

Lo más bello de este emprendimiento es que es familiar. Cada miembro de la familia cumple un rol: uno cocina, otro promueve en redes, otro se encarga de atender al cliente. “Nos ha dado estabilidad emocional y económica. Trabajar juntos nos ha unido más que nunca”, dice Marcos, mientras despacha una arepa caliente con orgullo.

Y es que para él, ser padre ha sido la mayor inspiración detrás del proyecto. Tiene cuatro hijos: Marcos Antonio Walter Mateo, Jaroly Yamilet Walter Mateo, Marlen Cristina Walter y Gregory Walter. “Este proyecto lo iniciamos en pandemia, y la verdad que valoro mucho cómo mis hijos se han involucrado en este proyecto y lo han hecho suyo, trabajando con amor, admiración y dedicación”, puntualizó.

Unión familiar
En “Arepas El Maestro”, cada miembro de la familia tiene un rol: juntos, hacen que el negocio crezca.

¡Sí se puede!
Con este emprendimiento, Walter y su esposa Zoila Mateo buscan dejarles el legado a sus hijos, de que ¡sí se puede”.

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