Falta de señales puede retrasar el diagnóstico y traer complicaciones cardiovasculares que afectan la calidad y expectativa de vida
La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Aunque muchas personas conviven con esta condición sin experimentar síntomas evidentes, sus efectos pueden estar afectando silenciosamente la salud del corazón y de las arterias.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 30 % de los adultos de la región de las Américas vive con hipertensión arterial, y una proporción importante desconoce que padece esta condición
“Como médico, veo con frecuencia cómo esta condición avanza de forma silenciosa durante años. Muchas personas no presentan síntomas, pero mientras tanto la presión arterial elevada va produciendo cambios en el corazón y en las arterias que pueden aumentar el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades cardiovasculares”, dijo Freddy Loinaz, líder de la Unidad de Hemodinamia en Cemdoe.
Según Loinaz, la hipertensión es uno de los factores que más contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Asegura que cuando no se controla adecuadamente, puede provocar daño progresivo en las arterias. “Con el paso del tiempo, ese daño puede derivar en obstrucciones que afectan el flujo normal de la sangre y aumentan el riesgo de eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares”, destaca.
En un artículo especial para elCaribe, el doctor resalta que la presión arterial elevada obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre. “Con el tiempo, este esfuerzo constante puede provocar cambios en las arterias, y hacer que se vuelvan más rígidas y estrechas”, indica, y señala quecuando esto ocurre, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como infartos, accidentes cerebrovasculares o enfermedad vascular periférica.
Asimismo, expresa que en numerosos casos los pacientes llegan a consulta cuando ya presentan síntomas o después de haber sufrido un evento cardiovascular. En esos casos necesitamos recurrir a estudios especializados para evaluar el estado de las arterias y entender qué está ocurriendo dentro del sistema circulatorio.
En este contexto, la hemodinamia desempeña un papel fundamental en el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades cardiovasculares. “La hemodinamia nos permite estudiar el interior de los vasos sanguíneos mediante procedimientos mínimamente invasivos, utilizando catéteres e imágenes de alta precisión para identificar obstrucciones o alteraciones en el flujo de la sangre”, explicó el especialista.
En determinados casos, Loinaz manifiesta que también podemos tratar estas obstrucciones mediante intervenciones como la angioplastía, que permite abrir arterias estrechas o bloqueadas utilizando técnicas mínimamente invasivas. Estos avances han transformado la forma en que tratamos muchas enfermedades cardiovasculares, permitiendo diagnósticos más precisos, intervenciones oportunas y tiempos de recuperación más rápidos para los pacientes, explica.
Sin embargo, hay algo que siempre les digo a mis pacientes: la mejor intervención sigue siendo la prevención.
“Medir la presión arterial de forma regular, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, reducir el consumo de sal y acudir a controles médicos periódicos son medidas clave para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”, puntualiza.
