Violencia vicaria es definida como aquella forma de violencia contra la mujer, en la cual se utiliza a los hijos e hijas y personas significativas de las víctimas como un instrumento para dañarlas o producirles sufrimiento.
Es en ese sentido, que la terapeuta especialista en violencia intrafamiliar Heidy Camilo Hilario explicó que por lo regular esta es perpetrada por los progenitores de los niños cuando las mujeres agraviadas deciden terminar su relación o denuncian la violencia ejercida en su contra.
“Estos son los casos donde el agresor maltrata a los hijos, madres, padres o demás familiares de la pareja o expareja con el objetivo de continuar con la dinámica violenta. Este tipo de abuso es común en relaciones donde la violencia hacia la pareja es de tipo crónico y evolutivo”, afirmó Camilo Hilario, y agregó que esta se presenta de manera regular cuando la mujer decide concluir la relación e intenta colocar ciertos límites y distancia física o emocional.
En ese orden, explicó que el agresor sin embargo entiende que esa mujer es un objeto de su pertenencia y transfiere su malestar como forma de castigo a las personas que ella quiere, sin importar si son hijos biológicos”.
Igualmente, especificó que dentro del sistema de creencias del agresor, la base principal de accionar es el poder y el control, ya que cuando la mujer sale de ese marco, para recuperarla o castigarla realiza acciones abusivas hacia sus seres queridos, que en ocasiones llega hasta el homicidio de los propios hijos.
“La violencia vicaria es uno de los actos más crueles por lo que pasan las víctimas de violencia de género, pues no solo cargan con el peso emocional que vivieron por años durante la convivencia con el agresor, donde padecieron vergüenza, miedo, culpa, pena, así como trastornos depresivos y de estrés pos trauma”, detalló la psicóloga que consulta en el Centro Vida y Familia Ana Simó. Además, indicó que para una mujer escapar de una relación de abuso suele tomar años y entre 5 a 8 intentos de separación del agresor hasta que finalmente lo logra, aunque esto no signifique que el riesgo haya terminado.

Camilo Hilario sostuvo que la violencia vicaria se presenta de manera evolutiva, inicial con amenazas, luego con gestos, con acciones que van desde acoso, persecución, manipulación, hostigamiento y golpizas, hasta se puede dar el caso de matar las mascotas de la mujer y finalmente el homicidio de seres queridos.
La terapeuta afirmó: “Este tipo de situaciones se deben denunciar de manera inmediata a las autoridades, en la fiscalía… La pobre percepción de riesgo es un factor de vulnerabilidad en muchos casos, pues la victima cree que el padre de sus hijos sería incapaz de lastimar al ser que decía amar con locura durante la fase de luna de miel o de lastimar a un adulto mayor, sin embargo las amenazas son promesas que no deben ser subestimadas”.
Protocolos de prevención
La experta concluyó que las conductas preventivas y los protocolos de prevención deben ser activados de manera inmediata ante las amenazas.
Informar a todos los involucrados en las amenazas para que estén pendientes de poner distancia, comunicar en las áreas de trabajo para que el personal de seguridad esté al tanto de la situación. En cuanto a los hijos e hijas, tiene que notificar en el colegio y escuela para que estén atentos a que los menores solo salgan de la institución en compañía de la persona autorizada por la madre. Además, la fiscalía debe emitir una medida preventiva según el caso así lo requiera.
